Por el precio de una entrada‘, de Julio Montero y José Cabeza (eds.)

Corren tiempos en que uno piensa que el cine no es más que puro entretenimiento. Y está claro que entretiene, pero no sólo.  Decía el amigo Tarkovski,…

Corren tiempos en que uno piensa que el cine no es más que puro entretenimiento. Y está claro que entretiene, pero no sólo.
 
Decía el amigo Tarkovski, que de otra cosa no, pero de celuloide se las sabía todas, que “el objetivo de cualquier arte que no quiera ser “consumido” como una mercancía consiste en explicar por sí mismo y a su entorno el sentido de la vida y de la existencia humana. Es decir: explicarle al hombre cuál es el motivo y el objetivo de su existencia en nuestro planeta. O quizá no explicárselo, sino tan solo enfrentarlo a este interrogante.”
 
Está claro que el ruso no conocía los clichés Van Damme (“¿en el culete?” – Cálico Electrónico “dixit”), Steven Seagal (no olvidemos su tercer matrimonio, ya caducado, con la mítica modelo – ¿y actriz? – Kelly Le Brook, más conocida como “La mujer explosiva” o “La mujer de rojo”) o Vin Diesel (aunque esto está cambiando ya que hace de “prota” en la última de Sidney Lumet: Declaradme culpable).
 
O quizá en ese tipo cine “mcdonalizado”, de acción, también se verifica su profecía, ya que la versión más arrastrada de nuestra cultura lo que nos propone no va más allá de mantener el cuerpo musculado y la AK-47 engrasada por si hay que solucionar algún problemilla.
 
Así, incluso el cine más discutible (nunca olvidemos a Torrente, por favor) pone ante nosotros una experiencia para que, como espectadores, hagamos el trabajo de la confrontación, de ver si aquello que se nos dice nos vale o no para la vida.
 
Esto es un hecho que se puede rastrear a lo largo y ancho de la historia del siglo pasado. Y eso, precisamente, es lo que hacen en este volumen investigadores de diversas universidades españolas, una francesa y una norteamericana: una mera recopilación de estudios universitarios de interés científico, que ilustran la comunicación bi-direccional que existe entre la realidad histórica, social y cultural y las películas que en ella se ruedan y proyectan.
 
El cine es así una lanzadera de hipótesis para los espectadores. Se den o no cuenta éstos. Y lo que se lanza depende mucho de cómo se vive en una sociedad.
 
Por eso el cine indica el pulso de la cultura en la que se ha incubado, y es, a la vez, un instrumento de provocación educativa como hay pocos.
 
Sigue así la labor editorial de innegable valor para el mundo del cine de Libros de cine de Rialp. Aunque esta vez, hay que reconocerlo, se trata de una obra para iniciados. No llamemos a engaños.
 
 
POR EL PRECIO DE UNA ENTRADA

Julio Montero y José Cabeza (eds.)
Editorial Rialp
Colección Libros de cine
367 páginas
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