Un obispo australiano dice que los católicos pueden votar “sí” al matrimonio homosexual

Vincent Long insta a sus fieles a “ejercer la conciencia” ante un asunto supuestamente “profundamente personal”

No una ocasión como para contestar simplemente que “sí” o que “no”, sino “una oportunidad para nosotros para escuchar lo que está diciendo el Espíritu a través de las señales de los tiempos”. El obispo de Parramatta, Vincent Long, ha puesto en estos términos lo que está en juego en el voto sobre el matrimonio homosexual que se está celebrando en Australia. De esta manera Vincent Long se opone frontalmente a la doctrina de la Iglesia católica, que considera pecado las relaciones homosexuales. Además, representa el relativismo ideológico que se está imponiendo en gran parte de la sociedad occidental y de la que la Iglesia no está a salvo.

A principios de este año, el relato estremecedor del obispo franciscano Long de haber sido agredido sexualmente por sacerdotes recién llegado a Australia de Vietnam en los años 80 se hizo portada de periódicos en todo el mundo. Y ahora, el prelado acaba de anunciar a sus fieles que “para muchos católicos, la cuestión del matrimonio homosexual no es simplemente teórica, sino también profundamente personal”. Como es el caso, por ejemplo, de católicos quienes sienten ellos mismos una atracción por personas de su mismo sexo, o que tienen familiares o amigos que la sienten. “En estos casos”, reconoce el obispo, “[estas personas] se hallan dividas entre su amor por la Iglesia y su amor por su hijo, nieto, hermano, primo, amigo o vecino atraído por el mismo sexo”.

Y es que es la compasión hacia estas personas el principio que tiene que primar en la Iglesia, según sostiene Long, sea cual sea el resultado del voto. “Como comunidad de discípulos”, ha reiterado el obispo, “buscamos acomodar, acompañar y cuidar los unos de los otros da igual la orientación sexual, el estado civil o cualquier otra situación que se tenga”.

Con lo que el voto sobre el matrimonio homosexual, ha continuado el prelado, debe ser ocasión para un “discernimiento comunal”, y no simplemente una cuestión de votar que “sí” o que “no”. El voto, ha dicho Long en esta línea, no sólo “debería ser una oportunidad para nosotros a atestiguar nuestro profundo compromiso con el ideal del matrimonio cristiano”, sino también “una oportunidad… para escuchar lo que está diciendo el Espíritu a través de las señales de los tiempos”. Máxime cuando “durante una gran parte de nuestra historia nuestros hermanos y hermanas LGBTI no siempre han sido tratados con respecto, sensibilidad y compasión”, y eso sobre todo en la Iglesia. Lugar donde los LGBTIQ “no siempre se han sentido bienvenidos, aceptados y queridos”.

Y es con estos argumentos que el obispo de Parramatta insta a sus fieles a “orar, discernir y actuar con la sabiduría del Espíritu Santo” a la hora de rellenar sus papeletas. No simplemente a votar que “no” -la actitud que han adoptado ante el voto el resto del episcopado australiano- sino a “ejercer la conciencia” en esta materia, de acuerdo a “la tradición de la Iglesia” y la plenitud de los “derechos democráticos”.

 

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