Padre Montes: “Los cristianos en Irak están en riesgo real de desaparecer”

Luis Montes, párroco en Irak, relata que los cristianos tienen desconfianza de volver a sus hogares después de que Estado Islámico fuera casi abatido. De un millón y medio de fieles en 2013, ahora quedan 200.000, asegura

-¿Ha estado frente a frente con algún integrante del Estado Islámico? –No. Si lo hubiera hecho, no estaría conversando con usted. Ellos nos odian y nos quieren matar. Así responde el sacerdote Luis Montes, religioso argentino destinado en Irak.

El sacerdote (44) del Instituto del Verbo Encarnado -una congregación religiosa católica fundada en Argentina en 1984- fue provincial de esa entidad en Egipto y hace siete años llegó a Bagdad.

Allí supo lo que es convivir casi cada día con un atentado terrorista. Como párroco de la catedral de rito latino, conoció a cientos de refugiados y escuchó testimonios desgarradores de cristianos perseguidos. Nombrado vicario del obispo para toda la zona norte de Irak, su centro de acción hoy es la ciudad de Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán.

Invitado a Chile por la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, el padre Montes dictó esta semana charlas en colegios y universidades para dar a conocer el drama de los cristianos perseguidos en Irak. Y también entregó su testimonio en esta entrevista con “El Mercurio”.

Con un típico acento argentino, que sus más de 20 años en el Medio Oriente no han logrado borrar, es enfático al decir que “existe un riesgo real” de que desaparezcan los cristianos de Irak.

En 2013 había un millón y medio de cristianos (en un país de poco más de 37 millones de personas); ahora quedan poco más de 200 mil. La mayoría huyó tras el avance del Estado Islámico (EI), especialmente cuando el grupo se hizo fuerte en Mosul, la segunda ciudad del país, que llegó a ser el principal feudo del grupo extremista en Irak. Justamente a él le tocó oficiar la primera misa en Mosul luego de que los yihadistas fueran expulsados de esa zona, después de haber sembrado el terror durante casi tres años.

A su llegada a Medio Oriente, Montes dedicó los dos primeros años a estudiar el idioma árabe: “ocho horas por día, todos los días”. Un esfuerzo que le ha permitido comunicarse y asistir a los cristianos que debieron huir cuando los terroristas comenzaron su persecución.

En Mosul, muchas viviendas fueron marcadas con la nun , la letra n en árabe, para indicar que allí habitaba un “nazareno”, un seguidor de Jesús, que debía ser hostigado, perseguido o asesinado por su religión.

Montes lleva una insignia con esa letra en su chaleco y cuenta que existe una página en Facebook que se llama Nazarenos Perseguidos, donde se puede obtener información y ayudar.

Enfrentar la traición

Además del miedo y la violencia, las personas que huyeron tuvieron que sufrir la traición. “Apenas la familia daba un paso fuera de su casa, los vecinos entraban a ella para saquearla. Y eran vecinos de hacía 30 o 40 años, con los que habían compartido una taza de té. Claro que también hubo otros que acompañaron a sus amigos cristianos hasta las afueras de la ciudad como diciéndoles ‘no pudimos hacer nada, pero estamos con ustedes hasta el final'”, relata.

El EI fue expulsado de Mosul en julio de este año, pero la desconfianza persiste entre muchos cristianos que temen regresar. Aproximadamente, el 70% de sus viviendas fueron quemadas y saqueadas por los terroristas. “La Iglesia se está moviendo en una especie de Plan Marshall para reconstruir esas ciudades. La Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre es la que más respalda a los cristianos de Siria e Irak en los últimos años. Son ellos los que nos han salvado la vida”, afirma.

El padre Montes dice que ha sido testigo también de cómo el sufrimiento ha hecho a las personas acercarse más a Dios. Asegura que la alegría y la paz de muchos de los refugiados que le ha tocado conocer en los campamentos son contagiosas. “En los campamentos yo he encontrado gente más feliz que en cualquier ciudad europea. Quien lo ha perdido todo ya no tiene miedo”.

En lo personal, Montes sufre por el poco interés que muestra el mundo ante la tragedia de los cristianos en Irak.

“El año pasado mataron a un famoso león en África. Y todos los días se informaba sobre el animal. En esa misma semana murieron decenas de cristianos en Siria, en Irak y en Nigeria. Es muy preocupante que un león pueda llenar las portadas de los diarios y que la muerte de decenas de seres humanos no llame la atención”.

Pese al sufrimiento, al miedo y la violencia, Montes asegura que los cristianos “perdonan de modo absoluto y sin condiciones”.

Y cuenta una historia que conoció de cerca. Ocurrió cuando una familia huía del pueblo de Qaraqosh. “Miembros del EI le arrancaron de los brazos a una madre su hija de tres años. Cuando ella pide desesperada que le devuelvan a la niña, la respuesta fue: ‘se van todos ustedes, o los matamos’. Esa mujer tuvo que dejar a su hija en manos de un grupo terrorista que viola a niñas de seis años, que les pone cinturones explosivos a los menores y los manda a una comisaría y los hace volar. Al poco tiempo le pregunté a la señora si perdonaba a esos hombres. ‘Por supuesto; soy cristiana. Si Jesús nos perdonó, cómo no los voy a perdonar a ellos’, me dijo”.

Cuando el EI fue derrotado en Mosul, Montes se enteró de que esta historia terminó bien. “Un musulmán había comprado a Cristina -así se llama la niña- en el mercado, la cuidó como a una de sus hijas, y cuando la ciudad fue liberada de los terroristas, se la devolvió a su madre. Tres años habían pasado”.

Para el sacerdote, lo más impresionante es que esa mujer perdonó antes de recuperar a su hija. “Es una cosa milagrosa, pero no extraña. Allá nosotros vemos esos gestos, y por eso es que la gente tiene paz”.

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