El padre agustino Daniel y… la “Camioneta” a Madrid

Desde la curación de Pilarín hasta la singladura de su Obra de Amor

Mª Pilar, año 1941. Hay una foto de este año 1941 con el P. Daniel. La expresión facial es la misma.

<<Una de las personas que se presentó en la buhardilla para visitar a Mª Pilar…, después de curada, fue el padre agustino Daniel Díez García.>> (pág 77). Aconteció el 9 de diciembre de 1939.

<<El 11 de diciembre Daniel pudo visitar a Mª Pilar y hablar con ella a solas. A la hora de la siesta no había nadie en la buhardilla. Le contó cuanto veía en él, las interioridades  de su conciencia, lo bueno y lo malo, lo santo y lo no santo, lo presente y lo ausente, los porqués, las circunstancias, los móviles, los sentimientos… Y todo se lo expuso como con un golpe de visión, con una luz suave y penetrante, curativa y cicatrizante. Le aconsejó una confesión general.

   En ese preciso instante irrumpió el P. Portolés:

   -¡Salga inmediatamente de aquí!

 Mª Pilar le hizo al P. Daniel Díez una señal de que se quedase, pese al aire imperativo del Padre escolapio. Apareció también en la estancia el confesor de Mª Pilar, D. Lorenzo Millán. A éste le dijo el P.Liborio Portolés:

   -Ha venido un matrimonio que le daba a Mª Pilar ciento setenta mil pesetas, y no las ha querido aceptar.

   Terció Mª Pilar:

   -Ya les he dicho que no; cuando la Obra esté en marcha, lo aceptaré todo para los pobres y enfermos; mientras tanto, no.

   El P. Daniel regresó a su residencia cuando ya caía la tarde. Se sentía otro. Tenía la experiencia de Emaús: ardía su corazón mientras el encuentro y se sentía interpelado por aquella vida tan sencilla, humilde, evangélica, desprendida, obteniendo conversiones con su palabra exhortadora, cambios de conducta, deseos de mejorar espiritualmente, enderezamiento de sendas, despertar de nuevas energías para el servicio de Dios y de los hombres…>>

Me ha parecido oportuno reproducir la casi totalidad de un epígrafe de las páginas 78 y 79.

El escolapio Padre Liborio Portolés Piquer corrió a anunciar una curación extraordinaria (en términos corrientes milagro), en prensa, antes de que acaeciera. Como corrió a referirlo después, en prensa, una vez producido. Corrió a presentarse, poco tiempo antes, ante el Obispo de Madrid D. Leopoldo Eijo y Garay para referirle las intenciones apostólicas de Mª Pilar, de las que ella callaba en el silencio de su intimidad. Las compartía sólo con las personas allegadas del rebañico. Entre ellas este padre escolapio. Es explicable. El propósito de Mª Pilar era iniciar la Obra estando todavía postrada en cama, sin dar publicidad a su extraordinaria curación anunciada por ella de antemano. Una vez curada iniciarla en Vallecas y no en Zaragoza. El hecho de la curación se divulgó por la ciudad de Zaragoza. El padre escolapio tenía prestigio en ella. El hecho despertó el interés, para estar al corriente, del Arzobispo de Zaragoza Mons. Rigoberto Domenech Valls. Es lo canónicamente preceptivo. El canónigo del Cabildo del Pilar D. Santiago Guallar estuvo presente en la buhardilla el día 8 de diciembre de 1939. También un notario.

La Obra quería iniciarla Mª Pilar en la diócesis de Madrid. Monseñor Leopoldo Eijo y Garay obviamente quería saber más detalles en base a lo que sabía por el padre Portolés. Había dado luz verde canónica a esa Fundación que reconoció como Institución laica diocesana. Como quería saber acerca del milagro anunciado, una vez acontecido, Monseñor Isidro Gomá, Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España. A bombo y platillo se divulgó algo sin atender lo que quería Mª Pilar. Ella guardaba silencio siempre. No les voy a relatar el libro. En la parte central del mismo se detallan los pormenores acaecidos a partir de la llegada a Madrid el 15 de diciembre de 1939. Era una comitiva de 38 chicas jóvenes, asistidas, felices ante la aventura que iban a emprender en el barrio madrileño de Vallecas, con los pobres y entre los pobres, especialmente los niños. No se habían dado todavía los pasos preceptivos  para la erección canónica de una Congregación religiosa femenina. Monseñor Leopoldo Eijo y Garay se desdijo en parte, ante la impotencia de su Vicario General (y futuro Obispo de Madrid) D. Casimiro Morcillo de terciar por esta causa. Mons. Eijo y Garay daba sólo su visto bueno en su diócesis a unas mujeres laicas para obras caritativas entre los pobres.

