Primer estudio sobre terapias ex-gay: no dañan y muchas veces son eficaces

Fue el primer estudio de campo hecho con entrevistas en profundidad a un grupo bastante homogéneo de personas que querían dejar la orien…

Fue el primer estudio de campo hecho con entrevistas en profundidad a un grupo bastante homogéneo de personas que querían dejar la orientación homosexual y se llevó a cabo hace ahora algo más de tres años.

Los autores eran el profesor de psicología Stanton Jones, del Wheaton College, y el piscólogo Mark Yarhouse, director del Instituto para el Estudio de la Identidad Sexual (http://www.sexualidentityinstitute.org) de la Regent University.

Ambos reconocían las limitaciones del estudio: empezaron con 98 personas de las que 73 se mantuvieron constantes en colaborar con los cuestionarios y entrevistas. Todos ellos participaban en la metodología de los grupos Exodus[ http://www.exodus-international.org], un movimiento cristiano evangélico de ex-gays que ayuda a personas con atracción por su mismo sexo a vivir en castidad o cambiar su orientación. Por lo tanto, no da datos sobre todo tipo de terapias, sino sobre las de Exodus, que tienen un fuerte enfoque centrado en la fe, la motivación religiosa y de comunidad y la oración y por ello no atrae a toda clase de personas.

Los investigadores además agruparon a los participantes en tres categorias: una común a todos, otra subpoblacion de 57 participantes que llevaban menos de un año en Exodus, y una subpoblacion de 55 participantes que por su comportamiento e inclinaciones antes de Exodus demostraban ser claramente homosexuales, y no simplemente bisexuales o confusos.

Este tercer grupo, de inequívoca homosexualidad, es el que mas cambios reflejaban cuando se le preguntaba si seguían pensando en sí mismos como homosexuales. Esodebilitaría un argumento de los grupos homosexualistas: decir que los que “cambian de orientación no eran homosexuales, sino bisexuales”. Este estudio demuestra que no es así.

Otra forma de analizar los cambios era clasificar en seis posibilidades distintas la situación de los participantes con la terapia: desde “Éxito: cambio de orientación” a “Fracaso: identidad gay”.

Los que registraban “Éxito: cambio de orientación” (15%) más los que registraban “Éxito: castidad”(23%) sumaban un 38%. Otro 29% no podían mostrar un cambio convincente pero se mantenían esperanzados en lograrlo.

Para los autores del estudio, son porcentajes de éxito similares a los que se dan recientemente en las terapias contra la depresión usando medicinas. Solo que aquí no se usan medicinas.

El estudio también buscaba pruebas de que esta terapia causase sufrimiento psicológico, o daños psicológicos y emocionales. No se encontró ninguna evidencia de que la terapia causase daño alguno.

El estudio mostraba, por lo tanto, que es posible cambiar la orientación y también la práctica sexual. Pero, como dijeron en la presentación los autores, “el hecho de que el ser humano, unos cuantos seres humanos, puedan correr una milla en 4 minutos, no significa que todos podamos”.

Además, “la mayoría de los individuos que al final de la observación ya se declaraban a sí mismos como heterosexuales, no pretendían decir que no experimentasen ya excitación homosexual, ni que su heterosexualidad fuese inequívoca y sencilla. (…) Creemos que estas personas con historias de éxito heterosexual lo son de forma significativa, pero en un sentido complejo del término”.

Los autores del estudio pidieron “respeto a la autonomía de las personas que por sus valores personales, religiosos o no, desean cambiar su orientación sexual, así como por aquellos que desean afirmar y consolidar su orientación”.

Con este estudio queda sin base la idea de que estas terapias causan algún tipo de daño. Este estudio Jones/Yarhouse tiene sus limitaciones, pero pone en tela de juicio lo que dice –sin aportar datos, citas ni referencias meedicas- la web de la Asociacion Psiquiatrica Americana (APA):

“No hay evidencia científica publicada que apoye la eficacia de la terapia reparativa como tratamiento para cambiarse la orientación sexual. Los riesgos potenciales de la terapia reparativa son grandes, incluyendo depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo”.

