El Papa se reúne fuera de agenda con el jefe del Ejército en Myanmar

Francisco adelanta ese encuentro con Min Aung Hlaing para hablar de “la responsabilidad de las autoridades en la transición del país”, según el Vaticano

El Papa se reunió en Rangún, durante quince minutos, con el jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, general Min Aung Hlaing, con quien conversó de “la responsabilidad de las autoridades en esta época de transición del país”, explicó el portavoz del Vaticano, Greg Burke.

La entrevista se celebró en la sede del arzobispado de Rangún, donde se aloja Francisco, que llegó el lunes a Birmania en el primer viaje de un Papa a este país. El pontífice no tenía actos previstos para el lunes en la agenda y finalmente se anticipó el encuentro que tenía programado con el general el 30 de noviembre.

Además de Min Aung Hlaing, considerado el responsable de la ofensiva que ha provocado un éxodo de rohinyás, la minoría musulmana residente en el estado de Rakáin, participaron en la reunión tres generales del Servicio Especial de Operaciones y un traductor de la Iglesia católica birmana.

La campaña militar, que comenzó a finales de agosto y que el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU calificó de “limpieza étnica de manual”, ha causado la huida de más de 620.000 rohinyás desde Rakáin hacia el vecino Bangladesh.

El Vaticano definió la reunión como “una visita de cortesía” al jefe del Ejército, que cedió el poder en 2016 pero conserva importantes ministerios, como el de Interior y Fronteras (central en la cuestión de las migraciones de las minorías).

El encuentro con el general fue sugerido por el arzobispo de Rangún, Charles Maung Bo, nombrado cardenal en 2015 por Jorge Bergoglio. Tras concluir la reunión, hubo un intercambio de regalos: el Papa entregó al general la medalla conmemorativa del viaje, mientras que el militar le obsequió con un cuenco decorado para el arroz y una tradicional arpa birmana.

El jefe del Ejército aseguró en su página de la red social Facebook que durante la entrevista con el Papa afirmó que “todas las religiones son de paz” y que “no existe ninguna discriminación religiosa en el país”. Explicó al pontífice que el deseo de los militares es que haya paz y tranquilidad. Además, expresó su alegría por la llegada del Papa y abogó por el diálogo interreligioso y el respeto mutuo.

Francisco se trasladará mañana a la capital, Naipyidó, para reunirse con el presidente del país, Htin Kya, y la jefa de facto del Gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, a quien la comunidad internacional acusa de ignorar la brutal represión de los rohinyás.

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