Quien quiere puede salir de la homosexualidad: testimonios que lo ejemplifican

¿Es posible que una persona con sentimientos e incluso práctica homosexual cambie? Todo indica que sí. A finales de septiembre …

¿Es posible que una persona con sentimientos e incluso práctica homosexual cambie? Todo indica que sí.

A finales de septiembre de 2007, dos psicólogos del Instituto para el Estudios de la Identidad Sexual (www.sexualidentityinstitute.org) de la Regent University y otro del Wheaton College, Stanton Jones y Mark Yarhouse, respectivamente, revelaron que el 38% de pacientes sometidos a una metodología centrada en la religiosidad de las personas y en la vida de comunidad lo había logrado. Pero la respuesta afirmativa y los datos también van acompañados de testimonios con nombre y apellido.

Richard Cohen es un terapeuta estadounidense que ha logrado ayudar a miles de personas que sentían atracción por los de su mismo sexo. Él mismo fue protagonista de sentimientos y actitudes homosexuales por al menos una década, por lo que su testimonio ofrece un valor añadido a los métodos que él plantea y aplica. “Muchos dirán que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es sencillamente un mito, porque el cambio es posible”, declaró a ReligionenLibertad.com (cf. 22.06.2009).

En esa entrevista también revelaba algunos aspectos de su propia experiencia: “Yo me sentía atraído sexualmente por los hombres. La gente me decía que yo había nacido así y que el pensamiento de cambiar era absolutamente inviable, y que terapéuticamente era además contraproducente. Yo pensaba ¡Ni hablar! Cualquiera puede conseguir lo que anhela si tiene un ardiente deseo, elabora un buen plan, obtiene apoyo de otros, y se lanza decididamente por ello. Después, he podido aconsejar a muchos hombres, mujeres y adolescentes sobre cómo salir de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a los que me decían: «Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo»”.

Y agrega: “Yo me daba cuenta de que algo no iba bien, por más que a mí alrededor insistieran en que era lo más normal del mundo. Logré descubrir de dónde provenían los deseos que yo tenía hacia los de mi propio sexo, aprendí a curar aquellas heridas, y a dar cumplimiento a las necesidades que seguían insatisfechas desde mi infancia”.

Cohen lanzó en lengua española el libro Comprender y sanar la homosexualidad (Libros Libres, 2009). Se trata de un libro tanto para especialistas como para el público en general, donde explica cómo comprender y ayudar a quienes sienten este tipo de atracción, a partir de la propia experiencia y las terapias que él mismo ha aplicado con éxito.

En noviembre de 2008, Marta Lozano presentó un libro-testimonio titulado Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad (Editorial CCS). En él narra su vida y cómo logró la paz tras años de luchas contra su tendencia homosexual: “Antes simplemente no me sentía mujer. Ahora, en cambio, me siento plenamente identificada con el sexo femenino y sobre todo, me siento mucho más a gusto conmigo misma, más sosegada y con paz interior. Mi vida social y personal también ha variado sustancialmente. Ahora me siento más libre y más feliz, me relaciono más y mejor con la gente, en mi trabajo me encuentro más satisfecha y me ilusiona mi futuro”.

No es el único caso. Luca Tolve es un ex homosexual italiano ahora felizmente casado con Teresa. Luca pertenece a un grupo religioso católico llamado Lot (www.gruppolot.it). En él es posible, ayudándose de las enseñanzas del programa Livings Waters, hacer un camino para superar la orientación homosexual.

“Me sentía solo, faltaba algo […] Busqué respuestas en el budismo y esta experiencia me ayudó sobre todo a darme cuenta del mundo material en el que estaba inmerso”. Pero reflexionando recordó a la Virgen María y se dio cuenta que no tenía nada que hacer en un templo budista. Se fue a casa, tomó un Rosario y comenzó a recitar lo poco que recordaba de sus oraciones de niño.

“Fue un periodo muy confuso, pero estaba convencido de haber encontrado alguien en quien confiar. No salía de casa sino para ir a misa”.

A inicios del mes de agosto de 2009, la Asociación Americana de Psicología (APA) admitió que los terapeutas ayuden a los pacientes que lo deseen a rechazar las tendencias homosexuales, con terapias basadas en la fe y la identidad sexual. La decisión de la APA es significativa pues congrega a más de 150.000 psicólogos.

