Que el PSOE tome nota: las (verdaderas) cifras de la Iglesia

El PSOE vuelve a cargar contra el estatus financiero que mantiene la Iglesia con el Estado a través del concordato firmado en 1979. Los argumen…

El PSOE vuelve a cargar contra el estatus financiero que mantiene la Iglesia con el Estado a través del concordato firmado en 1979. Los argumentos son los de siempre, pero el PSOE debería tomar nota de una vez de las verdaderas cifras de la Iglesia en nuestro país. Las recordamos.

El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, opinó el pasado sábado que al igual que los gastos de educación, sanidad y pensiones, habría que incluir a la Iglesia en la Ley de Transparencia. El secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lanzó estas declaraciones en Badajoz, donde apuntó que hay que “mirar al fondo”, pues aseguró que la Iglesia forma parte de “una financiación pública”.
“Vamos a revisar el estatus financiero de la Iglesia como vamos a revisar los gastos educativos, de sanidad, pensiones, desempleo, ingresos e impuestos”, afirmó. En este sentido, el líder de la opisición señaló que el PSOE en su Conferencia Política que celebrará en octubre tiene previsto realizar una "aproximación" sobre en qué se gasta el dinero del Estado, incluidos los gastos del clero católico.
De hecho, a modo de avanzadilla, las Juventudes Socialistas lanzaron recientemente una campaña anticatólica utilizando datos falsos sobre la financiación de la Iglesia en el país. El secretario general del brazo juvenil del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Nino Torre, aseguró entonces que “la Iglesia católica recibe más de 6.500 millones de euros anuales entre exenciones fiscales y percepción directa de las arcas del públicas”. Para Torre, de recortarse este monto a la Iglesia se podría “evitar los profundos recortes en políticas sociales que han afectado al conjunto de la sociedad española”.
Las (verdaderas) cifras de la Iglesia
La Iglesia católica realiza en España una ingente labor social acentuada más si cabe por los estragos que ha causado la crisis en los ciudadanos. Ninguna de las voces críticas socialistas ha entrado a valorar en términos económicos las aportaciones que las entidades católicas hacen a la sociedad y que suponen un ahorro de miles de decenas de millones de euros para las arcas públicas, un ahorro que proviene en gran medida de las aportaciones de los fieles o de contraprestaciones por los servicios que realiza.
De hecho, lo que la Iglesia ahorra al Estado con su labor asistencial, educativa, sanitaria o de mantenimiento del Patrimonio Cultural, entre otras actuaciones, oscila aproximadamente entre 30.000 y 32.000 millones de euros al año. Son actividades, todas ellas, en las que el Estado tendría que invertir dinero si se hiciera cargo de ellas.
Las cifras hablan por sí solas
Como se puede observar en la siguiente tabla, las cifras de la Iglesia católica hablan por si solas. Por ejemplo, en el terreno educativo, con los 5.141 centros de enseñanza concertada existentes que acogen a más de un millón de alumnos, el Estado se ahorró en 2008 un total de 4.148 millones de euros, según datos de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Cabe recordar que lo que el Estado aporta por plaza es inferior al coste real de la plaza si fuera de escuela pública, con lo que el resto se lo ahorra. Además, la aportación no es por ser un colegio católico, sino por cumplir con los requisitos para recibir el concierto del Estado como cualquier colegio de otras ideologías o tendencias.
Otro tanto sucede con los hospitales, donde el Estado se ahorra más de 5.600 millones; o los ambulatorios, dispensarios, asilos y otros centros de atención social o sanitaria, con un ahorro de más de 4.200 millones de euros.
Los centros de reeducación para marginados sociales, ex prostitutas, ex presidiarios o ex toxicómanos suponen ahorrar otros casi 190 millones; y los orfanatos, más de 98.
Al mismo tiempo, Cáritas, Manos Unidas y el Domund ahorran al Estado casi otros 230 millones de euros.
A todo esto habría que sumar que casi la totalidad de las personas que trabajan o colaboran con Cáritas o Manos Unidas, entre otras organizaciones de Iglesia que trabajan para ayudar a los más desfavorecidos, son voluntarios que no cobran nada a cambio del trabajo que realizan para ayudar a los demás.
En ese sentido, cabe preguntarse en cuánto habría que cuantificar su trabajo, que también se ahorra el Estado. Asimismo, hay que valorar también que la Iglesia católica cubre el 80% del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico español.
Los mitos de la financiación de la Iglesia por el Estado
A continuación vale la pena desmontar los diez tópicos que se argumentan (y que siempre son los mismos) sobre los datos sobre el dinero que la Iglesia ahorra al estado español, la cuestión del IBI, el presupuesto de Cáritas, etcétera:
1.- ¿El Estado financia a la Iglesia?
Para su sostenimiento, la Iglesia no recibe nada de los Presupuestos Generales del Estado. Los contribuyentes eligen libre y voluntariamente, cada año, poner la X en la Declaración de la Renta. Esto supone, aproximadamente, un 25% del total de la financiación de la Iglesia.