El trabajo sistemático de Jones/Yarhouse con 73 casos (98 en su origen) no ha encontrado nada querespalde esta afirmación de la APA.

El libro con el estudio de Jones y Yarhouse se titula: ¿Ex-gays? Un estudio longitudinal de cambio religiosamente mediado en la orientación sexual. (Ex-gays? A longitudinal study of religiously mediated change in sexual orientation).

Además de la evangélica Exodus, que ha cumplido ya 31 años de experiencia, hay varios movimientos “ex gays” que colaboran en la plataforma PATH (Positive Alternative to Homosexuality), hasta un total de 13 que cubren todo el espectro judeo-cristiano.

Courage (y su versión hispana, http://www.courage-latino.org)es la asociación católica, con un énfasis más centrado en la castidad, la amistady restauración de vida que en el cambio de orientación.

Homosexuales Anónimos (Homosexuals Anonymous, cuya web no está activa) es una organizacion cristiana, confidencial, que sigue el sistema de Alcohólicos Anónimos en sus 14 pasos tradicionales (el primero, como en el alcohol, admitir que no eras capaz de gestionar tu vida emocional y no tenías podersobre tu homosexualidad).

JONAH ( http://www.jonahweb.org) es Judios Ofreciendo Nuevas Alternativas a la Homosexualidad.

NARTH (www.narth.com) es la Asociacion Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad, una organización no religiosa de profesionales y terapeutas. La web tiene muchísimo material serio y científicoacerca de las terapias y el origen de la homosexualidad. Muchos de sus miembros son especialistas cuyas experiencias clínicas son comparables a la del informe Jones/Yarhouse, pero no están publicadas con la metodología de observación sistemática de este estudio.

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3 Comments

  1. 1

    ¡Tenia una tendencia homosexual, pero ya todo cambio, soy una nueva creatura!
    Soy un hombre de 27 años, de Bogotá Colombia. Y deseo compartir mi experiencia para dar esperanza a personas con tendencia homosexual hombres y mujeres que están buscando salir de esta situación muchas veces con desesperación.

    Desde niño yo tenía esta tendencia, y en la juventud hasta los 24 años me adentré en este mundo, algunas veces parecía que iba a colmar mis deseos y búsquedas pero todo terminaba siendo como un espejismo, no encontraba lo que buscaba.

    Desde los 7 años estuve inmerso en un ambiente muy religioso y espiritual católico, entonces Dios estuvo siempre presente en mi vida hasta el día de hoy
    Cuando yo caía en la masturbación, pornografía, chats; yo me sentía después muy mal, porque según mi fe era pecado grave y ofendía muy seriamente a Dios. Aun así seguía cayendo porque ya eran hábitos arraigados y no tenía el suficiente temor de Dios. Siempre iba a buscar con urgencia la confesión con un sacerdote de cualquier iglesia, así fuera con mucha frecuencia.
    Después en un momento estuve mas alejado de Dios que en cualquier otro momento por una persona que parecía al principio era lo mejor en mi vida, pero después empezó a parecer una falsedad. Aunque yo trataba de buscar a Dios pidiéndole perdón por alejarme de Él, esa situación era algo bastante fuerte y yo me estaba dejando dominar totalmente por eso.
    En la parte académica universitaria no estaba tampoco teniendo los resultados que yo esperaba después de años de esfuerzo y sufrimiento, esto era algo que me estaba martirizando. Por lo que en ese momento empecé a sentir con mucha necesidad la presencia y la acción de Dios en mi vida por que yo ya no podía hacer nada mas.