Según la doctora Judith Glassgold, directora del grupo de trabajo de la APA, “no hay ninguna prueba de que esto haga daño y algunas personas parecen estar contentas con este camino” (cf. The Wall Street Journal, 06.08.2009).

Noticias relacionadas:

La inquisición rosa: más hechos en nombre de la homofobia

Los césares homosexuales cuestionan el origen genético de la homosexualidad

Manual clásico de psicoterapia lo acepta en 2009: la orientación sexual puede cambiar y sin daños

Homofobia, en tu nombre se siguen cometiendo muchas injusticias

Homosexualidad y Esperanza

Hazte socio

También te puede gustar

5 Comments

  1. 1
    • 2

      Soy un hombre de 28 años de edad y deseo compartir mi experiencia para dar esperanza a personas con tendencia homosexual hombres y mujeres que están buscando salir de esta situación muchas veces con desesperación.

      Desde los 7 años estuve inmerso en un ambiente muy religioso y espiritual católico en mi familia, entonces Dios estuvo siempre presente en mi vida hasta el día de hoy. Sin embargo desde niño yo tenía esta tendencia, y en la juventud hasta los 24 años me adentré en este mundo. Algunas veces parecía que iba a colmar mis deseos y búsquedas pero todo terminaba siendo como un espejismo, no encontraba lo que buscaba.

      Cuando yo caía en la masturbación, pornografía, chats y aun cosas mas graves, me sentía después muy mal, porque sabia que eso ofendía muy seriamente a Dios. Enseguida buscaba el perdón de Dios, sin embargo yo mismo no me perdonaba, me rechazaba y lamentablemente, casi de manera inconsciente me empecé a odiar.

      Después, en un momento estuve aun mas alejado de Dios que en cualquier otro momento por una persona que parecía al principio era lo mejor en mi vida, pero después empezó a parecer una falsedad, era una situación bastante fuerte y yo me estaba dejando dominar totalmente por eso. En la parte académica universitaria no estaba tampoco teniendo los resultados que yo esperaba después de años de esfuerzo y sufrimiento, todo esto me estaba martirizando por lo que en ese momento empecé a sentir con mucha necesidad la presencia y la acción de Dios en mi vida por que yo ya no podía hacer nada mas.

      Entonces mi hermano me invitó a un retiro espiritual, yo ya había asistido a muchas cosas de Dios: retiros, congresos, grupos, oraciones etc. Pero en este retiro como nunca antes, Jesús se me reveló de una manera muy fuerte y profunda, aunque no lo vi, sentí fuertemente su presencia y que Él me amaba muchísimo. Al final ví de una manera muy tenue a la Virgen María.

      Después de eso no pude ser igual, fue algo que me marcó bastante. Cambié mi vida radicalmente. Me alejé de todas las personas relacionadas a mi vida anterior en especial aquellas que podrían llevarme directa o indirectamente a seguir en la tendencia homosexual y preferí eliminar mi cuenta de Facebook. No sabía muy bien que debía hacer, solo se que debía cambiar mi vida totalmente. Entonces empecé a orar bastante, pedirle perdón a Dios, darle gracias, pedirle que me sanara y liberara de toda cosa mala, y a hacer el esfuerzo de no ofenderle más a toda costa.

      La experiencia que había vivido en el retiro me infundió un gran temor de ofender a Dios, por lo que aun a pesar de lo casi imposible no volví a caer en la masturbación, pornografía y chats. Dejé la televisión y películas porque aunque fueran comunes y corrientes, cuando había un personaje hombre yo podría consentir esa tendencia de nuevo. Cuando tenía un pensamiento de este tipo o alguna mirada también los rechazaba inmediatamente con la oración.

