El Papa sólo acepta secesiones fruto de la descolonización

La Santa Sede anima al diálogo al recibir al nuevo embajador español

En plena crisis catalana, Francisco ha reiterado su principio de que sólo pueden aceptarse secesiones cuando estén justificadas por un proceso de descolonización. Así lo afirmó durante el encuentro que mantuvo el pasado lunes con el nuevo embajador español ante la Santa Sede, Gerardo Bugallo, según informó ayer la revista religiosa Vida Nueva en su versión digital. Horas después, el propio Bugallo confirmaba esta versión a la agencia Efe.

Los argumentos del Papa no son nuevos. Ya los expresó, aunque de modo más matizado, en la entrevista concedida a La Vanguardia después de su viaje a Israel, en junio del 2014. En aquella ocasión, Jorge Mario Bergoglio dijo que las situaciones de secesión de territorios que no han vivido bajo unidad forzosa, en Europa, “hay que tomarlas con muchas pinzas y analizarlas caso por caso”. No hubo una negativa categórica a aceptar una secesión, pero sí una reticencia importante a hacerlo. El Pontífice habló de situaciones de “emancipación” colonial, como sucedió en el continente americano.

El diario del Vaticano alerta de “la nostalgia de las pequeñas patrias”

Tras presentar las cartas credenciales al Papa –con quien también habló de Ucrania, pues fue el anterior destino de Bugallo–, el diplomático español se entrevistó con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin. El purpurado realizó al embajador comentarios parecidos a los del Papa sobre el conflicto catalán. Parolin animó a que se resuelva mediante el diálogo y la negociación.

Un día después de la audiencia papal a Bugallo, los cardenales arzobispos de Madrid y de Barcelona, Carlos Osoro y Juan José Omella, respectivamente, se reunieron en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar de ayudar a buscar alguna salida al contencioso. Luego hubo un encuentro en Barcelona de Omella y el vicepresidente Oriol Junqueras. la posición oficial de la Conferencia Episcopal Española es la de encontrar una salida pacífica y democrática, y de evitar decisiones “irreversibles”. La Iglesia católica, bajo el pontificado de Francisco, ha realizado misiones mediadoras en conflictos que se arrastraban desde decenios como el de Cuba con EE.UU. y el de la guerrilla de las FARC en Colombia.

En un artículo aparecido ayer en la edición semanal en italiano de L’Osservatore Romano, bajo el título de “Pequeñas patrias”, el articulista –Luciano Violante, exmagistrado y expolítico de centroizquierda– afirmaba que, ante la crisis y la globalización, parece que se refuerzan los procesos “neorrománticos” de aferrarse a una tierra o una sangre, pero alertaba que se trata de “una deriva arriesgada porque sacrifica el mañana al hoy, y deja sin resolver los problemas”. Frente a “las nostalgias de las pequeñas patrias”, el autor alertaba de que “los grandes problemas se afrontan sólo con la razón y en los grandes espacios”. “¿Cómo pueden pensar las pequeñas entidades que pueden gobernar e influir en la globalización financiera y las migraciones de millones de personas desesperadas que buscan un nuevo futuro? –se preguntaba Violante–. La política y la razón no pueden darse la espalda”.

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One comment

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    Los sentimentalismos en este caso hay que dejarlos de lado y debe imponerse la racionalidad, base de un diálogo posibilista, ¡sin premisas previas! , lo que hace que a los “independentistas” les sea muy difícil aceptarlo. Y de esta manera el problema “catalán” tiene difícil solución.

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