PRISA y los de siempre contra la Iglesia

Con la precisión de un reloj suizo, y como cada vez que se produce alguna discrepancia importante de la Iglesia y los católicos con el G…

Forum Libertas

Con la precisión de un reloj suizo, y como cada vez que se produce alguna discrepancia importante de la Iglesia y los católicos con el Gobierno, aparecen las voces de los que se autoproclaman representantes de una Iglesia mejor para zurrarle la badana a los obispos.

En esta ocasión el instrumento elegido ha sido doble. Por una parte un escrito que carga contra el nombramiento de los obispos por parte de la Curia, y sobre los propios obispos españoles, a quienes considera “lindantes con posiciones de la extrema derecha autoritaria” y con golpes inmisericordes contra las posturas afines a la libertad. En este grupo de firmantes hay los de siempre; es decir, González Faus, Benjamín Forcano, Juan José Tamayo, etc. Incluso, para que quede claro, un senador de PSOE, Imanol Zubero.
Es curiosa la facilidad con que estas personas se irrogan títulos teológicos y declaraciones de calidad eclesial. El criterio evangélico permite emitir un juicio sobre sus actuaciones y sus resultados. Primero, nunca jamás han manifestado la más mínima discrepancia con el Gobierno. Mantienen una fidelidad tan exquisita que el voto de obediencia al Papa, que antaño prestaban los jesuitas, es una blandenguería al lado de su adhesión inquebrantable a todo lo que hace el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Su capacidad crítica con la Iglesia, que en algunos aspectos sería incluso razonable si fuera expresada en términos realmente cristianos, pierde todo sentido ante su sectarismo político. La otra valoración es la de los frutos. La edad media de estas personas es muy avanzada, siempre son los mismos, y sus entornos están absolutamente vacíos. Sus frutos más allá de sus escritos críticos son la nada; su presencia entre los jóvenes, los inmigrantes es de una modestia que contrasta con la amplitud de sus declaraciones. Son gigantes en el papel (de Prisa), pero ausentes de la vida cotidiana. Tienen un grave problema de sentido evangélico de la vida, de objetividad y algo tan elemental como respeto humano.
El segundo escrito todavía tiene menos por donde cogerse. Está firmado por la “Iglesia de Base” de Madrid -escríbase todo en mayúsculas- que según El País y Bedoya, sus propagandistas habituales, reúne a miles de fieles que, la verdad sea dicha, nunca deben haberse concentrado juntos porque jamás se les ha visto en nada que tenga entidad numérica.
Estos ya van más directamente al grano: critican a la Iglesia porque no asume la reforma de la ley del aborto, y plantean tesis tan divertidas como que “para regular el aborto debe primar la ética cívica común a todos los ciudadanos. Bueno, ya nos dirán cuál es esta ética cívica y cuáles son sus fundamentos comunes al margen de la cultura cristiana y la ley natural. Estos cristianos le piden a la Iglesia que calle en un tema fundamental para ella y para la humanidad. Es como si un socio del Barçale pidiera a sus jugadores que no chutaran a puerta. ¿Sería creíble pensar que se tratarealmente de unsocio del club?
Tan amantes como dicen que son de separar los planos jurídico, ético, científico y religioso, eluden cuidadosamente contemplar las causas reales y las consecuencias del aborto: el peligro que representa para nuestra demografía y el sistema público de pensiones, cómo afecta a la pérdida futura de renta, el daño que ocasiona a la mujer, el machismo que oculta, la desprotección a la madre y, lo más grave de todo, el hecho de que se elimine un ser vivo humano por simple deseo de un tercero. El plano jurídico español es muy claro, lo estableció la Sentencia del Tribunal Constitucional de 1985, que contempla derechos específicos para el no nacido.
Puestos a hacer documentos, las minibases de Madrid podrían hacer textos que tuvieran una mayor consistencia, porque incluso para favorecer al PSOE gobernante es necesario manifestar rasgos de inteligencia en el producto que se presenta.
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