¡Que vienen los masones! (algunos)

No tenemos suficientes crisis abiertas como para que un importante sector de la masonería, la que se encuentra en el núcleo duro de Euro…

Forum Libertas

No tenemos suficientes crisis abiertas como para que un importante sector de la masonería, la que se encuentra en el núcleo duro de Europa Laica (y que en Cataluña tiene su equivalente en la poderosa organización del Movimiento Laico y Progresista), quiera abrir un nuevo frente contra la Iglesia y contra los católicos. Si sus puntos de vista se llevaran a cabo viviríamos bajo un régimen de excepción, tanto la Iglesia como los que somos fieles a ella. Se trata ahora de resucitar una vez más el tema de los recursos que según ellos, cuantiosos, recibe la Iglesia del Estado. Esto es falso, como se ha demostrado en reiteradas veces, y cansa volver a repetirlo, pero con la activa colaboración de El País y de algunos de sus decididos palmeros, como Miguel Ángel Aguilar, han empezado la campaña.

No deja de ser significativo que la emprendan contra la Iglesia cuando ésta es un baluarte contra la crisis. Es ejemplar, muy pocos discuten lo que hace por ejemplo Cáritas, y entre estos pocos está Europa Laica, que le niega el derecho a formar parte de las ONG que pueden recibir recursos a través de marcar la cruz en la declaración del IRPF. Claro que Europa Laica va más allá. Sostiene no solo que no se marque la cruz de la Iglesia sino que tampoco se marque la cruz de las ONG. No sé que le parecerían a éstas este tratamiento laicista. Nosotros pensamos que en uno y otro caso se trataría de una absoluta injusticia y de un proceso de reducción de la capacidad de decidir del ciudadano. Estamos ya hartos de que, como personas de este país, podamos intervenir tan poco en aquello que nos afecta. Uno de los pequeños recursos que aún nos queda es el de la cruz. La filosofía que hay detrás de esto es que la persona pueda marcar las preferencias de una mínima parte de sus recursos, el 0,7% que aporta al fisco. Claro que si Europa Laica y los palmeros de El País y el Partido Socialista Obrero Español, que es quien alza esta bandera en correspondencia lógica con la masonería, que también constituye una columna vertebral de este partido, consideran que se trata de una cuestión de privilegios, hombre, podríamos igualarlos y tratar también de manera privilegiada a los partidos políticos y a los sindicatos para que no recibieran ni un euro más del Estado y que pasaran a formar parte del grupo de organizaciones que reciben sus recursos de una forma tan transparente y democrática como es marcando la cruz. Es extraño que si este mecanismo es un privilegio, los partidos y los sindicatos no reclamen participar en ello. De todos es conocida su enorme capacidad de sacrificio y su tremendo desinterés por la cosa económica, así como su voluntad de reducir al máximo los dineros que reciben del Estado.

La demagogia de Europa Laica es tan grande que, necesariamente, se reviste de totalitarismo. Porque eso es lo que es negar a la escuela cristiana lo que se le otorga a las demás escuelas que no lo son: el concierto. Según sus cálculos, que la escuela cristiana, la más importante fuera de la pública, pueda si cumple las condiciones ser un centro concertado esto es un privilegio. ¿Pero por qué es un privilegio para la escuela cristiana y no lo es para el resto de escuelas que no tienen este carácter de confesionalidad? En realidad, lo que están negando con sus afirmaciones son dos cosas: el que la Iglesia esté en la misma igualdad de condiciones que otras organizaciones para ejercer sus actividades y recibir ayudas si cumplen con la normativa general; y, lo que es más grave, el derecho de los padres a la educación moral y religiosa que quieran para sus hijos, porque es de este derecho del que nace el concierto. Que nadie se equivoque, esta forma de regular la enseñanza surge del mandato constitucional que contempla aquel derecho de los padres. Y lo que se discute cuando se pone en cuestión este punto es que los cristianos y todos aquellos que sin serlo prefieren una escuela cristiana tengan el mismo derecho que el resto de los ciudadanos tal y como contempla la Constitución.

Europa Laica quiere convertir a la Iglesia, sus actividades y a los católicos en ciudadanos marcados con una cruz, en ciudadanos con los derechos mermados. Y lo repetimos una vez más, en el núcleo duro de todo esto está la masonería. Ya va siendo hora de que entre la manía histórica del pasado de colocar todos los males de España a este tipo de organización y olvidarse absolutamente de su existencia encontremos el punto medio de situar la realidad donde corresponde. Y, con nombres y apellidos de personas y organizaciones, la masonería, al menos un sector de ella, es un hecho y actúa y trabaja incesantemente para expulsar la vida religiosa, que en España significa mayoritariamente la Iglesia católica, de la vida pública.

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