Pérdida de la inocencia

Jeremy es un joven preadolescente que, sin pensarlo y sin proponérselo, descubrió una faceta ignorada del mundo en el que vive y sinti&o…

Forum Libertas

Jeremy es un joven preadolescente que, sin pensarlo y sin proponérselo, descubrió una faceta ignorada del mundo en el que vive y sintió pánico y dolor. Por eso, al llegar esa tarde a su casa, desde el cercano plantel escolar donde estudia, corrió hacia su madre y rompió a llorar. Ella, docente en licencia por gravidez, lo abrazó fuertemente tratando de conocer los motivos de su pena. Nunca antes había llorado de esa manera. Jeremy decía que los hombres no lloran, y ya él era un hombrecito de doce años. Pero, esta vez era diferente. La angustiada madre comprobó que no había sucedido nada en el colegio, ni tenía heridas ni señales de maltrato. Jeremy había conocido el rostro de la muerte. Había descubierto el aborto.

Movido por su creciente interés hacia el embarazo de su madre y la expectativa ante la hermanita por nacer, conocía todos los detalles sobre la concepción y el maravilloso desarrollo de la vida en gestación, según le explicaban su madre y su padre. Pero, esa tarde había descubierto que a los niños por nacer se les mata en el vientre de sus mamás. Él había visto la horrible realidad en la Internet de la sala de informática del colegio. Vio cómo se destrozaba la cabeza de un infante; cómo se extraían, de otro, los bracitos y las piernas desmembraos, y sintió derramada sobre él toda la sangre de los niños inocentes.

Jeremy quería saber porqué los médicos mataban al niño en el vientre de la mamá, y no entendía porqué ella parecía aceptarlo. ¿Por qué?, repetía, mientras se golpeaba las piernas con el puño, sentado frente a su madre angustiada. Luego reclinó su cabeza sobre el vientre materno, ya en sus meses mayores, y lo abrazó amorosamente en un gesto de protección fraternal. Estaba seguro que su hermanita no sería asesinada, y vivía las muestras de amor y las alegrías de toda la familia por el embarazo. Pero, seguía preguntándose ¿por qué los matan? Oh, si conociera las respuestas que se dan…

Observar un aborto es lo más triste que se puede ver, aún por medio de un vídeo. Sin embargo, debería ofrecérsele a toda mujer indecisa o decidida a abortar. En algunos países (muy pocos), debido a que el aborto es oferta comercial en el mercado de la salud de la mujer, se las obliga a conocer los riesgos y consecuencias del aborto voluntario. A esta medida se oponen los abortistas. ¿Por delicadeza? Entre nosotros, durante el último intento de imponernos la importada ley de salud sexual y reproductiva, que incluye el aborto como supuesto derecho de la mujer dueña absoluta de su cuerpo (y de la vida de su hijo), las tiernas feministas que abogaban por ese crimen se negaron a que los diputados vieran videos del aborto. Es, sin duda, un espectáculo doloroso e indignante; pero, quienes deciden con leyes sobre el destino de todos los ciudadanos, como es el caso de los diputados, deben estar enterados. Se entiende que no divulguen los videos las promotoras del aborto, porque ellas, las feministas, viven su mundo virtual lleno de hombres malos y mujeres maltratadas; un mundo de medias verdades, de relativismo moral, en donde todo se soluciona con el aborto y se explica con los lenguajes de género y de lo políticamente correcto. Pero, a Jeremy y a todos los niños hay que decirles la verdad y el porqué de ese crimen contra la madre y su hijo por nacer.

Hazte socio

También te puede gustar