Primer aniversario del ‘crack’ de Lehman Brothers: los excesos continúan

Transcurrido un año desde que Lehman Brothers conmocionara el mercado financiero internacional con su bancarrota, el mundo no ha aprendido la l…

Transcurrido un año desde que Lehman Brothers conmocionara el mercado financiero internacional con su bancarrota, el mundo no ha aprendido la lección y continúa habiendo excesos especulativos como los que desataron la debacle.

Así lo señalan diversos expertos en Economía, que advierten de que muchas empresas financieras “han vuelto a incidir en muchas de las prácticas arriesgadas” que llevaron a Lehman a su desaparición, tal como denuncia Michael Lewit, analista financiero y presidente de Harch Capital Management.

En un artículo publicado por el diario El Mundo el pasado 13 de septiembre, dentro de un especial de ‘Mercados’ dedicado al primer aniversario de la quiebra de la entidad financiera, Lewit señala que “la crisis financiera nos ha enseñado muchas lecciones acerca del apalancamiento excesivo y los esquemas asimétricos de compensación”.

Sin embargo, concluye este experto analista, “la más importante ha sido que las políticas que fomentan la especulación a expensas de la actividad económica productiva siempre acaban mal”.

El origen: afán de lucro

“Las empresas financieras siguen empeñadas en pagar a sus empleados enormes cantidades de dinero; siguen recurriendo al apalancamiento para especular en los mercados en lugar de prestar dinero a empresas productivas y siguen gastando sumas enormes de capital político y financiero en combatir una regulación eficaz de los derivados”, resalta.

Ese fue precisamente el origen de la crisis que acabó por enterrar a Lehman Brothers, un afán de lucro desmesurado que llevó a los directivos de los grandes bancos a hundir el sistema, pero recibiendo antes bonus millonarios a cuenta de su gestión.

El propio director ejecutivo de Lehman Brothers, Richard Fuld, metió a la empresa en las hipotecas basura y consiguió hasta 350 millones de euros en bonus.

Otro ejemplo de este despilfarro es el caso de Jimmy Caine, considerado uno de los peores ejecutivos de Wall Street en toda su historia, quien al frente de Bear Stearns y mientras arruinaba a la empresa, que se salvó gracias a la intervención de JP Morgan, solía tomarse fines de semana de tres días y medio para ir a jugar al golf o participar en torneos de bridge.

24.992 personas haciendo dinero y ocho tipos perdiéndolo”: la frase, de Lawrence McDonald, ex vicepresidente de Lehman Brothers, extraída de su libro A Colosal Failure of Common Sense (Un colosal fallo del sentido común), resume las raíces de la quiebra de Lehman, tal como explica en una entrevista publicada también en el especial monográfico de ‘Mercados’.

McDonald denuncia en su libro a toda una ristra de personajes responsables del batacazo de la entidad financiera, entre los que destaca su antiguo jefe, Fuld, aunque también señala con el dedo a los supervisores y a autoridades como Hank Paulson, secretario del Tesoro, y Ben Bernake, presidente de la Reserva Federal.

De hecho, considera que los reguladores tuvieron “una responsabilidad importantísima”. “La SEC, la Reserva Federal,la FDIC y los supervisores de las aseguradoras en cada Estado estaban horriblemente descoordinados”, añade.

El ex vicepresidente de Lehman Brothers habla en esa entrevista de la responsabilidad de las agencias de rating, encargadas de calificar esos productos: “Una de las cosas más repugnantes de la crisis es que las agencias de rating fueron cómplices de la crisis en un nivel muy alto. Ninguno de sus directivos o empleados ha sido arrestado. Ni siquiera ha habido una investigación”.

Sobrevivir con el dinero del Estado

Las consecuencias de todo ese despropósito financiero son de sobras conocidas: los diferentes Estados afectados en todo el mundo tuvieron que hacerse cargo del desbarajuste vía intervención, es decir, el contribuyente acabó pagando los platos rotos.

