Por fin admiten que las pensiones no se sostienen

Un día hablaban de crisis y al siguiente las negaban. Sin embargo, el Ejecutivo de Zapatero se ha visto obligado finalmente a reconocer que el sistema…

Un día hablaban de crisis y al siguiente las negaban. Sin embargo, el Ejecutivo de Zapatero se ha visto obligado finalmente a reconocer que el sistema de pensiones no se sostiene. Las soluciones que propone para salir del atolladero son las peores posibles y dibujan un oscuro futuro para los pensionistas.

 

El Gobierno acaba de plantear una profunda reforma del sistema de pensiones basada en tres grandes propuestas: retrasar la edad de jubilación incluso hasta los 70 años, computar toda la vida laboral para el cálculo de la cuantía de la pensión, y la posibilidad de que las pensiones no se revaloricen con la inflación.

 

Son tres medidas que sólo ofrecerán a la mayoría de los jubilados una pensión mínima a una edad avanzada, en la que las posibilidades de obtener algún ingreso extra serán prácticamente nulas.

 

Hoy crisis, mañana no

 

Las contradicciones del Gobierno en sus declaraciones públicas sobre el sistema de pensiones han sido constantes y, en los últimos tres años, lo que hoy era una evidente crisis dejaba de serlo mañana.

 

Tanto el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, como los principales expertos en Economía de los que se ha rodeado el presidente Zapatero no han hecho otra cosa que colaborar a crear confusión entre la opinión pública.

 

Así, ya en 2004, gobernando todavía el Partido Popular, José Antonio Griñán, que había sido ministro de Trabajo con Felipe González desde 1993 hasta 1996, criticaba al PP por negar la evidencia de una crisis de las pensiones.

 

Pero, una vez el PSOE estaba en el poder, en 2005, tanto Zapatero como el presidente de la Comisión de Economía y Hacienda, Antonio Gutiérrez, aseguraban que los futuros jubilados podían estar tranquilos porque no habría problemas con el sistema de pensiones. “Todo va bien”, decían.

 

Caldera gira la tortilla

 

Ahora bien, en julio de 2005, el ministro Caldera giraba la tortilla y reconocía en un estudio presentado ante Bruselas que entre 2015 y 2020 se podría producir un auténtico crack.

 

En un documento elaborado por el Ministerio de Trabajo, Informe de Estrategia de España en relación con el futuro del sistema de Pensiones, Caldera pronosticaba entonces ante la prensa que en apenas diez años la Seguridad Social reflejaría déficit, con un agujero presupuestario de alrededor de algo más de 625 millones de euros (0,04 por ciento del PIB).

 

También anunciaba que el fondo de reserva de 26.650 millones de euros sólo serviría para aguantar 5 años más y que el agujero ya sería enorme a partir de 2020 (17.721 millones de euros).

 

Sin embargo, son varias las declaraciones posteriores que ha hecho contradiciendo ese estudio y asegurando que no habría problemas y que las pensiones estaban garantizadas.

 

Aviso de la UE

 

Ya en 2006, a primeros de febrero saltaba la noticia de que un informe elaborado conjuntamente por la Comisión Europea y por el Comité de Política Económica, advertía a España del peligro del envejecimiento de la población para su sistema de pensiones.

 

Este estudio preveía un aumento en el gasto público en pensiones del 7,1 por ciento del PIB entre 2004 y 2050. “Los importantes incrementos proyectados (en el gasto en pensiones) cuestionan la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones” en España, entre otros países, mencionaba el informe.

 

Taguas: desmentidos de desmentidos

 

También en febrero, pero ya de este año 2007, se hacía público un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros españolas (FUNCAS) en el que incluso se rebajaban las previsiones, en cuanto a fechas se refiere, para alcanzar una crisis de las pensiones y la temida fecha se situaba en 2011.

 

Uno de los autores de ese informe era David Taguas, recientemente nombrado jefe de la oficina económica del presidente del Gobierno central. Sin embargo, sus declaraciones con respecto a la crisis del sistema de pensiones eran desmentidas recientemente por el propio Taguas.

 

Por fin, de nuevo Taguas, esta vez el pasado 14 de abril, ‘desmentía su desmentido’ y acababa por describir una actual situación insostenible. Se publicaba ese día la noticia de que Zapatero plantea la profunda reforma del sistema de pensiones a la que hacíamos referencia al inicio de esta información.

 

En opinión de Taguas, el millón de muertos que se produjo durante la guerra civil ha permitido una ralentización del número de jubilados que entraban en el sistema en los últimos diez años. El proceso se agota ahora, añadió, y será sustituido por un fuerte incremento de pensionistas debido al envejecimiento de la población.

 

Razón no le falta en este último argumento; pero, el cúmulo de constantes contradicciones del PSOE y del Gobierno nos llevan a esa vieja historia del pez que se muerde la cola. Un pez en este caso con un cuerpo plagado de contradicciones que no hacen otra cosa que incrementar la preocupación de los futuros pensionistas en España.

 

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