El PSOE pide sacar a Franco del Valle de los Caídos y el Congreso lo aprueba: ¿por qué no lo hizo cuando gobernaba?

Ante su división interna, los socialistas sacan músculo de izquierdas y se meten con la Iglesia: la iniciativa exige trasladar los restos del dictador, pero en casi ocho años de Gobierno socialista y cuatro de Ley de Memoria Histórica con Zapatero en La Moncloa guardaron silencio

Meter a la Iglesia y la simbología religiosa en cualquier polémica: una estrategia repetitiva del PSOE cuando anda mal Meter a la Iglesia y la simbología religiosa en cualquier polémica: una estrategia repetitiva del PSOE cuando anda mal

El pleno del Congreso de los Diputados aprobó el pasado jueves, 11 de mayo, una proposición no de ley del PSOE en la que se insta al Gobierno a exhumar y sacar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos. La propuesta se aprobó por una amplia mayoría de la Cámara y sin votos en contra, salvo uno por error de una diputada popular. El resto del PP, que estaba en contra, finalmente acabó absteniéndose.

La iniciativa de los socialistas se lanza supuestamente para “revitalizar” la Ley de Memoria Histórica, de 26 de diciembre de 2007, impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero durante su primera legislatura.

El texto presentado reclama que este templo deje de ser un lugar de “memoria franquista y nacional católica”.

Sin embargo, cabe preguntarse por qué el PSOE no pidió exhumar y trasladar los restos del dictador durante los casi ocho años en que gobernaba Zapatero, cuatro de ellos con la Ley de Memoria Histórica en activo.

La respuesta a esta pregunta tiene que ver con una estrategia electoral que los socialistas ponen en marcha cuando las cosas no les van demasiado bien. En esta ocasión, ante su división interna y rifirrafes entre los tres candidatos a liderar el PSOE, Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López, se trata de sacar músculo de izquierdas y meterse con la Iglesia.

El resto de grupos de la oposición recriminaron al PSOE que no presentara su iniciativa mientras gobernaba Zapatero

El resto de grupos de la oposición recriminaron al PSOE que no presentara su iniciativa mientras gobernaba Zapatero

Los detalles de la iniciativa

En la votación para aprobar la proposición no de ley, que tiene más un valor simbólico que efectivo, dado que no es vinculante y se trata más de un elemento de discurso político que no obliga a nada, los votos a favor fueron 198 y las abstenciones, 140, con el citado voto erróneo en contra.

Además del PP, también dejaron en el aire su apoyo ERC y Podemos, aunque por motivos diferentes, para intentar que el PSOE aceptara sus enmiendas, que pretendían ir mucho más allá del texto aprobado y no fueron aceptadas por los socialistas.

La portavoz adjunta del Grupo Socialista, Isabel Rodríguez, advirtió de que el Gobierno no puede mantenerse ajeno a la “presión de la oposición” y debe cumplir la Ley de Memoria Histórica e iniciar gestiones para exhumar a Franco, mientras recomendaba a la familia del dictador que “vaya pensando” dónde ubicar sus retos.

Pero, durante el debate, todos los grupos de la oposición recriminaron al PSOE que dejara cosas pendientes en esta materia mientras gobernaba y también han acusado al PP de haber estado cinco años en el Gobierno sin implementar la ley.

Por su parte, los populares afirmaron durante el debate que no hay consenso para trasladar los restos de Franco; y Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, cuestionó tras la votación que exista consenso para proceder al traslado. “Nosotros estamos convencidos de que hay que aplicar la ley y que el dictamen de la comisión de expertos es razonable, pero también es verdad que el propio dictamen advierte a los partidos de que todas esas medidas tienen que tener consenso, porque estamos hablando de cuestiones de Estado, no de cuestiones de partido”, dijo.

La proposición incluye la petición de desarrollo de la ley de memoria histórica, incluyendo crear una Comisión de la Verdad sobre la represión del franquismo.

Además, la iniciativa de los socialistas exige una serie de medidas de desarrollo de la Ley de Memoria Histórica que, en su opinión, quedó frenada en 2011 por Mariano Rajoy.

“Se dejaron de dotar presupuestariamente estas medidas (en especial las relativas a la localización de fosas), se suprimió la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, y se han frenado los procedimientos para certificar las todavía escasas declaraciones individuales de reparación, entre muchos otros ejemplos”, señalaron.

El texto aprobado persigue al mismo tiempo otros objetivos, como abrir las fosas comunes, retirar la simbología fascista de las calles o prohibir ayudas a entidades que hagan apología del fascismo, caso de la Fundación Franco.

En el Valle de los Caídos reposan los restos de Franco, pero también los de otros 33.000 cuerpos, la mayoría de ellos del banco republicano

En el Valle de los Caídos reposan los restos de Franco, pero también los de otros 33.000 cuerpos, la mayoría de ellos del banco republicano

Meter a la Iglesia en la polémica

En cualquier caso, la iniciativa del PSOE busca, además de su objetivo político-electoral, ahondar en una estrategia que suele darles algún resultado, meter a la Iglesia en una polémica que no tiene que ver con ella, además de volver a la supuesta controversia sobre la Guerra Civil, que quedó zanjada con la Transición.

Hay que recordar que en el Valle de los Caídos, donde están enterrados los restos de Franco y de José Antonio Primo de Rivera, y donde reposan también más de 33.000 cuerpos, la mayoría de ellos del banco republicano, hay también una basílica, que sigue en funcionamiento. Es decir que se podría hablar de que en el conjunto monumental del Valle de los Caídos hay enterrados ‘buenos’ y ‘malos’, con lo que la propuesta del PSOE no deja de ser un tema muy controvertido y que apunta a dividir innecesariamente al país, dado que la Transición fue un acuerdo entre los dos bandos, en realidad tres: los que perdieron, los que ganaron y los que no se consideraban ganadores ni perdedores, sino protagonistas de la propia Transición, un pacto modélico, dado que unos y otros renunciaron a parte de sus reivindicaciones.

En ese sentido, el ejemplo de Santiago Carrillo es paradigmático: renunció a la bandera republicana y aceptó toda una simbología de alguna manera contraria a sus convicciones.

Seguir empecinados en borrar los recuerdos de la memoria sería entrar en un bucle que se repetiría en función de los ganadores y perdedores de cada momento histórico. Y mezclar la dimensión histórica de la Iglesia, que es para todas las personas, en esta cuestión, exigiéndole responsabilidades por acoger a según qué muertos, no deja de ser un sinsentido.

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