Organizaciones cristianas: un avance importante

Organizaciones cristianas y, mejor dicho, también no confesionales, para ser más exactos, parece que han culminado el proyecto de constituir una corri…

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Organizaciones cristianas y, mejor dicho, también no confesionales, para ser más exactos, parece que han culminado el proyecto de constituir una corriente social organizada de amplio espectro de sensibilidades y de naturaleza transversal para actuar en la vida pública española de acuerdo con un común denominador, que ha sido plasmado en una declaración que se dará a conocer mediante una rueda de prensa este miércoles día 26. El conjunto inicial ya es notablemente numeroso pero, sin duda, nos hallamos ante el nacimiento de un nuevo proyecto que pretende extenderse por toda España bajo el criterio de que nadie es tan grande como para actuar hoy en día solo ni tan pequeño que su participación no sea necesaria.

Ese arranque abierto, quizás un tanto asambleario, produce la impresión de que nos hallamos realmente ante un movimiento de buena parte de la sociedad civil que surge, por tanto, de la misma base de esta sociedad y que no obedece a estrategias de campanario. Sería la constatación de que el desequilibrio actual de la escasa presencia de la voz de los ciudadanos católicos, y de aquellos otros que, sin serlo, comparten muchos de los objetivos, va poco a poco encontrando camino y construyendo cauces por los que se pueda expresar y actuar. Como toda nueva experiencia que comienza, debe encontrar su propio método y estrategia, y en esto podrán producirse desaciertos, pero lo importante es que haya comenzado y que surja de esta conciencia civil.

Afortunadamente, este nuevo sujeto colectivo no nace ni mucho menos en un vacío. Otros sujetos importantes actúan desde hace tiempo. Sin afán de exhaustividad, señalemos en este sentido organizaciones en el ámbito de la enseñanza y la familia, como PROFAM, la Confederación de Padres Católicos (CONCAPA), la Federación de Familias Numerosas, la gran plataforma del Foro de la Familia o la Federación de Organizaciones Provida. Sería bueno que estas experiencias y este potencial, más allá de sus propias realidades y objetivos, confluyeran en todo lo posible en la construcción de esta gran corriente social que fuera capaz de incidir no sólo en determinados ámbitos, sino sobre el conjunto de aspectos que afectan a la sociedad española. Una corriente social capaz de hacer visible otro proyecto de cultura moral, otros marcos de referencia desde los que puedan emitirse juicios y adoptar posiciones, distintos de los que actualmente parecen ser hegemónicos en la vida pública española y que tan marcados están por la sociedad de la desvinculación y el laicismo de la exclusión religiosa.

Lo que esta semana se dará a conocer es evidentemente el inicio, pero por eso mismo constituye un avance muy importante que merece no sólo una buena acogida, sino la colaboración de todos. La diáspora, la dispersión y la falta de convergencia y de esfuerzos, eso que tanto nos debilita, debe terminar.

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