    Entonces mi hermano me invitó a un retiro espiritual, yo ya había asistido a muchas cosas de Dios: retiros, congresos, grupos, oraciones etc. Pero en este retiro como nunca antes, Jesús se me reveló de una manera muy fuerte y profunda, aunque no lo vi, sentí fuertemente su presencia y que Él me amaba muchísimo. Al final vi de una manera un poco borrosa a la Virgen María.
    Después de eso no pude ser igual, fue algo que me marcó bastante. Cambié mi vida radicalmente. Me alejé de todas las personas relacionadas a mi vida anterior en especial aquellas que podrían llevarme directa o indirectamente a seguir en la tendencia homosexual y eliminé mi cuenta de Facebook. No sabía muy bien que debía hacer, solo se que debía cambiar mi vida totalmente. Entonces empecé a orar bastante, pedirle perdón a Dios, darle gracias, pedirle que me sanara y liberara de toda cosa mala, y a hacer el esfuerzo de no ofenderle mas a toda costa.
    La experiencia que había vivido en el retiro me infundio un gran temor de ofender a Dios, por lo que aún a pesar de lo casi imposible no volví a caer en la masturbación, pornografía, chats etc. Deje la televisión y películas que aunque fueran comunes y corrientes, cuando había un personaje hombre yo corría el peligro de consentir la tendencia homosexual en mi pensamiento. Cuando tenia un pensamiento de ese tipo o alguna mirada yo los rechazaba inmediatamente y enérgicamente con la oración.

    Pasó el tiempo y las cosas se pusieron difíciles, peores que antes en la parte académica tuve que bajar la cabeza bastante, aprender la virtud de la humildad, y de manera muy especial la confianza en Dios. Un trauma de mi niñez, el cual voy a explicar mas adelante, tenía mucho que ver en esta situación como en otras. No tuve otra opción sino la de hacerme como un niño indefenso, en las manos de mi Papá Dios, a imitación del Niño Jesús.
    Confiar en El así no entendiera, y a pesar de las dificultades que parecían empeorar. Esto duro dos años y medio, en ese ultimo medio año empezó a pasar algo muy raro para mi. Cuando menos me llegaba a la cabeza la idea de que yo era un hombre, y esto trataba de apoderarse de mi por completo. Aunque por sentido común yo sabia que lo era, no me sentía como tal.
    Era una situación muy complicada para mí, eso no podía encajar, en ese momento sentía cualquier cosa, menos que yo fuera un hombre, en realidad me sentía alguien muy débil e indefenso, muy herido, como un niño pequeño. Cuando me llegaba la idea de que yo era un hombre, eso me duraba un día y después yo la rechazaba porque la sentía como una carga insoportable e incomprensible para mí. Este mismo evento ocurrió unas cuantas veces mas aproximadamente cada 3 o 4 semanas. Y siempre terminaba desechándolo.
    Cada vez se fueron tornando mas fuertes estos sucesos, y empecé a sentir y tener unas pequeñas visiones de que El Sagrado Corazón de Jesús era el autor de esto. Consultaba en la Palabra de Dios constantemente, y me decía con mucha frecuencia que yo debía perdonar, y amar y amarme. Tuve que aceptar que Dios ya me había perdonado, aceptar y sentir que Él me amaba y perdonarme, amarme a mi mismo y mi cuerpo, eso es indispensable.

    Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenia 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenia 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi mamá no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tenia unos síntomas pero no entendía las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

    Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y esas dos noches no pude dormir casi nada. Pero cuando menos un poco después de ir a la Santa Misa (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a ver como en visión cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual una herida muy fuerte en mi ser como varón (He sabido de que cuando se tiene un trauma la mente puede llegar a olvidarlo como mecanismo de defensa propia).
    Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se me quitara algo de mi, y con mucha vehemencia recuperaba mi identidad de varón. Otro día después de rezar el Santo Rosario, empecé a tener otra pequeña visión de esa misma época de mi niñez.

