¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?

Constatada la orfandad, o si se quiere en términos menos extremos, la insuficiente representación política de los cristianos, e incluso de la cultura …

Forum Libertas

Constatada la orfandad, o si se quiere en términos menos extremos, la insuficiente representación política de los cristianos, e incluso de la cultura cristiana, nuestro gran debate es cómo corregir esta situación.

Una idea que aparece reiteradamente es la de crear un partido que pudiera reunir a este estado de opinión cristiano.

Pero el problema es más complejo, porque este estado de opinión ni tan siquiera está organizado, y sufre de fragmentación, que se manifiesta en los continuados retrocesos que se han venido experimentando en el frente cultural.

Un solo ejemplo: cuando se aprobó la despenalización del aborto, la gran mayoría de los ciudadanos de este país estaban en contra. Ahora la gran mayoría están a favor, incluidos bastantes cristianos. Algo muy importante ha sucedido en este gran retroceso.

La consecuencia es evidente. Una primera y urgente tarea es la de situar en un primer plano de la actuación, la batalla cultural. Debemos organizarnos para llevarla a cabo y hacerlo de una manera mucho más coordinada que hasta ahora, dotándonos de unidad de propósito.

Una comisión de coordinación a escala española, que tuviera sus réplicas en el ámbito de las diócesis y de las conferencias episcopales de las comunidades autónomas donde éstas funcionan, sería un paso lógico. Desde esta perspectiva algunas tareas aparecen como necesarias. Las telegrafío:

– La formación de cuadros dirigentes de verdad para preparar a los jóvenes para la acción social y política. No basta con un titulo y buena voluntad “vamos a formar los mejores” y cosas por el estilo, sino con cursos de formación bien concebidos y desarrollados por auténticos profesionales (¿cómo va a impartir conocimientos sobre aspectos concretos de la práctica política quien carezca de experiencia en ella, o esté mediatizado por ella? ¿Quien puede tratar sobre expresión oral, si no es un orador eficaz? y así sucesivamente). Con programas dotados de calidad y exigencia.

Esta formación no debería resolverse en unos meses y a partir de una determinada edad, sino que debería constituir un proceso que adecuado a la madurez y conocimientos de cada fase, pudiera iniciarse con gente de tercero y cuarto de ESO. Esperar más es reducir muchísimo las posibilidades.

– Es vital que reconstruyamos las fuentes morales y la articulación con ellas. Todo lo que se haga en este sentido es poco. En cierta medida es como reinventar la función que al inicio de la Edad Media hicieron los monasterios. Recuperar las fuentes morales y divulgarlas implica actuar en distintos planos. No tendría por qué ser una tarea difícil dado los recursos humanos que poseemos, pero se necesita de coordinación, estrategia y aquel propósito unitario que apuntaba al principio.

– Los argumentarios, los digest. En un ámbito más popular necesitamos producir argumentarios de manera sistemática y darle una divulgación que tampoco tiene por qué ser difícil dada la capilaridad social católica. Argumentarios sobre los grandes temas controvertidos, que no son más allá de una docena. Buscando la excelencia también en el razonamiento, en la aportación de datos y hechos. También necesitamos divulgar en forma de digests aquellas obras que consideremos básicas para la formación cultural de nuestra gente y nuestro tiempo. Conocer la “Política” de Aristóteles no tiene porque ser una obligación de todos, pero disponer de un buen y adaptado resumen de la misma sí constituye una necesidad cultural.

– La realización de grandes jornadas de carácter cultural donde reunir a miles y miles de personas, mostrando la belleza de la cultura cristiana. Escritores, cineastas, científicos, músicos, artes escénicas. Cine, teatro, música, artes plásticas, todo ello rodeado de una dimensión festiva, es una forma de fundamental de mostrar a la sociedad qué es realmente lo que somos y proponemos.

Evidentemente esto no agota la construcción de un frente cultural, en todo caso ilustra y permite ejemplificar que el núcleo de la necesidad es identificar unos pocos objetivos estratégicamente necesarios, y ponernos de acuerdo para trabajar en ello.

Hazte socio

También te puede gustar