Pero, ¿en qué medida intervinieron esos Estados en la economía para que el capitalismo saliera a flote? La información publicada por El Mundo ofrece una visión global del nivel de intervención en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda, Islandia o España. Veamos algunas de esas intervenciones:

Estados Unidos: El Estado inyectó capital en entidades con problemas de solvencia y estimuló la fusión de las grandes firmas. Además, nacionalizó 102 entidades insolventes y acudió al rescate del sector de la automoción con 25.000 millones de dólares. El total de estas acciones supuso 371.000 millones de dólares del dinero público. Los bancos van devolviendo la ayuda con la consiguiente pérdida de control del Estado. De cara al futuro se reforzará la vigilancia de los mercados financieros.

Reino Unido: El Estado adquirió parte de los tres principales bancos del país, el Royal Bank of Scotland, HBOS y Lloyd’s, por 37.000 millones de libras y nacionalizó entidades insolventes como el Northern Rock. Ahora apuesta por el control del sistema bancario y por la contención de los tipos de interés en valores mínimos, y, de cara al futuro, por el retorno de los bancos controlados a manos privadas.

Francia: Dio ayudas al conjunto del sector financiero por un total de 40.000 millones de euros y ha dedicado 320.000 millones a préstamos interbancarios, además de ayudar con 3.000 millones al reflotamiento del banco belga Dexia. Actualmente arbitra la fusión de las cajas de ahorros y el Banque Populaire, con un control del Estado del 20% en acciones. Se propone limitar los sueldos y las bonificaciones de los banqueros.

Alemania: Aprobó dos planes de ayuda, uno de 470.000 millones de euros para la compra de acciones de bancos y reactivar préstamos entre entidades; y otro de 175.000 millones dirigido a las pymes y a la protección ante impagos. En el presente, Hypo Real Estate, segundo banco hipotecario alemán, recibe un crédito de 50.000 millones y el Estado toma el control del Commerzbank. Aplicará medidas para mejorar la asignación de créditos a las pymes.

España: Por su parte, el Estado español creó el Fondo de Adquisición de Activos Financieros dotado con 30.000 millones de euros para inyectar liquidez a la banca. Implantó avales por valor de hasta 200.000 millones y elevó a 100.000 euros la garantía de depósitos. El Banco de España intervino CCM. Cuenta con el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para movilizar hasta 99.000 millones para reforzar la solvencia del sector financiero; y tiene estímulos fiscales en la economía. El FROB ayudará en el proceso de fusión de las cajas de ahorros. El Gobierno subirá los impuestos para reducir el déficit público disparado.

Además, la quiebra de Lehman Brothers hizo perder toda o una buena parte de los ahorros de decenas de miles de ciudadanos en los países afectados. Concretamente, en España, los miles de ciudadanos que perdieron sus ahorros han emprendido una larga batalla legal contra la banca.

Entre las entidades bancarias afectadas que operan aquí como intermediarios, se encuentran Banesto, Citibank y Banif, del Grupo Santander.

Nuevas formas de engañar

Pero, pasado un año del tsunami Lemanh Brothers, “ya hay gente brillante en la banca de inversión ideando nuevos productos para engañar […] Hay productos que yo no recomendaría ni a mi peor enemigo”, afirma Borja Durán, que preside Wealth Solutions EAFI, una de las pocas multifamily offices registradas en España.

Según informa El Mundo, todavía hay hasta siete asignaturas pendientes que hacen prever la posibilidad de que se produzca un nuevo caso Lehman Brothers: 1) Los medidores de riesgo siguen siendo ineficaces; 2) Hay indicios de que los bancos vuelven a emitir productos sofisticadísimos, parecidos a los que provocaron la quiebra de Lehman; 3) Las agencias de rating (calificación) siguen sin reformar; 4) Es necesaria una reforma de la supervisión, ya que hay demasiados supervisores; 5) Los bonus han bajado, pero han subido los sueldos fijos para mantener el nivel de retribución; 6) El apalancamiento o relación de la deuda con respecto a los activos cede, pero no lo suficiente; y 7) Todo indica que las empresas están esperando a que todo se calme para volver al sistema anterior sin regulación.

Por otra parte, mientras Holanda ha sido el primer país que limitará los bonus y hay mandatarios de países que se muestran dispuestos a evitar que se repita un ‘crack’ del sistema financiero como el que se produjo hace un año, entre los que se encuentran Obama, Merkel, Sarkozy o Brown; en España, Zapatero evita pronunciarse al respecto.

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