Pensiones, manipulación e impotencia

El sistema de pensiones está en defícit y este continuará creciendo El sistema de pensiones está en defícit y este continuará creciendo

Lo he escrito en más de una ocasión. Debo insistir en ello. En el “Informe de Estrategia de España en relación con el futuro del sistema de pensiones”, en el Comité de Protección Social de la Unión Europea del 2005, por tanto en pleno auge económico, sin que ninguna sombra augurara la Gran Crisis, el Gobierno ya establecía que en el 2015 se iniciaba el déficit, y el 2020 quedaba agotado el fondo de reserva. La crisis lo único que ha hecho es adelantar y agudizar el problema, que en cualquier caso igualmente se habría producido. Esto significa que ni siquiera la vuelta a la cifra de ocupados del 2007, la mayor de toda la serie histórica, resolvería el problema.

La cuestión es trágica: significa que la gente que se encuentra por debajo de los 50 años, incluso de los 55, verá tan mermadas sus pensiones que será difícil que puedan vivir con ellas. Los tipos máximos, los que ahora están en 2.560,8 € por 14 pagas, sí darán para vivir (pero en personas acostumbradas a ingresar 36.000 euros al mes como mínimo), pero de la pensión media para abajo cada año se reducirá hasta la depauperación.

El golpe es tan grande que el Gobierno del PP, que insistió una y otra vez cuando gobernaban los socialistas en que se calculara para cada cotizante lo que podía espera de su pensión y le fuera comunicado, y que anunció que lo llevaría a cabo, ha incumplido también este compromiso. No habrá tal escrito, como se ha hecho en otros países de Europa, y que aportan una información necesaria a las personas, para que puedan plantearse responsablemente su futuro. Quizás piensan que los políticos no están para explicar la realidad cuando esta es mala, y mejor ir tirando en plazos de cuatro años; y, al final, al que le toque la china pues que aguante su vela.

Es un comportamiento irresponsable, como también lo es el de los restantes partidos. Ninguno, tampoco quienes van a “regenerar” el sistema, incorpora en su programa electoral el problema real de nuestra Seguridad Social, que es muy simple, abrumadoramente simple:

El sistema de pensiones está en déficit y este continuará creciendo aunque aumente la ocupación por diversas razones. Una a corto plazo, porque los salarios actuales son en términos relativos más bajos que en años anteriores a causa de la devaluación interna que de una manera intensa ha aplicado la economía española, mientras que en las actuales pensiones hay un buen grueso de trabajadores industriales con muchos años trabajados con salarios robustos; se produce así un desequilibrio actuarial, que lo arreglan a base de depreciar la pensión. Ahora los afectados lo notan menos porque vivimos en un tiempo de deflación, pero basta que esta se situé por encima de un modesto uno por ciento -el dos es el objetivo macroeconómico del BCE-, para que cause estragos con el paso de los años.

La segunda razón actúa a medio plazo y trata de nuestra productividad, no la laboral que se disparó con los despidos, y se mantiene a expensas de los bajos salarios -lo que alimenta las dificultades para equilibrar las pensiones- sino la más importante del total de los factores, que sigue siendo modesta en términos europeos, y estos a su vez son inferiores a los de Estados Unidos. La tercera está relacionada con la jubilación de la generación del baby boom, la más numerosa de nuestra historia, y esto va acentuar el desequilibrio.

Por último, la más grave con efectos a largo plazo radica en la falta de natalidad, responsable de un desequilibrio terrible, que no solo afecta a las pensiones sino a nuestra productividad y capacidad para la inversión productiva, incluso afecta al aumento de la desigualdad (mayores datos y un análisis más detenido se encuentra en mi libro El Fin de la Responsabilidad, del 2008, es decir anterior a la crisis).

Todo esto se complica de una manera exponencial por el desequilibrio de los recursos públicos en las relaciones jóvenes-mayores, o en otros términos “hijos”-“padres”. Los primeros recibían en 2004 el 5,15% del PIB en términos de educación, familia, y salud de los hijos, una cifra que prácticamente será igual, 5,37% el 2040. Los “padres” a su vez recibían el 12,16% en forma de pensiones LTC, y salud, una cifra que casi se dobla en 2040, el 22,32% Ahora -digámoslo así- reciben dos veces y media más, pero con el paso del tiempo se multiplicará por cuatro la diferencia, o si lo quieren en otros términos, un 400%. Es una relación insoportable. Cuando se dice que nuestros hijos vivirán peor también, no solo, pero también deberíamos mirarnos al espejo.

Ante este panorama debería existir un griterío público clamando por información y por un debate racional, porque esta, lo digo una vez más, es la peor amenaza para España. No la única, pero sí la más difícil de resolver, la más destructiva, que combinadas con las otras, también importantes pero menores, pintan un escenario que exige una respuesta histórica. Pero, por las razones que sea, en la política no tenemos personajes de esta talla, ni nuevos, ni viejos. Y si esto no existe, al menos que la sociedad, sus entidades de todo tipo, sean capaces de reaccionar y articular una exigencia cívica en consonancia.

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7 Comments

  1. 3

    En el último tercio del siglo XX, a nivel comercial, invocábamos la conveniencia de suscribir seguros temporales de vida e invalidez y seguros de ahorro. A nivel interno se nos formaba e informaba de la inversión de la pirámide actuarial (aumento de la población jubilada y descenso de la natalidad). Se nos decía otra cosa: la necesidad de un cambio del sistema de reparto de la Seguridad Social por un sistema financiero previo al reparto en las pensiones. La crisis la anunciábamos para la década de los años XX del siglo XXI. La esperanza de vida sigue creciendo y la natalidad disminuyendo. No existen planteamientos políticos para incentivar la necesidad matemática de llegar a una tasa de crecimiento mínimo del 2,1. Por debajo de ella toda población está condenada a su desaparición. ¿Algún partido político piensa hablar alguna vez de estas cosas?

  2. 4

    Las pensiones no tienen solución, los jubilados del futuro estarán al mismo nivel asistencial que los inmigrantes políticos que ahora llegan, sin padecer hambre, bien asistidos y con una pequeña paga de ayuda, no se puede más. Si se atiende a los inmigrantes que llegan más se debe atender a los jubilados, solo que estos no podrán viajar de INSERSO, ni gastar en compras, y la economía se resentirá pero esto ya es otro problema. Se deberán pagar ayudas en lugar de pensiones y extraer el dinero de los impuestos al gran capital, los trabajadores cada vez menos pueden cotizar a los jubilados, esta bien clarísimo, no hace falta romperse la cabeza para entenderlo, Con la mecanización cada vez más gente al paro, antes iban gente a la vendimia muchos, pero se han inventado unas máquinas para vendimiar igual que para coger las aceitunas y etc, etc.

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