El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 establece que los poderes públicos “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Por otra parte, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre la Santa Sede y el Estado Español, de enero de 1979, establece que “el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa” (art II.1). Cooperación y colaboración no es financiación directa, ni subvención.
2.- ¿La Iglesia ahorra dinero al Estado?
Es muy difícil conocer con exactitud la cantidad que la Iglesia le ahorra al Estado. Solo en el campo educativo, donde este cálculo es mucho más sencillo, podemos afirmar que, según datos del propio Ministerio de Educación, una plaza en un centro público tiene un coste anual de 3.518 euros. En un centro concertado, esa misma plaza cuesta al erario pública únicamente 1.841 euros. Únicamente por este concepto, y tomando como base los datos de gasto público del Ministerio de Educación en 2009, la Iglesia ahorra al Estado 4.399 millones de euros.
3.- ¿El Patrimonio de la Iglesia es un tesoro económicamente rentable?
La Iglesia es depositaria de un importante patrimonio cultural que a lo largo de los siglos han sido creados o recibidos por distintas instituciones de la Iglesia. Este patrimonio no se plantea como una riqueza en sí misma, ni supone un tesoro económico o fuente de negocio. Se ha planteado siempre como servicio a los demás, es un tesoro cultural para todos, pero en ningún caso un tesoro económicamente rentable. Más bien todo lo contrario.
4.- ¿La Iglesia solo aporta un 2% del presupuesto de Cáritas?
Se confunde aquí la aportación de la Iglesia con la donación de la Conferencia Episcopal Española. En realidad, cuando se habla de ese 2% se trata de un donativo que se viene realizando desde la CEE en los últimos cuatro años. La cantidad se ha ido incrementando anualmente hasta situarse en el 2,17% actual. En 2011, se han donado 5 millones de euros. Y en estos cuatro años, se ha entregado un total de 13,8 millones de euros.
Además, cuando se habla de esa “escasa” aportación del 2% se toma como base el presupuesto presentado por Cáritas Española y no se hace referencia alguna a las Cáritas diocesanas, una verdadera red que llega a todos por medio de las Cáritas parroquiales.
El 65% de los fondos de Cáritas proceden de donaciones privadas. La gran mayoría de esos fondos provienen de instituciones y de personas de la misma Iglesia.
5.- ¿Cáritas no es la Iglesia?
Cáritas no solo pertenece a la Iglesia sino que es la misma Iglesia, en su estructura más fundamental que es la parroquia. Los miles de voluntarios de la Iglesia, que realizan actividades sociales, no nacen por generación espontánea. Son miembros de la Iglesia que han recibido el anuncio de la Buena Noticia y viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esa experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad.
6.- ¿La Iglesia no paga el IBI?
Es falso. La Iglesia paga el IBI de todos los inmuebles que no estén exentos por ley. De la misma forma que no los pagan las Fundaciones, las otras confesiones o las asociaciones cuando los espacios en cuestión están tipificados así por ley.
7.- ¿La Iglesia es la única que, en algunos casos, está exenta del pago del IBI?
También es falso. Tampoco lo pagan, entre otras, las Fundaciones, las Asociaciones de utilidad pública, las federaciones deportivas, los partidos políticos, los sindicatos, las iglesias evangélicas, las comunidades hebreas y musulmanes. En Madrid, por ejemplo, no pagan el IBI: el museo del Prado, la SGAE, el Hotel Ritz, el Palacio de Liria, etc.
Está regulado en la llamada Ley de mecenazgo (ley 49/2002)
Se trata de una medida de incentivo fiscal con la que el Estado reconoce las actividades de interés general que realizan muchas instituciones. Es lógico que el Estado promueva e incentive –también fiscalmente- a quienes trabajan a favor del bien común.
8.- ¿La Iglesia no paga tasas municipales?
Sí las paga (basuras, vados de garajes, etc.). No hay ninguna exención prevista en la Ley sobre el pago de estas tasas.
9.- La Ley le da la razón a la Iglesia, pero en este momento tan duro de crisis, ¿no podría hacer un gesto ante la sociedad y renunciar voluntariamente a la exención del IBI?
La Iglesia hace gestos reales y diarios en favor de los que más lo necesitan. Muchos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos han hecho signos visibles, reduciéndose el suelo, y otros muchos lo han hecho y no lo han dicho.
10.- ¿Y si hubiera un cambio en la legislación fiscal?
La Iglesia estará siempre a lo que dicte la Ley. Si hubiera un cambio en la legislación fiscal, estaría a lo que dictara la norma, siempre con el límite de los beneficios previstos en los Acuerdos, que tendrán rango superior. La Iglesia va a seguir cumpliendo su misión con los medios de que disponga. Lógicamente, si se dispusiera de menos recursos, las actividades podrían verse mermadas, pero con más o con menos medios, la Iglesia va a seguir haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.
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