¡Pandilla de hipócritas!

La opinión publicada, y se supone que también la pública, se ha escandalizado por la decisión del gobierno indio de poner cunas en la calle para evita…

Forum Libertas

La opinión publicada, y se supone que también la pública, se ha escandalizado por la decisión del gobierno indio de poner cunas en la calle para evitar más abandonos y muertes de recién nacidos de sexo femenino. Por desgracia, en la India existe una larga tradición de homicidios de recién nacidas y también, como publicaba El País, de “feticidios”. Bajo este segundo concepto se esconde nada más y nada menos que el aborto. Es decir en términos políticamente correctos la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Este reportaje de El País empieza así: “Karty, una India de 24 años, decidió abortar cuando supo que tendría una hija… lo hice porque no podemos darnos el lujo de pagar una dote para casarla y porque queremos un hijo que nos cuide cuando estemos viejos”. Porque la realidad es que en la India solamente las clases más pobres practican el homicidio, la muerte del infante una vez ha nacido, porque las que disponen de un mínimo de medios, utilizan la ecografía y simplemente abortan. El feminicidio de los padres en la India se aplica cada vez más mediante el aborto y cada vez menos mediante el asesinato en la “Roca Tarpeya”. Cosas del progreso.

Pero ¿de qué se escandaliza nuestra sociedad? ¿Acaso el aborto no está al orden del día y creciendo en nuestro país?

Si allí se cometen feticidios porque no se quiere pagar la dote aquí se cometen “porque una es demasiado joven y tiene mucha vida por vivir y el hijo sería una atadura”, “porque este mundo está muy mal (pero no lo suficiente como para huir de él suicidándome)”, “porque tenemos muchos gastos”, “porque no estamos preparados”, y así la lista puede ser interminable.

¿Por qué es más escandaloso que las indias aborten porque no pueden o no quieren pagar la dote cuando su nivel de ingresos es evidentemente mucho menor que el español, y aquí es generosamente aceptado el aborto por razones guiadas por idéntica lógica?

Es de suponer que el escándalo no radica en que se aborten solo a las niñas o ¿acaso si se matan a unos y a otras el problema de consciencia ya no existe?

Nuestra situación es de una hipocresía escandalosa, de aquella de ver la paja en el ojo ajeno y no contemplar la enorme viga en el propio.

Porque en la India, además, el gobierno tiene la suficiente sensibilidad para intentar adoptar medidas que atenúen esta sangría, mientras que en España tanto el gobierno central como los autonómicos, como la autoridad sanitaria, los colegios de médicos y la propia judicatura se dedica a mirar hacia otro lado, ante la escandalosa industria del aborto que se ha montado, convirtiendo a Madrid y Barcelona en la meca de los llamados “abortos de alto riesgo” que no se pueden realizar en el resto de Europa por ilegales y que afectan a fetos que tienen más de 20 semanas. Fetos que de hecho ya son niños para las capacidades actuales de la neonatología.

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