Políticos y gobernantes aplican su derecho a la objeción de conciencia

Balduino I, rey de Bélgica, se negó a firmar la ley que permitía el aborto en su país en marzo de 1990 aduciendo razones d…

Balduino I, rey de Bélgica, se negó a firmar la ley que permitía el aborto en su país en marzo de 1990 aduciendo razones de conciencia. Su caso ha sido uno de los precedentes más famosos por venir de una personalidad del talante que él poseía. El rey de los belgas no dudó en abdicar a la corona con tal de mantenerse fiel a lo que creía que no estaba bien.

A casi dos décadas de distancia, varios políticos y gobernantes de diversos países están recordando al mundo el valor de la fidelidad a la propia conciencia, aún a costa del estigma de retrógrados y de la persecución mediática de que son presas.

Enrique I es el gran duque de Luxemburgo (jefe de Estado de ese enclave europeo) y sobrino del finado Balduino de Bélgica. El primero de diciembre, Enrique I anunció que no firmaría la ley de autorización de la eutanasia y del suicidio asistido por motivos de conciencia. La iniciativa de ley prosperó el pasado 18 de diciembre en la cámara de diputados por 31 votos a favor, 26 en contra y 3 abstenciones. La negativa del gran duque ha motivado a los políticos a reducirle sus poderes.

La vida y la muerte no están en nuestras manos”. La reina de España se ha manifestado contraria al aborto, a la eutanasia y al así llamado ‘matrimonio’ homosexual. Así ha quedado de manifiesto en el libro entrevista que le ha realizado la escritora Pilar Urbano, La Reina muy de cerca, un libro que apareció el 29 de octubre pasado con ocasión del LXX cumpleaños de doña Sofía y que va totalmente contra corriente de la situación actual que se vive en el reino de la península ibérica.

Uruguay es quizá el país de mayor tradición liberal y laicista en el cono sur de América. Su actual presidente, el médico Tabaré Vázquez, se rehusó a firmar una ley que despenalizaba el aborto. En el texto del veto, Tabaré Vázquez recordó que “La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia”. Y más adelante señaló que “El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia”.

La decisión del presidente uruguayo le valió las críticas de los miembros de su propio partido (el Partido Socialista, de izquierdas) y únicamente el apoyo de dos de los ministros de todo su gabinete, los de salud y turismo. A finales del mes de noviembre, Tabaré Vázquez, hasta entonces miembro de la internacional socialista y de la coalición Frente Amplio que le llevó a la presidencia, pidió la baja del partido en el que militaba desde 1983.

Mercedes Aroz es la ex senadora socialista elegida con el mayor número de votos en la historia de la provincia de Barcelona. Hace un año anunció su conversión al catolicismo y renunció a su escaño en el senado. Todavía como parlamentaria, se abstuvo de votar a favor de la regulación de las uniones homosexuales y de apoyar posturas contra la vida que defendía el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Recientemente ha unido su voz a la de todos aquellos que piden la abolición del aborto en España para realmente progresen los derechos humanos en su país.

Fernando Ferrín Calamita fungía como magistrado en materia de familia en Murcia, España, hasta que el lobby gay lo tomó en sus manos por dudar de la idoneidad de una pareja de lesbianas para adoptar una niña. A pocos les ha importado las razones aducidas para la negativa (falta de la figura paterna, probabilidad de que la menor imite el patrón del ambiente en que ha vivido, o el derecho de la niña a vivir en una familia compuesta por personas de distinto sexo, entre otras) y por eso fue relevado temporalmente de su puesto, privado de sueldo y actualmente en juicio con el consecuente peligro de perder la toga por haber sido fiel a su conciencia y buscar el bien de la infante. “No es igual ser educado y crecer con tus padres que con dos ‘mamás’ o dos ‘papás’. Una ley no puede ir en perjuicio de los menores”, declaró hace algunos meses.

A veces hay que remar contra corriente con tal de defender la belleza y la primacía de la verdad. Y es que jamás la verdad es el fruto del consenso democrático. Ya lo decía Sócrates: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, aunque cueste la fama o la corona.

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