¿Y el milagro qué? Vamos a verlo en lenguaje coloquial. Después de una deprimente II República se produce una larga, sangrienta y dolorosa Guerra Civil. En este contexto Pilarín  dio a todos un gran testimonio de amor… postrada en su cama durante 10 años en una sencilla buhardilla de Zaragoza. El afán de protagonismo provocó que un escolapio, el padre Portolés, el más adicto a la causa, se metiese en exceso donde no debía. No durante la II República y mucho menos en el transcurso de la Guerra Civil. Eso de apuntarse medallas pías fascina a muchos… cuando la situación política es favorable para ello. España estaba depauperada al finalizar la guerra. Sin embargo, Mª Pilar, después de dos lustros postrada, encontró que en Vallecas debería iniciar su Obra de Amor, poniendo en marcha la Camioneta… sin hacer ruido. En Zaragoza permaneció el resto del rebañico. Pero claro eso del milagro estimula a muchos a darle bombo y platillo. Y a otros a mostrarse reticentes, como por ejemplo el fiscal general del Obispado de Madrid D. José María Bueno Monreal. El manido y mal entendido ¡todo se andará! solo lo asimilan almas providenciales. Ella lo era. Y su rebañico también. Es en este momento de su curación cuando aparece en su vida al fraile agustino P. Daniel Díez García. Con él fue posible iniciar la singladura de la Obra de Amor. Obra erigida por el Obispo de Madrid-Alcalá el 2-2-1942 como Pía Unión, con el título -en minúsculas en el correspondiente decreto- como “pía unión de misioneras de jesús, maría y josé” .

Aconteció en Madrid. Al mismo tiempo hubo detractores del milagro en Zaragoza. Había paz post bélica y una España depauperada. Erigir una orden femenina religiosa no era fácil. Y menos todavía con los condicionantes de espíritus inflamados que apoyan y espíritus reticentes que niegan la evidencia de un milagro. Pues haya o no declaración de milagro oficial, convendrán Vds. conmigo que fue un milagro y no otra cosa. Mª Pilar no se dejaba influir ni por lo uno (adhesiones milagreras) ni por lo otro (detracciones de gente entendida). Curada en parte, de su sordera, ceguera y parálisis sí, pero con quistes dolorosos en su cuerpo, callaba y confiaba en Dios… rezando y practicando la caridad entre los más necesitados. ¡Con alegría y sin quejarse! Este es su ejemplar testimonio de santidad, curtida en el sufrimiento previo en la buhardilla y en los posteriores dolores. No los suyos físicos, aceptados y queridos, sino su asimilación de las negaciones de su ejemplo de vida, por parte de quienes más tenían que apoyarla y trataron de deshacer el rebañico, hasta el punto de verse obligada Mª Pilar a dejar su rebaño a iniciativa propia… para preservar la Obra de Caridad que ella creó e impulsó mediante él.

Hazte socio

También te puede gustar

3 Comments

  1. 3

    continuacion del comentario anterior

    Ojalá tenga una pronta Canonización, dado las numerosas curaciones, conversiones, favores y milagros, que por su medio se relatan : por su invocación, bien a través de la Oración pidiendo su Canonización, bien por la aplicacion del bálsamo, o bien de su reliquia, pues siendo una Vida tan ejemplar dentro de la Iglesia, y concediendo unos favores tan grandes y numerosos como los que concede, en cualquier parte del mundo, y que vienen relatados en sus boletines trimestrales, haria un gran bien a la Iglesia de nuestro tiempo y a la humanidad.
    Atentamente
    Jaione

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>