      Pasó el tiempo y las cosas se pusieron difíciles, peores que antes; en la parte académica tuve que bajar la cabeza bastante, aprender la virtud de la humildad, y de manera muy especial la confianza en Dios. Un trauma de mi niñez, el cual voy a explicar mas adelante, tenía mucho que ver en esta situación como en otras. No tuve otra opción sino la de hacerme como un niño indefenso, en las manos de mi Papá Dios, a imitación del Niño Jesús. Confiar en Él así no entendiera, y a pesar de las dificultades que parecían empeorar. Esto duró dos años y medio, y en ese ultimo medio año empezó a pasar algo muy raro para mi. Cuando menos me llegaba a la cabeza la idea de que yo era un hombre, y esto trataba de apoderarse de mí por completo. Aunque por sentido común yo sabia que lo era, no me sentía como tal. Era una situación muy complicada para mí, eso no podía encajar, en ese momento sentía cualquier cosa, menos que yo fuera un hombre, en realidad me sentía alguien muy débil e indefenso, muy herido, como un niño pequeño. Cuando me llegaba la idea de que yo era un hombre, eso me duraba un día y después yo lo rechazaba porque lo sentía como una carga insoportable e incomprensible para mí. Este mismo evento ocurrió varias veces, aproximadamente cada 3 o 4 semanas. Y siempre terminaba desechándolo. Cada vez se fueron tornando más fuertes estos sucesos, y empecé a sentir y tener unas pequeñas visiones de que El Sagrado Corazón de Jesús era su autor.

      Consultaba en la Palabra de Dios constantemente, y me decía con mucha frecuencia que yo debía perdonar, amar y amarme. Tuve que aceptar que Dios ya me había perdonado, aceptar y sentir que Él me amaba; perdonarme, amarme a mi mismo y mi cuerpo, eso es indispensable.

      Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenía 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenía 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi mamá no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tenía unos síntomas pero no entendía las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

      Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y esas dos noches no pude dormir casi nada. Pero cuando menos un poco después de ir a la Santa Misa (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a ver como en visión cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual una herida muy fuerte en mi ser como varón (He sabido de que cuando se tiene un trauma, la mente puede llegar a olvidarlo como mecanismo de defensa propia, “amnesia disociativa”). Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se quitara algo de mi, y con mucha vehemencia recuperaba mi identidad de varón. Otro día después de rezar el Santo Rosario, pude recordar otros eventos de mi niñez.

      Además de la oración, y la confianza en Dios es necesario también tener una actitud constante en el diario vivir. Yo vivía en el trauma y en la tristeza y no superaba ese estado, ahora debo estar siempre alegre así sienta lo contrario, humildad, perdonar, amar etc. No dejarme vencer de la ansiedad, la angustia, la tristeza, el orgullo, el odio, etc. Jesús es el único camino.

      Aunque ha sido un camino difícil para mí, de verdad que vale la pena. Era algo tan fuerte la cantidad de heridas y momentos difíciles de mi vida, una enormes llagas y heridas en mi autoestima y en mi masculinidad. Jesús me ha sanado, me da fuerzas y sobre todo el amor que tanto buscaba, en la oración, de forma especialísima en la Eucaristía y también en la devoción a María Santísima, mi madre. Siento que se apaga la antigua sed de buscar otro hombre, ¡¡¡yo soy ese hombre que tanto buscaba, recuperé mi identidad perdida!!! Amo a Dios primero, me amo a mí mismo y amo a los demás como a mí mismo. Me he perdonado y he perdonado a los demás.

      No soy ahora un súper hombre, ¡soy yo! un hombre sencillo, tierno, alegre, que me alimento del amor de Dios, que tengo que mirar a todos los demás con amor, incluso las personas que me hieren, o cualquier cosa parecida. Recupero una atracción sana y natural hacia las mujeres. Me han llegado también otras muchas y enormes bendiciones en mi trabajo y estudio. ¡Me siento mucho mejor!.

      No es algo mágico, es algo de lucha y sobre todo de tener mucha fe en Dios y no aceptar la derrota jamás. Sin Dios este proceso no se hubiera podido llevar a cabo, es Jesús quien lo ha hecho todo, lo único que yo he hecho ha sido dejarme guiar por Él y confiar en Él. Claro que hay bendiciones, pero también seguirán habiendo problemas y dificultades. Tengo que seguir unido a Jesús para mantenerme en pie. Yo no puedo hacer nada, ni soy nada sin Él.

