¿Presupuestos para unas elecciones anticipadas?

La ley más importante de cada año es la que establece los Presupuestos del Estado. Su contenido debería interesarnos a todos porque dice mucho de la p…

Forum Libertas

La ley más importante de cada año es la que establece los Presupuestos del Estado. Su contenido debería interesarnos a todos porque dice mucho de la política de un Gobierno, tanto para el año próximo como en su visión de futuro. Las cuentas para 2006 se ven favorecidas por la buena situación de la economía española, lo que se traduce en un aumento de los ingresos, sobre todo en el Impuesto sobre Sociedades, que crecerá un 10 por ciento, y el IRPF, que se incrementará en casi un 9. Incluso la subida del petróleo redunda en beneficio del Estado, como ya hemos comentado en ForumLibertas.com, ya que le aporta un aumento de ingresos por este concepto de casi el 21 por ciento. Las partidas que más crecen son la vivienda, en un 21, la educación, en un 16, y los subsidios por incapacidad temporal, en un 12,4 por ciento. De hecho, todo el gasto social representa un incremento del 12 por ciento, lo cual es bastante más que la media del gasto para el conjunto del presupuesto, que se sitúa en el 7,7.

Un primer punto de debate y crítica potencial es la naturaleza ligeramente deficitaria de estas cuentas, a pesar del extraordinario aumento de los ingresos. La razón fundamental de esta objeción radica en la inercia del gasto. Si, como es previsible, a partir del año 2007 puede empezar una época de vacas flacas, y por tanto una menor capacidad de financiación por parte del Estado, muchas de las partidas actuales, sobre todo las que afectan al gasto corriente y que crean compromisos continuados a lo largo del tiempo, pueden representar un problema. Las cuentas con superávit que presenta la Seguridad Social no deben mover a engaño. Es una situación que se acaba, de manera que, a partir del 2015, se iniciará un déficit imparable. Por consiguiente, el ahorro ahora es esencial para alargar el plazo de la quiebra del sistema público de pensiones.

Consideramos que es necesario todavía mejorar el gasto social pero que, a su vez, esta política, para tener solidez en el tiempo y no situarnos en un callejón de difícil salida, debe completarse con la reducción de los gastos en otras partidas y una disminución de los enormes costes de intermediación del Estado. Para entendernos: La eficacia de Cáritas, en relación con su presupuesto, es 10 veces mayor que la del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Cada euro que se aplica por aquella vía tiene un efecto multiplicador 10 veces mayor que el que se consigue a través del presupuesto del Estado. Esto significa que estimular las donaciones directas a través de las desgravaciones, de acuerdo con objetivos sociales previamente establecidos, tendrían una eficacia mucho mayor que la burocracia del sistema actual. El Presupuesto del Estado podría reducirse y, simultáneamente, la ayuda efectiva en gasto social se multiplicaría.

Una de las críticas más claras a los actuales Presupuestos radica en las dudas sobre el escenario económico que dibujan. No parece del todo razonable confiar que se mantenga el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en un 3,3 por ciento cuando se va a reducir la demanda interna, el empleo total, el consumo final y el gasto nacional confiando sobre todo en repunte muy acusado de nuestras exportaciones, que casi triplicarían el crecimiento registrado en 2005. Por otra parte, no es nada claro, dada nuestra escasa competitividad, que si el PIB crece igual que este año, las importaciones se reduzcan. Más prudente parecería apostar por un menor aumento de la exportación y un mayor peso de las importaciones. En definitiva, juguemos a la mejora de nuestro talón de Aquiles, la balanza comercial, pero que se haga con moderación. Tampoco parece razonable situar el precio del petróleo en 55 dólares el barril, cuando lo previsible es que supere los 60 dólares.

No es un dato menor la sensible reducción del saldo neto con la Unión Europea, consecuencia sobre todo de la progresiva disminución de las ayudas que recibimos, como un anticipo del gran golpe que recibiremos en 2007 con una pérdida del 90 por ciento de dicho saldo. En resumen, el año que viene da para hacer un Presupuesto boyante con las incertidumbres apuntadas, pero sobrecarga de manera muy crítica el Presupuesto para el año 2007 a causa del incremento del gasto y la desaceleración de la economía. Si fuéramos malpensados, diríamos que se trata de un Presupuesto para un año electoral, preludio de una convocatoria anticipada. Pero claro, esto es solo lo dicho: un mal pensamiento.

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