    En otra ocasión orando con mi hermano vía skype puse una canción católica que la letra dice repetitivamente “soy libre de toda opresión” etc. En medio de la canción empecé a sentirme muy mal y cuando menos empecé a ver como en una visión, el rostro de mi padrino de bautizo que era un tío paterno. El consultaba a brujos y estaba muy vinculado a eso, y en la oración entendí que el me había hecho algo como una consagración o maldición. Esto lo habría hecho cuando yo estaba bebé.
    Después también hice un ayuno de comer poco en las comidas aproximadamente un poco menos de la mitad de lo que comía normalmente porque así lo sentí que lo hiciera. Y después de unos días, de pronto mi mamá empezó a leerme un libro de oraciones de perdón y empecé a perdonar a varias personas y en especial la familia de mi papá, que era muy distante. En medio de la oración llegué en un punto a mis hermanos por parte de papá. Mi papá había tenido 6 hijos con mujeres diferentes y yo era el menor. En la oración pude ver y entender que la mamá de mis dos hermanos mayores por parte de papá, me había también maldecido o algo similar cuando yo estaba en el vientre de mi madre. Mi papá decía que esa señora era bruja, del mismo modo sus propios hijos nos contaron algo relacionado con eso.

    Me he dado cuenta a través de este camino de oración y confianza en Dios, que yo vivía en el trauma y en la tristeza del rechazo de los demás y el propio, y no superaba ese estado. Lo contrario es perdonar, amar a todos y a los enemigos también, estar alegre así no se sienta alegría, humildad etc. No dejarse vencer de la ansiedad, la angustia, la tristeza, el orgullo, el odio, etc. Dios es el único que nos puede sacar adelante. El es el único camino.

    Ha sido un camino difícil pero de verdad que vale la pena. Era algo tan fuerte la cantidad de heridas y momentos difíciles de mi vida, una enormes llagas y heridas en mi autoestima pero especialmente en mi ser como hombre, en mi masculinidad. Jesús me ha sanado, me da fuerzas y sobre todo el amor que tanto buscaba, en la oración, de forma especialísima en la Eucaristía y también en la devoción a su Santísima Madre, que es también mi Madre. Siento que se apaga la antigua sed de buscar otro hombre, ¡¡¡yo soy ese hombre que tanto buscaba, recuperé mi identidad perdida!!! Amo a Dios primero, me amo a mí mismo y amo a los demás como a mí mismo. Me he perdonado y he perdonado a los demás.
    La gente me mira distinto: me respeta y me tiene en cuenta muchísimo mas que antes. Me siento mucho mejor, siento también ahora una atracción sana y verdadera hacia las mujeres, no descontrolada ni forzada, algo natural. No es algo mágico, es algo de lucha y sobre todo de tener mucha fe en Dios y no aceptar la derrota jamás, jamás, jamás. Sin Dios este proceso no se hubiera podido llevar a cabo, es Jesús quien lo ha hecho todo, lo único que yo he hecho ha sido dejarme guiar por Él y confiar en Él. Pedí auxilio a Dios desde el fondo de mi alma y Él me escuchó. Tengo que seguir unido a Jesús para mantenerme en pie. Yo no puedo hacer nada, ni soy nada sin Él.

    • 2

      Creo que todo en este vida es superable excepto la muerte. A pesar de ello, su testimonio no me lo creo. Reprimir la masturbacion es inviable y mas inviable se hace en los terminos que lo pones. Te revientan los testiculos si haces eso. Si la reprimes de esa manera te aumentan las ganas exponencialmente.

    • 3

      Soy un hombre de 28 años de edad y deseo compartir mi experiencia para dar esperanza a personas con tendencia homosexual hombres y mujeres que sienten un vacío muy grande en esta forma de llevar la vida y quieren salir de esto.

      Desde los 7 años estuve inmerso en un ambiente muy religioso y espiritual en mi familia, entonces Dios estuvo siempre presente en mi vida hasta el día de hoy. Sin embargo desde niño yo tenía esta tendencia, y en la juventud hasta los 24 años me adentré en este mundo. Algunas veces parecía que iba a encontrar lo que buscaba pero era como un espejismo, no encontraba lo que esperaba.

