Propuesta de ley sobre la transparencia y soluciones ante la crisis

Decía Martín Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética…

Forum Libertas

Decía Martín Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que me preocupa es el silencio de los buenos”.

Ya era hora que se propusiera en nuestra democracia una ley de transparencia. Aunque no es muy exigente y debe ser mejorada, es un buen inicio para que los ciudadanos sepamos, en cualquier momento, la buena gestión y administración de nuestros impuestos, que como sabemos es para uso y disfrute de todos los ciudadanos, no de unos pocos. En la mayoría de los países democráticos de nuestro entorno ya hace muchos años que se dispuso esta legislación. Cualquier actuación no transparente o fraudulenta en cualquier ámbito sale inmediatamente a la opinión pública y ese funcionario al servicio del Estado es excluido, juzgado y lógicamente dimite de forma inmediata (último ejemplo de estas actuaciones es la dimisión del presidente alemán Christian Wulff).

Aquí, por desgracia y vergüenza de los españoles honrados, estos individuos pérfidos deambulan a sus anchas porque las leyes no han sido lo suficientemente claras para que cayera todo el peso de la justicia sobre ellos. Ahí están los miles de millones de euros que se han malgastado o sustraído -que hubieran servido para atenuar la crisis- y los culpables “de rositas”, tranquilos y sin devolver un solo céntimo.

Una gran mayoría de los ciudadanos son conscientes del deterioro que ha supuesto para las libertades la ley de la reforma laboral. Esta ha sido perjudicial para todos los trabajadores, que como siempre son los que hacen el sacrificio más grande ¿No hay otras soluciones más eficaces y menos dañinas ante la crisis? ¿No nos damos cuenta del despilfarro y descontrol que ha existido y existe en la gran mayoría de nuestras instituciones? ¿Es justo los excesivos sueldos y pensiones de nuestros políticos, directivos, banqueros etc.…? Si nuestros gobernantes no dan ejemplo de austeridad y honradez no pueden exigir a la población medidas rigurosas, aunque sean necesarias. Hay que demandar a todas las fuerzas políticas y sociales un equilibrio inteligente y sensato para que aparezca realmente esa justicia social. De esta forma evitaremos los desmanes y las protestas en las calles. La solución es muy fácil, si verdaderamente existiera voluntad de cambio en las estructuras políticas y sociales de nuestro país. Este cambio descompondría esa maraña en el tejido político, sindicalista y empresarial (bancos y multinacionales), que como sabemos están muy bien protegidos.

La autofinanciación de partidos políticos y sindicatos, la bajada de sueldos y control de los mismos, suprimiendo pagas vitalicias y privilegios a los políticos (Estado, Autonomías, Ayuntamientos y Diputaciones), la transparencia y fiscalización, con el fin de evitar el grandísimo fraude fiscal (setenta mil millones de euros al año), serían las mejores medidas ante la crisis. Creo que la actuación del nuevo Gobierno del señor Rajoy, dando indulto a los que han robado para que vuelvan a invertir ese dinero -que por cierto es de todos los españoles- va en contra de la ética y la moral.

Con todo esto que señalo, más las actuaciones coherentes de nuestro Gobierno, apoyados por los partidos en la oposición, junto al esfuerzo y tesón de todos los ciudadanos, resultaría más fácil salir de esta situación tan tremenda. Las medidas de ahorro y austeridad que nos impone Bruselas serían cumplidas y, por consiguiente, la inversión extranjera vendría con certidumbre al ver la claridad fiscal y económica de nuestro país, creándose puestos de trabajo, mitigándose nuestra crisis y reduciéndose nuestro déficit poco a poco.

En la opinión pública, en los foros y en los círculos amistosos de los ciudadanos hay muchísimo malestar por las actuaciones de nuestros representantes políticos. Indudablemente, ha habido una disgregación entre la sociedad política y la sociedad civil y esto conlleva al malestar social que inunda toda la geografía hispana. ¿Dónde están los políticos e intelectuales “con agallas” para cambiar este modelo social tan funesto que favorece a los vagos e indecentes y no valora el esfuerzo y la honradez? El filósofo D. José Antonio Marina, en un artículo publicado recientemente decía: “El Estado es una estructura para ejercer el poder que emerge de la sociedad y se impone a ella. Y que la sociedad debe controlar”. Más adelante, continuaba exponiendo en ese artículo la carencia del pensamiento crítico en nuestra sociedad, señalando: “Parece que estamos encantados de que nos timen. Aplaudimos a los pícaros, los convertimos en un espectáculo, con lo que quitamos mordiente a sus tropelías”. Aunque sea tarde, los españoles merecemos todo el respeto y toda la transparencia de nuestras instituciones y representantes políticos. No debe haber ninguna distinción ni privilegio, ningún aforamiento, todos somos, como dijo nuestro rey D. Juan Carlos, iguales ante la ley. El que practique el latrocinio o no desempeñe bien su cargo debe ser responsable de sus actos.

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