Por primera vez en su historia: España, en deflación

La economía española ha encadenado seis meses consecutivos con tasas de IPC en negativo. Tanto es así que, por primera vez en su …

La economía española ha encadenado seis meses consecutivos con tasas de IPC en negativo. Tanto es así que, por primera vez en su historia, España ha entrado oficialmente en deflación tras constatar al finalizar diciembre pasado una tasa anual negativa del 1%. Es decir que si el coste de la compra habitual de los hogares era hace un año de 100 euros, ahora son 99.

Este descenso histórico del IPC de diciembre, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), acentúa la evolución que ya se había registrado en noviembre, cuando los precios cayeron un 0,4% en tasa interanual, frente al -0,1% de octubre.

Además, ese -1% registrado al finalizar el año constituye el mayor descenso interanual de los precios desde el -1,4% registrado en julio de 2009, cuando la economía española se resentía de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre del año anterior.

El desplome del petróleo

La principal causa de esta caída de la inflación es el desplome de la cotización del petróleo, del que España es especialmente dependiente, aunque también influye el bajo crecimiento de la economía.

En diciembre os precios del transporte cayeron un 3,4% con respecto a noviembre y un 5,5% con respecto al año anterior, reflejando el efecto escalón registrado entre diciembre de 2013, cuando las gasolinas y los lubricantes subieron, y diciembre de 2014, cuando ambos productos bajaron por el impacto del hundimiento del crudo, según informa El Confidencial.

El mes pasado, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, cayó un 18%, un retroceso que repercutió en que las gasolinas y los lubricantes registraran retrocesos mensuales del 8,4% -frente al 1% que subieron en diciembre de 2013-. Ambos productos se convirtieron así en los elementos que más pesaron en la caída general de los precios, por delante de las prendas de vestir (-2,4% mensual) y las frutas frescas.(-4%).

Por otra parte, como se puede observar en el gráfico anterior, reproducido a partir de la información de El Confidencial, si de esa cesta de la compra se quitan los productos energéticos y los alimentos frescos, para obtener la denominada inflación subyacente, el resultado es que los precios se congelaron el mes pasado con respecto a diciembre de 2013. Es decir se mantuvieron estables y situados en el 0%, una décima más que en la lectura de noviembre.

Ventajas e inconvenientes

Ante este escenario, los partidarios y contrarios a la deflación, o sea lo que podríamos llamar "deflación buena" y "deflación mala", argumentan sus tesis para dibujar un próximo escenario positivo o negativo.

Una primera cuestión negativa de la deflación es el descenso de la confianza de los consumidores. Y otra más concreta es posponer la decisión de compra a la espera de que los precios continúen bajando, como pasó recientemente con la compra de viviendas en España. Por contra, si las expectativas son de incremento de precios, aceleras el proceso de compra del piso en cuestión.

Ambas cuestiones forman parte de una "deflación mala" ya que constriñen el consumo y paralizan la actividad económica. Un ejemplo de esta situación es el que vive Japón desde hace ya más de una decena de años.

Si además esto se produce en una economía que está en bajo crecimiento y con una gran deuda, como es el caso de España, no son factores que llamen precisamente al optimismo.

Por otra parte, una caída de los precios auspiciada por un descenso de los costes, como ocurre ahora con el petróleo, puede dejar de ser peligrosa para convertirse en positiva.

Además, el descenso por ejemplo de la factura energética favorece a las arcas del Estado, a las empresas y al bolsillo de los consumidores. Por tanto, libera recursos con los que reanimar la inversión y el consumo privado.

Al mismo tiempo la deflación favorece a los ocupados y los jubilados, ya que el poder salarial se mantiene mejor, ya que el salario no se ve afectado a la baja por la deflación. Así, trabajadores y pensionistas que no hayan visto incrementadas sus prestaciones tienen un 1% más de poder adquisitivo.

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