      Cuando yo caía en la masturbación, pornografía, chats y aun cosas mas graves, me sentía después muy mal, porque sabia que eso ofendía muy seriamente a Dios. Enseguida iba a buscar el perdón de Dios, sin embargo yo mismo no me perdonaba, me rechazaba y desgraciadamente, de manera inconsciente empecé a odiarme.

      Después, en un momento estuve aun mas alejado de Dios que en cualquier otro momento por una persona que parecía que era lo que tanto buscaba pero después empezó a parecer una falsedad. En la parte académica universitaria no estaba tampoco teniendo los resultados que yo esperaba después de años de esfuerzo, esto era algo que me estaba atormentando. Por lo que en ese momento empecé a sentir con mucha necesidad la presencia y la acción de Dios en mi vida por que yo ya no podía hacer nada más.

      Entonces mi hermano me invitó a un retiro espiritual, yo ya había asistido a muchas cosas de Dios: retiros, congresos, grupos, oraciones etc. Pero en este retiro como nunca antes, Jesús se me reveló de una manera muy fuerte y profunda, aunque no lo vi, sentí fuertemente su presencia y que Él me amaba muchísimo.

      Después de eso no pude ser igual, fue algo que me marcó bastante. Cambié mi vida radicalmente. Me alejé de todas las personas relacionadas a mi vida anterior en especial aquellas que podrían llevarme directa o indirectamente a seguir en la tendencia homosexual y opté por eliminar mi cuenta de Facebook. No sabía muy bien que debía hacer, solo se que debía cambiar. Entonces empecé a orar bastante, pedirle perdón a Dios, darle gracias, pedirle que me sanara y liberara de todo lo malo, y a hacer el esfuerzo de no ofenderlo más a toda costa.

      La experiencia que había vivido en el retiro me infundió un gran temor de ofender a Dios, por lo que aun a pesar de lo casi imposible dejé de caer en la masturbación, pornografía y chats. Dejé la televisión y películas porque aunque fueran corrientes, cuando había un personaje hombre yo habría podido consentir esa tendencia de nuevo. Y cuando tenía un pensamiento de ese tipo o alguna mirada también los rechazaba inmediatamente con la oración.

      Pasó el tiempo y las cosas se pusieron difíciles, peores que antes; en la parte académica tuve que bajar bastante la cabeza, aprender la virtud de la humildad, y de manera muy especial la confianza en Dios. Un trauma de mi niñez, el cual voy a explicar mas adelante, tenía mucho que ver en esta situación como en otras. No tuve otra opción sino la de hacerme como un niño en las manos de Papá Dios, confiar en Él así no entendiera, y a pesar de las dificultades que parecían empeorar.

      Todo esto duró dos años y medio, pero en ese ultimo medio año empezó a pasar algo muy raro para mí. Cuando menos me llegaba a la cabeza la idea de que yo era un hombre, y esto trataba de apoderarse de mí por completo. Aunque por sentido común yo sabia que lo era, no me sentía como tal. Era una situación confusa para mí pues en realidad yo me sentía alguien muy débil e indefenso, muy herido, como un niño pequeño. Este evento se repitió varias veces cada vez con mayor frecuencia, junto con unas breves visiones en las que veía a Jesús Nuestro Señor por lo que entendí que Él era el autor de esto.

      En esos momentos consultaba en la palabra de Dios y me decía con mucha frecuencia que yo debía perdonar, y amar. Tuve que aceptar el perdón y el gran amor de Dios hacia mí. Perdonarme y amarme a mí mismo. Rechazar cualquier pensamiento de que yo fuera un niño, y en vez identificarme como un hombre; no autosuficiente ni altivo, sino como Jesús manso y humilde de corazón.

      Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenía 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenía 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi madre no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tuve unos síntomas pero no entendí las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

      Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y en esas dos ocasiones por la noche no pude dormir casi nada. Pero de pronto un poco después de asistir a la Sagrada Eucaristía (Juan 6:53-57), (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a recordar cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual (He sabido de que cuando se tiene un trauma, la mente puede llegar a olvidarlo como mecanismo de defensa propia, “amnesia disociativa”). Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se quitara algo de mí, y que recobraba con mucha fuerza mi identidad como hombre.

      Aun después de haber hecho estos avances tan grandes en este camino de sanación interior de mi vida, en varios momentos sentí que estaba otra vez igual que antes. Se apoderaba de mí la tristeza, y regresaban los pensamientos homosexuales, sin embargo yo seguía confiando en Jesús, sin preocuparme, Él esta y ha estado siempre conmigo.

      Yo seguía pidiéndole por medio de la Palabra a Dios, que me hablara. Yo no entendía porque me seguía diciendo que yo debía amar a mis enemigos y perdonar, yo sentía que ya había perdonado a todos. Sin embargo con la ayuda del Espíritu Santo y con paciencia, pude entender que yo tenia que ir mas allá: tenia que ver al otro, a mi prójimo como lo ve Jesús, ni con malos deseos, ni evadiéndolo, ni distante; mas bien con amor, un amor cercano de hermano.

      Cuando yo veía un hombre normalmente yo evadía la mirada o el contacto cercano pues los pensamientos e imágenes impuras llegaban a mi cabeza. Pero siguiendo lo que había entendido con la ayuda Del Espíritu Santo, empecé a buscar mas bien un contacto y amor cercano y filial rechazando todo pensamiento impuro. Con extrañeza, al principio empecé a experimentar de nuevo un estado de ansiedad, angustia, y debilidad como si aun no hubiera resuelto el pasado, pero esto se fue yendo rápidamente con la practica de este amor y en cambio me di cuenta que realmente yo tenía una sed muy grande de esa cercanía. La practica de este amor filial de manera constante, fue como un bálsamo sanador y reconfortante en mi corazón que también debo practicar con cualquier otra persona.

      Perseverando en este camino con Dios pude descubrir aun mas cosas: en una parte mas interna de mi mente había oculto además del gran daño que me hicieron, algo muy serio y grave que yo había hecho en el pasado. Por gracia de Dios, pude recordar estos eventos que por su gran carga negativa había “olvidado”(amnesia disociativa). El pedirle perdón a Dios con un arrepentimiento desde lo mas profundo del corazón y el perdonarme a mí mismo fue un paso decisivo. Ahora trabajaría con todas mis fuerzas y mi vida para Él, ayudando a mas personas a salir de esta situación, y en todas las labores que Él me pusiera.

      Gracias a Dios, mi vida ha sido poco a poco restaurada y sanada, yo no entendía muchas cosas, pero con paciencia y confianza en su gran amor y misericordia, he entendido, recordado y sanado cada uno de los momentos difíciles de mi vida del mismo modo que he restaurado gradualmente mi identidad como hombre. Es un nacer de nuevo, por misericordia de Dios ya no hay ansiedad, nerviosismo, inseguridad, y puedo ahora puedo cumplir con mis obligaciones de manera mucho mas optima y responsable. Se ha ido definitivamente toda atracción o pensamiento homosexual, reivindico mi relación con los hombres como hermanos; y recobro ahora de forma natural, una atracción sana por las mujeres.

      Me alimento de Jesús Eucaristía, le visito diariamente (Mc 14:22-24,) y constantemente invoco a su Madre María Santísima que también es mi madre Ap(11:19 y 12). Pedí auxilio a Dios desde el fondo de mi alma y Él me escuchó. Claro que hay enormes bendiciones, pero también seguirán habiendo problemas y dificultades. Tengo que seguir unido a Jesús para seguir en pie. Yo no puedo hacer nada, ni soy nada sin Él.

      Jesús manso y humilde corazón haz nuestro corazón semejante al tuyo.

      Jesús yo confio en Ti.

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