  2. 3

    Jehova mi Dios iso al barón y ala embra en el nombre de jesus todo omoxesulismo puede cambiar el señor tiene el poder para cambiar cualquier tendencia lesbianica o omoxesual porque somo echos a su imagen y semejansa el los ama y tiene los brasos abiertos para todos amen

  3. 4

    Amigos y amigas recuerden siempre esto que al enemigo le gusta todo lo que está oculto saquemos todo ala luz para que el Espíritu Santo lo escuche y jehova pueda sagarnos de ese cautiverio que nos a tenido el enemigo por décadas el señor es fiel y es el único que puede yenar esos vasiosssssss

  4. 5

    ¡Tenía una tendencia homosexual, pero ya todo cambio, soy una nueva persona¡. Soy un hombre de 28 años, de Bogotá Colombia. Y deseo compartir mi experiencia para dar esperanza a personas con tendencia homosexual hombres y mujeres que están buscando salir de esta situación muchas veces con desesperación.

    Desde niño yo tenía esta tendencia, y en la juventud hasta los 24 años me adentré en este mundo, algunas veces parecía que iba a colmar mis deseos y búsquedas pero todo terminaba siendo como un espejismo, no encontraba lo que buscaba.

    Desde los 7 años estuve inmerso en un ambiente muy religioso y espiritual católico en mi familia, entonces Dios estuvo siempre presente en mi vida hasta el día de hoy.

    Cuando yo caía en la masturbación, pornografía, chats; yo me sentía después muy mal, porque según mi fe era pecado grave y ofendía muy seriamente a Dios. Aun así seguía cayendo porque ya eran hábitos arraigados y no tenía el suficiente temor de Dios. Siempre iba a buscar con urgencia la confesión con un sacerdote de cualquier iglesia, así fuera con mucha frecuencia.
    Después en un momento estuve mas alejado de Dios que en cualquier otro momento por una persona que parecía al principio era lo mejor en mi vida, pero después empezó a parecer una falsedad. Aunque yo trataba de buscar a Dios pidiéndole perdón por alejarme de Él, esa situación era algo bastante fuerte y yo me estaba dejando dominar totalmente por eso.
    En la parte académica universitaria no estaba tampoco teniendo los resultados que yo esperaba después de años de esfuerzo y sufrimiento, esto era algo que me estaba martirizando. Por lo que en ese momento empecé a sentir con mucha necesidad la presencia y la acción de Dios en mi vida por que yo ya no podía hacer nada mas.

    Entonces mi hermano me invitó a un retiro espiritual, yo ya había asistido a muchas cosas de Dios: retiros, congresos, grupos, oraciones etc. Pero en este retiro como nunca antes, Jesús se me reveló de una manera muy fuerte y profunda, aunque no lo vi, sentí fuertemente su presencia y que Él me amaba muchísimo. Al final vi de una manera un poco borrosa a la Virgen María.
    Después de eso no pude ser igual, fue algo que me marcó bastante. Cambié mi vida radicalmente. Me alejé de todas las personas relacionadas a mi vida anterior en especial aquellas que podrían llevarme directa o indirectamente a seguir en la tendencia homosexual y eliminé mi cuenta de Facebook. No sabía muy bien que debía hacer, solo se que debía cambiar mi vida totalmente. Entonces empecé a orar bastante, pedirle perdón a Dios, darle gracias, pedirle que me sanara y liberara de toda cosa mala, y a hacer el esfuerzo de no ofenderle mas a toda costa.
    La experiencia que había vivido en el retiro me infundió un gran temor de ofender a Dios, por lo que aun a pesar de lo casi imposible no volví a caer en la masturbación, pornografía, chats etc. Dejé la televisión y películas que aunque fueran comunes y corrientes, cuando había un personaje hombre yo corría el peligro de consentir la tendencia homosexual en mi pensamiento. Cuando tenía un pensamiento de este tipo o alguna mirada yo los rechazaba inmediatamente y enérgicamente con la oración.

