Núria Vadillo, madre de diez hijos: “en la familia cristiana es donde se halla la esperanza de nuestra sociedad”

En una sociedad de la desvinculación en la que el tener hijos se presenta como un problema para una forma de vida individualista que permite vi…

En una sociedad de la desvinculación en la que el tener hijos se presenta como un problema para una forma de vida individualista que permite vivir en ‘libertad’, sorprende cada vez más encontrarse con una familia numerosa. Esa es la apuesta solidaria de Lluís y Núria, que no sólo han llegado a tener seis hijos sino que incluso decidieron adoptar cuatro más eligiendo a niños que suelen quedar al margen de las adopciones.

¿Cómo entender una apuesta de este tipo en esta sociedad consumista?, ¿cuáles son los problemas que se presentan en el día a día?, ¿qué gratificaciones se obtienen?, ¿cómo se reparten las tareas del hogar?… Para responder a éstas y otras preguntas, nada mejor que acudir a uno de los progenitores, en esta caso la madre de esos diez niños y niñas.

Como colaborador habitual de ForumLibertas y también padre de familia numerosa, ha conversado con Núria, alma máter –nunca mejor dicho- de esta familia que lucha día a día para sortear las innumerables trabas que la vida y las propias administraciones les ponen en el camino. A lo largo de la entrevista, Núria teje un testimonio muy a tener en cuenta, el testimonio de una familia numerosa y feliz en la que los hijos, lejos de representar un problema, pasan a ser parte de la solución en busca de un futuro mejor.

Nuria Vadillo Gonzalo, de 47 años, es secretaria de dirección. Nacida en Barcelona y “felizmente casada” con Lluís Pallàs desde el 13 de mayo de 1988, son padres de diez hijos, cuatro de ellos adoptados con discapacidad. Trabaja como directora del programa de formación católico Net (www.amigosnet.es). Es miembro del Regnum Christi desde hace casi 11 años.

Tener diez hijos en los tiempos que corren, ¿es tarea fácil?

No es ni más fácil ni más difícil que en otros tiempos. Ser padres en cualquier época y con cualquier número de hijos siempre es un reto, y para nosotros es un reto muy gratificante.

¿Puedes decir de memoria y a bote pronto los nombres y edades de tus diez hijos?

¡Claro! Joan de 22 años, Mariona de 21, Ramón de 20, Willy de 17 (estudiando en un seminario menor), Carlitos de 14, Xavi de 11 y los peques, que son: Ana Rosa de 8, Oriol de 5, María de casi 3 y el más pequeño, Aslan, de casi dos años. Además, tenemos cuatro en el cielo, dos abortos espontáneos (Ignasi y Jaume), uno que se nos murió de parto (Lluís) y otro que teníamos de acogida de urgencia que murió con un mes de vida.

¿Cómo fue la experiencia de tus embarazos y tus partos?

La verdad es que lo he pasado bastante mal en los embarazos, además de encontrarme mal, con problemas diferentes en todos ellos. No ha sido fácil. Pero lo repetirá, sin duda. Los partos han sido preciosos, ese momento de ver por primera vez a tu hijo no tiene precio, sigue pareciéndome un milagro. Y una vez lo ves se olvida totalmente los nueve meses de dificultades, es impresionante.

“No queríamos ser unos cristianos de boca para fuera, queríamos y queremos mejorar la sociedad dando amor a aquellos que más lo necesitan y que no tienen realmente nada de nada”

¿Cuándo y por qué te decidiste a adoptar cuatro hijos más?

Cuando nuestro hijo pequeño tenía 2 años, se empezaba a hablar mucho de las adopciones por parejas del mismo sexo. Este tipo de cosas me da que pensar. También me removía el tema de los movimientos próvida, ver que tanta gente buena se movía por defender el derecho a la vida….Pero, después de ese “no abortes, dalo en adopción”, ¿qué hay? Hay muchos niños para adoptar, muchos para acoger, pero no los queremos porque no son perfectos, y porque ya tenemos suficiente con lo que nos toca luchar.

Pero, si fuéramos cristianos comprometidos y coherentes, nos daríamos cuenta de que si no hay amor verdadero en esa lucha no sirve de nada. Y el amor duele. No podemos quedarnos en ese: “qué malas, que abortan o que abandonan a sus hijos….” Y nosotros, ¿dónde estamos? Esos niños que conseguimos que no aborten pero que están enfermos o son hijos de madres alcohólicas o drogadictas o con SIDA, ¿quién los quiere?

Eso es lo que nos movió, no queríamos ser unos cristianos de boca para fuera, queríamos y queremos mejorar la sociedad dando amor a aquellos que más lo necesitan y que no tienen realmente nada de nada. Lo pusimos en manos de Dios y Él nos fue llevando de la mano.

No pensamos en adoptar a cuatro, solo pensábamos en uno. Así empezamos, pero cuando ves la evolución de estos niños cuando reciben amor y tienen una familia y hermanos, te planteas: ¿y por qué no otro? Y así llego Oriol….un niño muy deseado con síndrome de Down… Y María, con síndrome de alcoholismo fetal, al igual que Ana…. Y este año llegó Aslan, también con síndrome de Down. Y siempre de la mano de Dios, porque sin Él no hubiéramos podido hacer nada.

¿Lo más gratificante y lo más difícil de tener diez hijos?

