Palestinos y cristianos coinciden: Lo justo no es modificar el muro, sino eliminarlo

La Corte Suprema de Israel ha ordenado que se cambie el trazado del muro que divide a israelíes y palestinos en la Ribera Occidental para evitar que e…

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La Corte Suprema de Israel ha ordenado que se cambie el trazado del muro que divide a israelíes y palestinos en la Ribera Occidental para evitar que estos últimos queden marginados en el normal desarrollo de su vida diaria. Tres jueces dictaminaron su unánime rechazo a un segmento de 30 kilómetros de muro, una decisión acorde con las más de 20 peticiones de familias palestinas que han protestado formalmente contra el levantamiento del muro en esa zona. Sin embargo, los palestinos y cristianos afectados por la política separatista de Sharon coinciden en afirmar que lo justo no es modificar la ruta planeada de la polémica barrera levantada, sino demolerla.

 

El Ministerio de Defensa israelí, por su parte, ha manifestado que ajustarán el trazado del muro de separación a las directrices del alto tribunal, que ha establecido que las consideraciones de seguridad impuestas por Israel no pueden ignorar los derechos de los palestinos que viven en la zona. Sin embargo, el gobierno de Sharon no está dispuesto a ceder los asentamientos judíos de esa zona del muro bajo ningún futuro acuerdo de paz, y sigue insistiendo en que el futuro muro de 600 kilómetros se construye única y exclusivamente para impedir la entrada de atacantes suicidas palestinos. Según la Corte Suprema, Israel tiene derecho a levantar el muro por razones de seguridad, pero también “tiene el deber legal de mantener el equilibrio entre la seguridad y las consideraciones humanitarias”.

 

“Es necesario eliminar el muro”

 

A pesar de lo positivo de la decisión de la Corte Suprema de Israel, los palestinos exigen medidas más drásticas para acabar con lo que consideran una injusticia. El presidente del Comité Palestino de Asistencia Médica, Mustafa Barghouti, incide en este hecho al afirmar que “la sentencia de la Corte de Israel no es suficiente. Es necesario eliminar el muro, no modificar el trazado… Ningún cambio de ubicación del muro serviría para evitar el sufrimiento de miles de palestinos. Precisamente hoy he estado en el Norte de Cisjordania y he visto como esa barrera ha destruido vidas, pueblos, cultivos y calles”. Barghouti, contrario a algunos aspectos de la sentencia, opina que “en la misma sentencia se dice que Israel tiene derecho a construir el muro, y eso es inaceptable”. Otra de las manifestaciones contrarias al muro proviene del canciller del Patriarcado Latino de Jerusalén, Shawki Baterian, quien ha declarado que “ahora hay que ver si la indicación de los jueces será aplicada. Considero positivo que la sentencia haya tomado en consideración los sufrimientos y problemas de la población palestina, pero mientras tanto ya se ha construido el 80 por ciento del muro”.

 

Por otra parte, es interesante observar que también cargos israelíes de responsabilidad son contrarios al levantamiento del muro. Por ejemplo, Mohammed Barakeh, uno de los vicepresidentes del Parlamento Israelí, cree que “la decisión de la Corte demuestra una vez más que la construcción del muro no está motivada por la seguridad, sino que es una acción política para alejar a los palestinos de su propia independencia”. Y continúa: “La sentencia ha sido emitida diez días antes del esperado juicio de la Corte Internacional de La Haya; tengo la sensación de que la Corte de Israel ha querido decirnos a todos que algo falla en este muro, aunque al mismo tiempo lo considera legítimo por razones de seguridad”.

 

“Puentes sí, muros no”

 

Los cristianos que residen en Tierra Santa también se están viendo afectados por el avance del muro que Israel construye en la zona. “Cuando sales de la vieja Jerusalén hacia el Monte de los Olivos, lo primero que ves es un muro de 10,5 metros que acaba de edificarse y que divide la tierra sagrada. Durante el trayecto hacia Belén, pronto el muro separa completamente la ciudad donde nació Cristo. Ver esta barrera en vivo es mucho más triste que contemplar las imágenes en televisión”. Estas eran unas recientes declaraciones realizadas por Deal Hudson, editor de la revista católica estadounidense CRISIS, y resumen la sensación de impotencia que padecen los cristianos que viven en la zona. También los obispos europeos y americanos que se reunieron el pasado mes de enero en Tierra Santa manifestaban la impresión que les causaba el muro en un mensaje de diálogo sintetizado en la expresión “Puentes, sí; muros, no”.

 

A los problemas que la barrera de cemento y alambres está causando entre la comunidad cristiana en la zona, se suman también los que se sufren en el barrio cristiano de Jerusalén. Al asedio a la basílica de la Natividad de Belén, la falta de peregrinos, el éxodo de familias cristianas y la espiral de violencia que se vive en la ciudad, se suma la construcción del muro y la posibilidad de que se cierre al tráfico la Puerta Nueva, la que da acceso al barrio cristiano. La comunidad cristiana se pregunta el porqué de la decisión del Gobierno de Israel para impedir las pocas posibilidades de acceso que tiene la ciudad antigua y bíblica de Jerusalén.

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