Otra señal de esperanza en Latinoamérica.

El Tribunal Constitucional de República Dominicana declaró inconstitucional la legalización del aborto contenida en el Código Penal de ese país

El Tribunal Constitucional de República Dominicana dice no a la legalización del aborto El Tribunal Constitucional de República Dominicana dice no a la legalización del aborto

La decisión del Tribunal fue una respuesta a un recurso de inconstitucionalidad sometido por las organizaciones civiles Justicia y Transparencia, Transparencia y Democracia y la Fundación Matrimonio Feliz, quienes sostuvieron que en el referido Código Penal se cometieron varias irregularidades durante el conocimiento de las observaciones que hizo el Poder Ejecutivo.

En el resolutivo del Tribunal Constitucional se establece lo siguiente: “PRIMERO: ADMITIR, en cuanto a la forma, las acciones directas de inconstitucionalidad interpuestas por la Fundación Justicia y Transparencia (FJT), la Fundación Transparencia y Democracia y la Fundación Matrimonio Feliz contra los artículos 107, 108, 109 y 110 de la ley 550-14, que instituye un nuevo Código Penal en la República Dominicana.”

“SEGUNDO: ACOGER, en cuanto al fondo, las acciones directas de inconstitucionalidad anteriormente descritas y DECLARAR, de una parte, la inconstitucionalidad de la Ley núm. 550-14 que instituye un nuevo Código Penal en la República Dominicana; y, de otra parte, la continuación de la vigencia del Código Penal de la República Dominicana, promulgado mediante Decreto-Ley núm. 2274 del veinte (20) de agosto de mil ochocientos ochenta y cuatro (1884).”

¿Qué disponen las normas declaradas inconstitucionales?

El Artículo 107: Aborto. Salvo lo previsto en el Artículo 110, quien mediante alimentos, brebajes, medicamentos, sondeos, tratamientos o por cualquier otro medio cause la interrupción del embarazo de una mujer o coopera con dicho propósito, aun cuando ésta lo consienta, será sancionado con dos a tres años de prisión menor.

Párrafo I: esta pena se impondrá a la mujer que se provoque un aborto o que consienta hacer uso de las sustancias que se indiquen.

Párrafo II: Si no se produce el aborto pero se causa al feto una lesión o enfermedad que perjudique de forma grave su normal desarrollo u origine en él una severa tara física o psíquica, el autor será sancionado con uno a dos años de prisión menor.

Artículo 108: Penas a profesionales médicos o parteras. Los médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales de la medicina, así como las parteras, que, abusando de su profesión u oficio, causen o ayuden a causar el aborto serán sancionados con cuatro a diez años de prisión mayor.

Artículo 109: Penas por muerte de la mujer. Si los hechos incriminados en los artículos 107 y 108 de este código causan la muerte de la mujer, el culpable será sancionado con diez a veinte años de prisión mayor.

Artículo 110: Eximentes. La interrupción del embarazo practicado por personal médico especializado en establecimiento de salud, públicos o privados, no es punible si se agotan todos los medios científicos y técnicos disponibles para salvar las dos vidas, hasta donde sea posible.

Párrafo I. La interrupción del embarazo por causa de violación, incesto, o el originado en malformaciones del embrión incompatible con la vida clínicamente comprobada, estarán sujetos a los requisitos y protocolos que se establezcan mediante ley especial.

Constituye éste otro revés de la política que a nivel interamericano se propone llevar a cabo el nuevo secretario general de OEA, el uruguayo Luis Almagro, según lo que él mismo declaró al asumir recientemente su cargo. Le llama “promoción de agenda de derechos”, que encubre eufemísticamente la legislación contra la vida y la familia, porque ignora precisamente el primero de los derechos, siguiendo la receta conocida de otros organismos internacionales como la ONU y países como Estados Unidos de América. Pero que ha encontrado resistencias en varios países americanos como Paraguay y Perú que recientemente han rechazado las leyes de aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo. Es el rechazo del “colonialismo cultural” y de la “cultura del descarte” que bien denomina el Santo Padre Francisco.

Por eso lo del título: otra señal de esperanza porque se ha dado un nuevo triunfo de la “cultura de la vida” en América, continente que quiere seguir defendiendo el “derecho a la vida” de los más débiles.

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