¿Qué factores serán determinantes para la economía española durante el 2016?

El año 2015 ha sido un buen año numéricamente hablando. El año 2016 debe ser el año donde se establezcan las bases para un crecimiento económico de calidad

Los factores a tener en cuenta durante el 2016 para la economía española Los factores a tener en cuenta durante el 2016 para la economía española

El año 2015 ha sido un período muy bueno para los datos macroeconómicos desde un punto de vista cuantitativo, especialmente si nos centramos en el crecimiento del PIB español y la creación de empleo. Ahora bien, se debe mencionar que han existido factores externos que han favorecido de una manera determinante estos buenos resultados como son la rebaja fiscal, la caída del precio del petróleo o la depreciación del euro (respecto la libre británica y el dólar americano). Estos dos primeros factores podrían perder peso durante este año que comienza.

Así pues, numéricamente, la creación de empleo y el crecimiento del PIB durante el 2016 no se prevé que sea tan bueno como el año 2015. A pesar de este hecho, el año 2016 puede ser el año donde se pueden establecer las bases para obtener un crecimiento positivo de la economía española, no sólo cuantitativo, sino sobre todo cualitativo, característica que aún no había sido protagonista dentro la dinámica de la economía española desde el inicio de la crisis. Varios son los factores que pueden favorecer este salto cualitativo.

Las reformas estructurales llevadas a cabo en los últimos años parece que comenzarán a tener un impacto positivo en la economía. En primer lugar, la flexibilidad introducida en la reforma laboral permitirá un aumento significativo de los ocupados, aunque el gran volumen de parados frenará los aumentos salariales. Hay que recordar también que esta flexibilización laboral debería ir acompañada de una mayor inversión en los sectores que generan una mayor innovación y en la formación de los parados.

Otros elementos que beneficiarán la economía española son por un lado el aumento del crédito bancario, especialmente debido al desapalancamiento de los hogares y empresas y la reducción progresiva de la deuda en el sector privado. En cuanto a los bancos, éstos se encuentran en una mejor situación para conceder créditos por los efectos positivos de la reestructuración y la consolidación bancaria. Por otro lado, los bajos niveles de interés establecidos por el Banco Central Europeo junto con las medidas heterogéneas aplicadas por el propio BCE como la expansión cuantitativa (quantitative easing) actuarán como ha aceleradores del crecimiento.

Otro factor positivo e incentivado por el aumento del crédito bancario es el sector inmobiliario. Las cifras están muy lejos de las que experimentó España durante el boom de la construcción y tampoco sería bueno repetir ese patrón de crecimiento, pero lo que sí es positivo es observar cómo los precios de la vivienda han vuelto a aumentar, haciendo que este sector vuelva a aportar positivamente al crecimiento español después de ocho años restando. A diferencia del pasado, parece que este aumento de la demanda de viviendas se producirá en aquellas zonas donde exista una demanda real y no por motivos especulativos.

Los posibles riesgos que tendrá que afrontar la economía española en 2016

 

La China puede convertirse en un riesgo para la economía española

La China puede convertirse en un riesgo para la economía española

Puntualizar que aunque el año 2016 parece será un buen año en lo referente a establecer unas bases fuertes para el crecimiento a largo plazo, varios son los riesgos que pueden hacer tambalear estas previsiones. Internamente, la reducción de la gran deuda que presenta España hacía unos niveles sostenibles es esencial para mantener la confianza de los capitales e inversores extranjeros. La inestabilidad política surgida de las últimas elecciones muy seguramente no ayudará, igualmente es necesaria la mejora de la productividad y paralelamente la progresiva reducción del paro a niveles europeos. También existen riesgos externos como son la desaceleración en el crecimiento de los países emergentes, y por tanto una reducción de la demanda de las exportaciones españolas. Otro factor a tener en cuenta es la evolución imprevisible de la China, la cual aún sufre ciclos de una gran volatilidad generando una gran incertidumbre y afectando especialmente las plazas bursátiles mundiales. La Reserva Federal Americana, con el inicio de la aplicación de una política monetaria restrictiva, puede provocar también unos efectos perjudiciales para la economía española.

Parece pues que este 2.016 se inicia como una oportunidad para España para establecer un patrón de crecimiento sostenible y moderno basado en la creación de puestos de trabajo de calidad y acompañado de una inversión decidida en innovación y nuevas tecnologías. Aunque este escenario, en principio favorable, se puede torcer en cualquier momento debido a la falta de voluntad y  a los riesgos anteriormente comentados. Se deberá estar atento a no perder esta oportunidad para la economía española.

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