Prelude y el transhumanismo: la empresa que quiere dar hijos sin sexo

Ofrece un plan para asegurar la descendencia con un pago de 200 dólares mensuales durante tres años: cubre desde la extracción de ovocitos, la congelación, el mantenimiento, y la fecundación in vitro

Martín Varsavsky (Buenos Aires, 1960) cree que practicar sexo no es la mejor manera de traer bebés al mundo. Ha encontrado un método mejor y cuenta con 200 millones de dólares (182 millones de euros) de inversión para hacerlo accesible a través de su nueva startup, Prelude.

No nos extrañemos si la prensa muestra cada vez más noticias de este tipo que nos preparan para el transhumanismo que viene: un posthumanismo apocalíptico que quiere substituir al hombre tal y como lo conocemos por una suerte de ser manipulado tendente a la inmortalidad.

Varsavsky: el nuevo mesías del posthumanismo

Desde hace un par de meses, Varsavsky vive en la Bahía de San Francisco. Tras dejar Madrid hace dos años y trasladarse a Miami, el embarazo de Nina, su mujer, le ha llevado a vivir entre la casa de unos amigos en Silicon Valley y la oficina en el Presidio de San Francisco, donde tiene de vecinos a los estudios de LucasArts. Su objetivo es sentar las bases para hacer de la procreación, según defiende, un proceso controlado, “más seguro y menos traumático”, tanto para los padres como para las criaturas. “Si me lo dicen con 24 años, no me lo creo, pero aquí estoy, sin ser religioso, esperando mi séptimo hijo”, afirma.

La costumbre en esta zona es que el propio inventor prueba los experimentos. A este hábito se le denomina dog food, comida de perro. Algo así como tomar de su propia medicina. Varsavsky lo ha llevado al extremo. Su séptimo hijo no será como los demás. Este va a nacer usando el método que él mismo ha creado. Cuando su esposa quiso tener su primer hijo, a los 31 años, descubrió que sus ovocitos no estaban en el mejor estado. Recurrieron a la fertilización artificial, que plantea serias vulneraciones al código bioético.

Una parte de la ciencia genética pretende manipular la naturaleza humana

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Simplificando mucho, Prelude ofrece un plan para asegurar la descendencia con un pago de 200 dólares mensuales durante tres años, por lo tanto, como era de esperar, se trata de un negocio lucrativo. Cubre desde la extracción de ovocitos a la congelación, mantenimiento, fecundación in vitro, implante y pruebas embrionarias “para asegurar que el bebé estará sano”. Pasados los tres años, se puede seguir pagando por el mantenimiento hasta que llegue el momento en que se desee tener hijos. Siempre el deseo presente como principal motor de lo humano.

Varsavsky reconoce que, por sí mismo, no ha inventado nada, pero sí ha sido capaz de unir tecnologías que ya existían, convertirlas en un proceso lógico y ofrecerlas como un servicio. “He buscado la mejor manera de tener bebés. El problema es que no vas a la clínica cuando eres fértil, sino cuando es más complicado. La gente quiere tener los hijos a partir de los 35 y los 40, pero casi nadie con 25, que es cuando se tiene mejor material. Ya se congelaban gametos, se escogían los sanos y se implantaban evitando generar mellizos”.

El empresario remarca un factor importante y que crea especial controversia, el análisis genético: “Evitamos patologías congénitas y, en consecuencia, casos que terminarían en aborto. Sabemos que podemos elegir los embriones que no van a tener Alzheimer. Ojo, no es la cirugía estética de los bebés lo que hacemos, pero sí la mejor manera de escoger el material genético más sano”. Todo es cuestión de tiempo.

 

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