¿Por qué nos ocultan la triste verdad?

¿Por qué nos ocultan la triste verdad si sólo asumiéndola podemos encontrarle remedio? El Gobierno distrae la atenci&oacut…

Forum Libertas

¿Por qué nos ocultan la triste verdad si sólo asumiéndola podemos encontrarle remedio? El Gobierno distrae la atención, minimiza lo que nos está sucediendo tanto en lo que afecta a lo económico como al sistema del bienestar.

Ahora mismo, Caixa Catalunya, una entidad nada sospechosa de poca fidelidad al Gobierno dado que la presidencia está ocupada por el ex vicepresidente Narcís Serra, ha dado a conocer sus previsiones económicas. Lo ha hecho, como es habitual en estos casos, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma, Josep Oliver, un experto que también se encuentra en el entorno habitual del mundo económico socialista. Sus previsiones pueden considerarse como la mejor de las hipótesis posibles. Pues bien, incluso bajo este supuesto, el panorama que dibuja es desolador. Claro que se refiere sólo a Cataluña, pero es difícil pensar que el resto de España pueda ir mejor; en otras muchas comunidades las cosas serán todavía peores.

Cataluña tardará 5 años en recuperar el nivel de empleo del 2007. De hecho, la fecha en que se sitúa esta equiparación es el 2016. Se habrá perdido toda una década. Pero, con ser mala, ésta no es la peor previsión. Otras anteriores referidas al conjunto de España hablan, no de cinco años, sino de siete, incluso de diez. Porque, no importa que el PIB crezca unas décimas a finales de este año o se sitúe en torno al 1 por ciento el próximo, el único indicador claro y efectivo de nuestro progreso o caída es la destrucción de empleo, y el paro. Mientras no empiecen a disminuir de manera continuada el número de personas que están sin trabajo estaremos en el fondo de un pozo cuya profundidad y efectos negativos está señalado por la cifra del 18% de desocupados, que puede incluso aumentar y situarse en torno al 20%.

El Gobierno tendría la obligación de dibujar que estas son las expectativas naturales del sistema, plantear respuestas concretas y creíbles para ganar la credibilidad que ahora no tiene, y buscar de esta manera un esfuerzo fuera de serie por parte del conjunto de la sociedad y sus instituciones para intentar salir antes de la crisis. Perder una década o quince años dejará una secuela social en nuestro capital humano que tardaremos mucho más tiempo en remediar.

Pero, junto con la crisis sigue vigente el peligro de ruptura de la columna vertebral del sistema del bienestar: las pensiones de la Seguridad Social. Ahora mismo, un informe de la patronal de seguros UNESPA, presidido por el ex ministro de economía Rodrigo Rato, en la que han participado también el ex ministro socialista Juan Manuel Eguiagaray, señala que en el 2022 el sistema entrará en déficit. En realidad no es ninguna gran novedad. Reiterados estudios de los que ForumLibertas se ha hecho eco sitúan el peligro entre el 2020 y dicha fecha. Hay un gran consenso técnico sobre este horizonte. Además, este trabajo recuerda algunas evidencias. La primera es que el llamado Fondo de Reserva no garantiza ni mucho menos el futuro de los pagos de la Seguridad Social, sino que éstos dependen de factores de mucha mayor dimensión, el más importante de ellos el demográfico, es decir el desequilibrio entre personas en edad de trabajar y jubiladas. En el 2030 uno de cada 3 ciudadanos tendrá más de 60 años. Esto significa una gran dificultad para mantenerlos. El límite de la sostenibilidad del sistema se sitúa en aquella fecha, el 2022.

El Gobierno debería informar de manera sensata y no alarmista de esta perspectiva en lugar de ocultarla. Debería informar a cada ciudadano, como hizo Suecia y otros muchos países, de cuáles son las perspectivas de la pensión que percibirá, y de las medidas necesarias para mejorarla. Ahora, las personas que se jubilen pueden esperar que sus ingresos sean del orden del 80% de los que tenían mientras trabajaban. Estos ya deberían haber intentado ahorrar si querían mantener su nivel de vida; pero esto ya es irreparable. Lo grave viene para los siguientes grupos generacionales, cuando la pensión en el mejor de los casos solo represente el 60% de los ingresos que ahora están percibiendo.

Si todo esto fuera explicado con detalle, si cada cual supiera lo que le puede pasar, serían los propios ciudadanos quienes solicitarían una reforma rápida y efectiva.

Tenemos un gobierno moralmente cobarde que se oculta detrás de las palabras para no mostrar los datos. En el caso de las pensiones utiliza el pacto de Toledo como un escudo para evitar la necesidad de tomar decisiones, pero hay que decir con claridad que por cada día que se pierde más dolorosa será la solución.

La actual cifra de paro y la destrucción de empleo que conlleva complica todavía más el panorama, porque este año, quizás también el próximo, la Seguridad Social puede entrar en un déficit coyuntural, momentáneo, pero que debilitará todavía más el sistema y conseguirá acercar más la fatídica fecha del 2022. La urgencia es absoluta, y si el Gobierno y la oposición no la sienten la sociedad civil y sus instituciones deberían reaccionar.

Hazte socio

También te puede gustar