¿Por qué la Generalitat de Cataluña distingue con la Cruz de Sant Jordi al colectivo ‘Mujeres en la Iglesia?

El Gobierno de Cataluña ha concedido la Cruz de Sant Jordi al colectivo Mujeres en la Iglesia (Dones en l’Esglèsia, en catal&aacut…

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El Gobierno de Cataluña ha concedido la Cruz de Sant Jordi al colectivo Mujeres en la Iglesia (Dones en l’Esglèsia, en catalán). El galardón ha sido otorgado en el contexto de las 33 distinciones que se han aprobado el presente año.

El Gobierno de la Generalitat acordó este martes, 12 de abril, otorgar la Cruz de Sant Jordi a 29 personalidades y 15 entidades, uno de los máximos reconocimientos que otorga la Generalitat. Entre los receptores también está el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, así como ocho antiguos eurodiputados catalanes más, en conmemoración del 25 aniversario del ingreso de España en la Unión Europea.

Mujeres en la Iglesia es una pequeña organización que mantuvo cierto relieve décadas atrás y que ha quedado reducida a un grupo escaso de mujeres de edad avanzada.

La única característica de identidad que poseen es el planteamiento de un aspecto intereclesial en relación a la Iglesia católica y que es la reivindicación del papel de la mujer en la Iglesia.

La Cruz de Sant Jordi se concede a personas o instituciones que hayan realizado una actividad beneficiosa por el país catalán. La distinción que aflora obliga a la pregunta: ¿cuál es el beneficio que Mujeres en la Iglesia ha aportado a Cataluña?, además, también planea la cuestión de si la Generalitat debe o no entrar a valorar (y galardonando a esta asociación lo hace) pugnas que se suceden en el seno de una confesión religiosa.

La Generalitat, lejos de la Iglesia

Este galardón contribuye a mantener el distanciamiento que la Generalitat catalana mantiene con la Santa Sede, un proceso que comenzó cuando el ex presidente Jordi Pujol encabezó el Gobierno que aprobó una Ley de parejas de hecho homosexuales, una tendencia política que se ha visto intensificada y multiplicada durante el período del Tripartito.

En este sentido, los primeros gestos del nuevo Gobierno liderado por el líder convergente Artur Mas, que a penas acaba de cumplir los cien días de recorrido, están clarificando la línea que ha escogido con respecto a la relación Gobierno-Iglesia. Este hecho se puede observar, por ejemplo, en que el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) haya simultaneado dos obras beligerantes con la Iglesia e hirientes con los católicos. Se trata de Gang Bang, que representaba una orgía gay temporalmente situada en paralelo a la visita del Papa a Barcelona y Musicolèpsia (Rapsodia para siete putas), un espectáculo que ironiza sobre los pecados capitales a través de los Papas. A estas iniciativas encabezadas por el consejero de Cultura Ferran Mascarell, hay que sumar la aplicación del programa de distribución de la píldora abortiva RU-486 previsto por el Tripartito, pero que no había llegado a aplicar.

Cabe destacar también, que de momento los obispos de Catalunya no han dado a conocer su punto de vista ni colectivamente ni a través de su Comisión ejecutiva. Tampoco el máximo responsable de la diócesis de la capital catalana, el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, se ha manifestado al respecto de estos primeros pasos del Gobierno de la Generalitat, que afectan directamente a la Iglesia católica.

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