¿Por quién doblan las campanas? Los vecinos de Arenys recogen firmas para que no se silencien las de su iglesia

Un vecino de la localidad de Arenys de Mar (Maresme), apoyado por la ‘Plataforma Contra las Campanas’, ha iniciado recientemente una batalla legal des…

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Un vecino de la localidad de Arenys de Mar (Maresme), apoyado por la ‘Plataforma Contra las Campanas’, ha iniciado recientemente una batalla legal desde el Síndic de Greuges (defensor del pueblo en Cataluña) para que el campanario de la iglesia parroquial deje de hacer sonar las campanas. Denuncia lo que considera un elevado grado de contaminación acústica, especialmente en horario nocturno.

Sin embargo, la reacción vecinal no se ha hecho esperar y un movimiento espontáneo de arenyenses ha iniciado una recogida de firmas que ya sobrepasa las 3.000 adhesiones en favor del tradicional repique.

"Una tradición de toda la vida"

Los vecinos consideran que el debate no tiene sentido, ya que "estamos habituados, ni las oímos", dicen. "No entendemos que una tradición de toda la vida, deba cambiar ahora" apunta Joan Enric Torrent, uno de los promotores de la recogida de firmas en favor de las campanas.

Además, según informaba el pasado lunes, 3 de marzo, critican que el impulsor de la campaña contra las campanadas sea un vecino de la parte alta "donde no se escuchan" por lo que su petición es taxativa: "no nos toque las campanas".

Por su parte, el alcalde de Arenys de Mar, Estanis Fors, ironiza con la petición de silenciar las campanas: "tenemos temas más importantes que solucionar", mientras se posiciona a favor de los vecinos.

"La reacción del pueblo es contraria a esta iniciativa" argumenta el edil, que admite que el Síndic de Greuges y el Defensor del Pueblo han enviado dos cartas para exigir una respuesta oficial.

Al otro lado del debate, A.C, el vecino que desde 2012 se viene dirigiendo al ayuntamiento y al Síndic de Greuges, explica que "en los hostales de la villa se acumulan comentarios de visitantes molestos por el repicar de las campanas". Habla "en nombre de una docena de vecinos y visitantes, apoyados por centenares de personas adheridas a la Plataforma", que prefiere no divulgar su identidad ya que "temo por mi integridad ya que un grupo de cuatro exaltados del pueblo han iniciado una especie de caza de brujas".

La propuesta del vecino quejoso pretende eliminar el toque de cuartos (cada 15 minutos), la repetición de las horas y los toques nocturnos. "Las campanas sólo deberían tocar en acontecimientos concretos" ya que de lo contrario "pueden superar las 800 campanadas al día" apunta por su parte Gabriel Martí, un miembro de la plataforma.

La entidad está asesorada por Lluís Gallardo, sociólogo y abogado especialista en contaminación acústica que ha conseguido sentencias favorables en este sentido en Sant Morí (Girona) y Zamora.

La ley, en este sentido, plantea que todo aquello que genera "sonidos artificiales" creados por el ser humano está sometido a la legislación sobre protección contra la contaminación acústica. Pero en Catalunya un decreto excluye las iglesias de tal normativa.

Así, ante la polémica levantada, cabe preguntarse si son los vecinos del pueblo quienes tienen que renunciar a la tradición del sonido de las campanas, que no representan para ellos una molestia, o es el ciudadano que se queja y que vive en la parte alta, al que apenas le llega el sonido, el que debe adaptarse a esa tradición y valores de toda la vida.

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