Por un proyecto cultural cristiano

La reciente votación en el Parlamento Europeo de una resolución que trata de las uniones homosexuales, el aborto y la eutanasia, entre o…

Forum Libertas

La reciente votación en el Parlamento Europeo de una resolución que trata de las uniones homosexuales, el aborto y la eutanasia, entre otras cuestiones, ha puesto una vez más de relieve la fragilidad interna del Partido Popular. La mayoría de sus diputados votaron a favor de la misma, y solo una minoría encabezada por Mayor Oreja, votó en contra. Es una situación conocida porque antes de ellos otros ya han evolucionado en estos términos, caso deConvergencia y Unió. Su fraccionamiento es tan importante que están ausentes de la subcomisión del Congreso de los Diputados que trata sobre la ampliación del aborto.

Uno, con razón, se puede preguntar para qué sirve votar a una opción política que queda bloqueada en un tema tan importante como es el origen, sentido y límites a la vida humana, por una parte, y por otra, las repercusiones demográficas, sobre la riqueza producida y el desequilibrio de la seguridad social que posee el aborto. CiU tienen un comportamiento políticamente autista.

El PP en España viene manteniendo posiciones más definidas y coherentes, aunque muy dubitativas en algunos casos. Sobre todo, porque tienden a enfocar estas cuestiones desde el perfil bajo, sin capacidad de plantear alternativas y razonamientos que permitan entender a la gente que hay otro modelo posible mucho mejor para todos. Existe un razonamiento político que les dice que defender determinadas causas les perjudica electoralmente.En el caso del Parlamento Europeo, que es digamos un lugar de segunda fila, con menor control, buena parte de las distintas almas del Partido Popular emergen.
El problema de fondo radica en una falta de cultura política suficientemente coherente. No deja de ser ridículo que un partido montado desde la nada y con una arquitectura inicial de puro marketing –ahora ya es otra cosa- como la Forza Italia de Berlusconi, alcanzara mucho más rápidamente una coherencia política que el Partido Popular, que tiene una larga trayectoria y nace en un país donde existen grandes fundamentos de una cultura alternativa a la que plantea el Gobierno, no ha alcanzado.

No se trata de que el PP derive en un partido confesional ni mucho menos, pero sí de que tenga claro, como lo tiene CDU alemán, incluso el Centro Derecha Francés a pesar de su republicanismo laicista, que existe una concepción cultural nacida del cristianismo, que define un proyecto de sociedad alternativo al modelo de Zapatero. Un proyecto de sociedad que precisamente ha sido el que ha dado los mejores años de paz, bienestar y progreso a Europa.

El resultado final es que la situación política española está muy desquilibrada. Primero porque cuando el adversario es tan flojo, el Gobierno gana simplemente porque no tiene alternativa delante, pero incluso si la oposición llega a gobernar por complejo, por indecisión, por debilidad cultural, podría acabar estabilizando las peores leyes del Gobierno Zapatero. Porque, en definitiva, una legislación solo se sedimenta cuando soporta la alternancia en el poder.
En España, en todos los lugares de España, está pendiente un gran debate y una gran reflexión sobre la necesidad de un proyecto cultural cristiano y el movimiento social que deviene político, que sea su consecuencia.
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