Lo más gratificante es verlos crecer y ser responsables. Y sobre todo que mantienen la fe aunque el ambiente no ayuda. Ver que son sensibles a los sufrimientos de los que les rodean. Lo más difícil no es el mantenerlos, darles estudios, cuidarlos, estar pendientes en todo momento de ellos, lo más difícil es el ir siempre a contracorriente, tener que aguantar los comentarios despreciativos que me etiquetan de ignorante y ‘coneja’… Eso para mí es lo más difícil.

“En las familias numerosas es imprescindible repartirse el trabajo, vamos haciendo rotaciones para que aprendan de todo, algo que ayuda a que los niños aprendan desde muy pequeños a ser responsables”

¿Cómo os repartís las tareas del hogar?

En las familias numerosas es imprescindible repartirse el trabajo, algo que ayuda a que los niños aprendan desde muy pequeños a ser responsables. Uno se encarga de poner la mesa, otro de los desayunos, otro trae del cole a los peques, otro se ocupa de la comida del perro y de sacarle a pasear, otro va a por el pan, otro ayuda a vestirse a uno de los pequeños, otro llena el lavavajillas….Vamos haciendo rotaciones para que aprendan de todo.

Aclárame un poquito más cómo os organizáis para llevarlos al cole

Depende, este curso se ocupa de llevarlo uno de los mayores que va a la universidad por la tarde, pero el curso que viene lo haré yo. Dado lo especial de los pequeños, cada curso se va viendo. Mi marido se ocupa de los viernes por la tarde, pues su trabajo no le permite ni llevarlos ni irlos a buscar entre semana.

¿Cómo viven ellos la realidad de la familia numerosa?

Con normalidad, para ellos es su realidad y les gusta. No hay espacio para el aburrimiento. Además en nuestro caso todos son muy niñeros.

Para vosotros, como padres, el tema de la conciliación familiar, ¿son palabras mayores?

Es un tema complicadísimo, pero yo soy afortunada hasta en eso. Trabajo en un proyecto de formación católica –Club Net- en el que se imparte mensualmente formación católica complementaria a la catequesis de una forma divertida y atractiva para los niños. Trabajo en la oficina y en casa. No tengo horarios, pero sí mucho apoyo de todas las personas que trabajan conmigo y se agradece mucho. Nunca he tenido ningún problema con eso, todo lo contrario, y además estoy trabajando para Dios. ¿Qué más se puede pedir?

¿Qué tipo de apoyos, ayudas o subvenciones recibís y qué opinas de la implicación institucional en este campo?

No recibimos nada, lo único es un pago anual de la seguridad social de 1.000 euros por niño con discapacidad, el apoyo del CDIAP que se ocupa de la estimulación de los niños con dificultados durante los primeros 6 años de vida. Nada más, salvo los pequeños descuentos propios de familia numerosa.

“Los hijos son un bien social muy importante y más en familias numerosas, porque conlleva un aprendizaje fantástico para poder convivir en sociedad”

Los hijos son el capital social, un concepto no entendido ni apoyado desde las instituciones. ¿Cómo lo valoras?

Los hijos son un bien social muy importante y más en familias numerosas, porque conlleva un aprendizaje fantástico para poder convivir en sociedad. Ni se apoya ni se entiende. Y en el caso de niños discapacitados adoptados estamos favoreciendo al Estado con un importante ahorro económico. En nuestro caso, que hemos adoptado cuatro niños, le estamos ahorrando al Estado una media de 12.000 euros al mes…,. a cambio prácticamente de ninguna ayuda. El problema va mas allá de una simple cuestión económica, es ya un tema moral.

¿Tienes algún consejo a quienes, como novias o esposas, todavía no son madres?

No me gusta dar consejos, pero sí las animaría a ser generosas y a no renunciar a la maternidad o retrasarla por temas laborales, por ejemplo. La riqueza que aporta la maternidad a la mujer no tiene precio y sinceramente creo que también nos hace mejorar en el aspecto laboral. Se aprende mucho a nivel práctico, a utilizar la imaginación para solucionar problemas cotidianos en mínimo tiempo y con mínimos recursos.

“Me cuesta tanto entender que no se quiera a un niño por tener síndrome de Down como me costaría entender que se abortara por ser rubio, bajo o tener los pies planos”

Desde tu perspectiva, como madre de diez hijos y con niños con una cierta discapacidad, ¿qué le diría a una chica embarazada que se plantee abortar por ejemplo a un hijo con Síndrome de Down?

¡Qué difícil! Me cuesta tanto entender que no se quiera a un niño por tener síndrome de Down como me costaría entender que se abortara por ser rubio, bajo o tener los pies planos. Pero, puestos en la situación, lo más importante es que la mujer que está en esa circunstancia se sienta acompañada. No podemos juzgar, cada uno tiene su forma de ser, sus miedos y sus circunstancias. Lo más efectivo seria ponerle en brazos un bebé con síndrome de Down, para que se diera cuenta de que no es más que un niño que tiene un ritmo más lento y que, a pesar de todas de las dificultades que presente, es una personita que la necesita y la va a querer como nadie. De todas formas, lo primero que se me ocurre decir es: ¡dámelo a mí!

¿Cómo defines desde tu perspectiva qué es la familia cristiana hoy?

En la familia cristiana es donde se halla la esperanza de nuestra sociedad, donde se aprenden los valores fundamentales que harán de nuestros hijos unos ciudadanos capacitados para pensar en el bien común antes que en el bien propio y den prioridad a las personas, como hijos de Dios que son, antes que a lo puramente material. Es donde se aprende a dar Amor sin esperar nada a cambio, teniendo como mejor y mayor ejemplo a Jesucristo.

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