Objetivo gay: matrimonio y adopción, primer paso para cambiar el modelo de sociedad

La Federación Andaluza de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (COLEGAS) ha enviado un escrito a la Fiscalía General del Estado …

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La Federación Andaluza de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (COLEGAS) ha enviado un escrito a la Fiscalía General del Estado en el que pide que se “promueva la acción de la justicia” para investigar un posible delito de “apología de la homofobia” cometido por la Conferencia Episcopal Española. El escrito centra sus acusaciones en las últimas declaraciones del cardenal Rouco, del arzobispo de Zaragoza Elías Yanes y del obispo de Mondoñedo José Egea. Según el colectivo homosexual, las declaraciones del episcopado español y de los obispos “se enmarcan dentro de un conjunto de manifestaciones y documentos oficiales de la Conferencia Episcopal publicados en orden a la defensa de la familia tradicional y de la moral social católica en España”. COLEGAS considera que este mensaje “pretende influenciar y mantener vigente la aversión cultivada durante tanto tiempo frente a la homosexualidad… Sin necesidad de encajar contextos, constituyen un denigrante ejemplo de la incitación pública al odio y a la discriminación de todo un colectivo de personas” y sostiene que las declaraciones episcopales podrían infringir el artículo 510 del Código Penal.

 

Quien conoce las declaraciones que la Iglesia ha realizado en relación a los homosexuales y su reivindicación del matrimonio y las adopciones podrá extraer sus propias conclusiones respecto a las acusaciones que formula el colectivo de gays y lesbianas. Aunque la Iglesia no admite la legalización del matrimonio gay y las adopciones por parte de este colectivo, siempre ha predominado en sus declaraciones el respeto hacia la persona como tal. En cualquier caso, que esta iniciativa de COLEGAS no prosperará no es ninguna novedad y el colectivo político gay lo sabe. No es que peque precisamente de ingenuo, sino que en su horizonte planea el objetivo de “preparar el terreno” para fases sucesivas, una vez aprobado el matrimonio homosexual. Todas las últimas iniciativas del colectivo homosexual pretenden “caldear el ambiente” de cara al futuro.

 

No son tantos

 

Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), presentada por la ministra de Sanidad, Elena Salgado, el colectivo homosexual tiene una representación minoritaria en relación al conjunto de la población española en edad de casarse. Tal como publicábamos este miércoles, 28 de julio, tan sólo el 1 por ciento de la población son homosexuales y la cifra de los que quieren contraer matrimonio es ínfima. Una cifra marginal que no justifica la legalización del matrimonio y las adopciones homosexuales. Si hacemos un cálculo sobre el total de los 40,8 millones de habitantes de España y descontamos los menores, 7,1 millones, y los ancianos, 6,8 millones, nos queda un total de 26,9 millones de personas en edad de casarse. El 1 por ciento sobre esta cifra son 269 mil personas. O sea, alrededor de 270 mil personas son homosexuales en España. ¿Cuántas de estas personas están dispuestas a casarse? Si calculamos entre un 10 y 20 por ciento tendríamos alrededor de unas 40 mil personas, una cifra intrascendente si la comparamos con el número de matrimonios heterosexuales que hay en la actualidad en España.

 

Estos datos están muy por debajo de lo que nos quiere hacer creer el colectivo político homosexual cuando habla de que representan un 10 por ciento de la población. Así las cosas, ¿justifican las anteriores cifras la legalización de los matrimonios homosexuales? Y, como consecuencia inevitable de este primer paso, ¿justificarían también el derecho a adoptar por parte de los matrimonios gays? ¿Por qué hay tanto interés en magnificar los derechos de los homosexuales al matrimonio y a la adopción?

 

Preparando el terreno

 

El matrimonio homosexual es un planteamiento político dirigido a construir un modelo diferente de sociedad. Un planteamiento en el que el modelo predominante ya no será el hombre y la mujer, sino la concepción homosexual de la sociedad. Para el homosexualismo político el sexo no es un hecho biológico objetivo e incontestable, sino una opción cultural y cambiable. Esto rompe el fundamento original de la civilización. Después de alcanzar la legalización del matrimonio y la adopción para los homosexuales, los siguientes pasos van encaminados hacia iniciativas como la de conseguir una educación sobre la homosexualidad en la escuela y, también, introducir cambios en el código penal para crear penas de opinión, es decir, cárcel para quien critique las prácticas homosexuales. En esa dirección apunta precisamente la petición de COLEGAS a la Fiscalía General del Estado. Crear un aparato represivo contra supuestos delitos de opinión hacia los homosexuales. Y los medios de comunicación van abriendo el camino. Un último paso, contemplado en su programa aunque no lo hayan hecho público todavía, iría encaminado a liquidar los límites de edad para ser considerado emancipado sexualmente. En España actualmente este límite se sitúa en los 14 años, uno de los más bajos del mundo. Estamos hablando, pues, de todo un planteamiento de homosexualidad política.

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