¿Permitir la blasfemia? “Es necesario un marco jurídico para atajarla”, advierte el ministro de Exteriores argelino

Tras la difusión de un trailer de la película panfleto Innocence of Muslims, en la que se denigra la figura de Mahoma, una nueva ofensa …

Tras la difusión de un trailer de la película panfleto Innocence of Muslims, en la que se denigra la figura de Mahoma, una nueva ofensa contra el profeta de la religión musulmana ha ‘incendiado’ el mundo árabe. Se trata de la publicación de nuevas caricaturas que ridiculizan a Mahoma en el semanario satírico francés Charlie Hebdo.

En la portada de esta publicación, Mahoma aparece en una silla de ruedas empujada por un rabino y bajo el título ‘Intocables 2’, en alusión a la película Intocable. Peor aún es la imagen que se muestra en la contraportada, donde el profeta de los musulmanes aparece desnudo diciendo “¿Y mi culo? ¿A ti te gusta mi culo?, reproduciendo las mismas palabras que decía Brigitte Bardot en el filme El desprecio, de Godard.

Tras la publicación del semanario, las reacciones no se han hecho esperar. En el mundo musulmán, ya encendido por la difusión de Innocence of Muslims, el partido Ennahda, al frente del Gobierno tunecino, y los Hermanos Musulmanes de Egipto han criticado con dureza las viñetas, mientras Al-Azhar, la más alta autoridad del Islam suní, con base en El Cairo, también las ha condenado.

¿Tiene límites la libertad de expresión?

El diario vaticano L’Osservatore Romano, consideraba además este miércoles, 19 de septiembre, que es “discutible” la iniciativa de la publicación francesa, que amenaza con echar más leña al fuego, según el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Francesa, el cardenal André Vingt-Trois, después de los ataques a las embajadas estadounidenses de Libia, donde murió su embajador, Yemen y Egipto. Unas protestas que se extendieron también a Irán e Irak.

También el diario Le Monde ha sido muy duro en el editorial de su portada con las viñetas publicadas por Charlie Hebdo: “Las caricaturas son de mal gusto, incluso lamentables. Y, sobre todo, se publican en un momento en que va a contribuir conscientemente a echar leña al fuego, lo que conduce en efecto a preguntarse sobre el sentido de la responsabilidad de sus autores y editores”.

La publicación ha sido considerada de “extremadamente peligrosa y totalmente irresponsable” por parte del rector de la Gran Mezquita de Paría, el moderado Dalil Boubakeur; y el presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán, Mohamed Moussaoui, lo califica de “acto islamófobo”.

En cuanto al primer ministro francés, Jean Marc Ayrault, a pesar de que defendió la libertad de expresión como bien supremo del sistema democrático, mostró su “desaprobación ante todos los excesos”.y apeló al “espíritu de responsabilidad de todos”.

Por su parte, el director de Charlie Hebdo, Stéphane Charbonnier (Charb), ha defendido las viñetas publicadas “en nombre de la libertad de prensa”, asegurando, tras la condena expresada por el primer ministro francés, que Ayrault “debería defender su libertad de prensa y a la República en vez de dejarse impresionar por los payasos que se manifiestan”.

“Atajar la blasfemia”

Pero, a la vista de las consecuencias derivadas de la publicación de las viñetas que ridiculizan a Mahoma y de la facilidad con que actualmente los medios de comunicación pueden poner en su punto de mira la fe de los musulmanes, y no digamos ya la fe de los cristianos, cabe preguntarse si no habría que poner límites a este tipo de ofensas contra los sentimientos religiosos.

Así parece considerarlo el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Mourad Medelci, de 69 años, quien en una entrevista publicada por el diario El País el pasado sábado, 15 de septiembre, aprovechando su visita a España, manifestaba, al igual que otros mandatarios árabes, la necesidad de que se pongan esos límites para evitar las explosiones de ira contra Occidente.

Es necesario un marco jurídico mundial para atajar la blasfemia”, advertía en la entrevista.

Aunque considera que la reacción del islamismo radical, “desde el momento en que hay una sola muerte ya es desproporcionada”, también se hace la siguiente pregunta: “¿Posee nuestro sistema de gobernanza mundial recursos para acabar con la blasfemia?”

“Es necesario hacer un esfuerzo en materia de gobernanza mundial para elaborar un marco jurídico adecuado que ataje estas situaciones. No es tolerable que en nombre de la libertad de expresión algunos quieran hacer añicos las convicciones religiosas”, insistía.

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