Poemas para Semana Santa (y III)

I. SILENCIO Mujer ahí tienes a tu hijo. (Jn 19, 26) Es Sábado Santo, Pascua Judía. Hoy ha amanecido noche muda, hoy es el d&ia…

I. SILENCIO

Mujer ahí tienes a tu hijo.

(Jn 19, 26)

Es Sábado Santo, Pascua Judía.

Hoy ha amanecido noche muda,

hoy es el día de la fe desnuda,

hoy, el silencio punzante de María.

Hoy es el caos, el día sin día,

jornada de posguerra cruel y cruda,

amenaza el fantasma de la duda,

que un grito consumó la profecía.

Con descaro se jacta el insolente,

celebrando protervo su victoria,

bufa, soez, en chanza maldicente:

"iJa, ja, ja, ja! iMurió, esta es mi gloria!"

Solo le espera la Madre Paciente,

enlutada en los suyos la memoria.

II. QUINTILLA A LA MUERTE MUERTA

La muerte no tiene ya señorío sobre él.

(Rom 6, 9)

Contigo ha muerto la muerte

muriendo en la cruz clavada,

de tal manera y de suerte

que, siendo la muerte fuerte,

ha muerto crucificada.

III. ¿DÓNDE ESTÁ, MUERTE, TU VICTORIA?

La muerte ha sido devorada por la victoria.

(I Co 15, 55)

Saborear a Cristo victorioso

es descubrir la nada de la muerte,

parece que parece cosa fuerte

y no es más que humo vaporoso.

Quimérica apariencia evanescente,

ridículo y errático fantoche,

ni siquiera en las sombras de la noche

encontraste asidero consistente.

El triunfo del Señor resucitado

ha puesto coto a tu mando, de suerte

que estás en el tiempo a plazo contado.

Ya no tengo razón para temerte,

y aunque lates injerta en mi costado,

vienes tocada y herida de muerte.

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