    Pasó el tiempo y las cosas se pusieron difíciles, peores que antes, en la parte académica tuve que bajar la cabeza bastante, aprender la virtud de la humildad, y de manera muy especial la confianza en Dios. Un trauma de mi niñez, el cual voy a explicar mas adelante, tenía mucho que ver en esta situación como en otras. No tuve otra opción sino la de hacerme como un niño indefenso, en las manos de mi Papá Dios, a imitación del Niño Jesús.
    Confiar en Él así no entendiera, y a pesar de las dificultades que parecían empeorar. Esto duró dos años y medio, y en ese ultimo medio año empezó a pasar algo muy raro para mi. Cuando menos me llegaba a la cabeza la idea de que yo era un hombre, y esto trataba de apoderarse de mi por completo. Aunque por sentido común yo sabia que lo era, no me sentía como tal.
    Era una situación muy complicada para mí, eso no podía encajar, en ese momento sentía cualquier cosa, menos que yo fuera un hombre, en realidad me sentía alguien muy débil e indefenso, muy herido, como un niño pequeño. Cuando me llegaba la idea de que yo era un hombre, eso me duraba un día y después yo la rechazaba porque la sentía como una carga insoportable e incomprensible para mí. Este mismo evento ocurrió unas cuantas veces más aproximadamente cada 3 o 4 semanas. Y siempre terminaba desechándolo.
    Cada vez se fueron tornando más fuertes estos sucesos, y empecé a sentir y tener unas pequeñas visiones de que El Sagrado Corazón de Jesús era su autor. Consultaba en la Palabra de Dios constantemente, y me decía con mucha frecuencia que yo debía perdonar, y amar y amarme. Tuve que aceptar que Dios ya me había perdonado, aceptar y sentir que Él me amaba y perdonarme, amarme a mi mismo, mi cuerpo y en general quien soy yo eso es indispensable.

    Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenía 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenía 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi mamá no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tenía unos síntomas pero no entendía las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

    Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y esas dos noches no pude dormir casi nada. Pero cuando menos un poco después de ir a la Santa Misa (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a ver como en visión cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual una herida muy fuerte en mi ser como varón (He sabido de que cuando se tiene un trauma la mente puede llegar a olvidarlo como mecanismo de defensa propia-amnesia disociativa). Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se me quitara algo de mi, y con mucha vehemencia recuperaba mi identidad de varón. Otro día después de rezar el Santo Rosario, empecé a tener otra pequeña visión de esa misma época de mi niñez.

    Como fruto de mi oración constante y lucha por agradar a Dios en todo momento, recibí sanación interior de toda mi vida. El amor o el rechazo y heridas que se reciben desde el vientre materno durante la niñez y después a lo largo de la vida afectan y construyen a cada persona en su ser integral. En mi caso personal tuve situaciones de abuso en mi infancia, rechazos y burla de las personas. Algunas de estas situaciones estaban ocultas en mi memoria, aun así tenia los síntomas: ansiedad, angustia, ataques de pánico etc. Por medio de la oración pude recordar y sanar estas cosas, y estos síntomas poco a poco empezaron a desaparecer.

    Es necesario darse cuenta de la existencia de un mundo no solo material sino también espiritual. En mi proceso de liberación espiritual que va unido al de sanación interior, pude por medio de la oración, descubrir otros elementos que me afectaron desde que estaba en el vientre materno: maldiciones y brujería de personas allegadas a mi familia y a mí etc.

    Además de la oración, y la confianza en Dios es necesario también tener una actitud constante en el diario vivir. Yo vivía en el trauma y en la tristeza y no superaba ese estado, lo contrario es perdonar, amar a todos y a los enemigos también, tratar de estar alegres siempre así se sienta lo contrario , humildad etc. No dejarse vencer de la ansiedad, la angustia, la tristeza, el orgullo, el odio, etc. Jesús es nuestro único camino, Él es nuestra alegría.

    Aunque ha sido un camino difícil para mí, de verdad que vale la pena. Era algo tan fuerte la cantidad de heridas y momentos difíciles de mi vida, una enormes llagas y heridas en mi autoestima pero especialmente en mi ser como hombre, en mi masculinidad. Jesús me ha sanado, me da fuerzas y sobre todo el amor que tanto buscaba, en la oración, de forma especialísima en la Eucaristía y también en la devoción a su Santísima Madre, que es también mi Madre. Siento que se apaga la antigua sed de buscar otro hombre, ¡¡¡yo soy ese hombre que tanto buscaba, recuperé mi identidad perdida!!! Amo a Dios primero, me amo a mí mismo y amo a los demás como a mí mismo. Me he perdonado y he perdonado a los demás.

    La gente me mira distinto: me respeta y me tiene en cuenta muchísimo mas que antes. Me siento mucho mejor. Siento también ahora una atracción sana y verdadera hacia las mujeres, no descontrolada ni forzada, algo natural. Me han llegado también otras muchas y enormes bendiciones en mi trabajo y estudio.

    No es algo mágico, es algo de lucha y sobre todo de tener mucha fe en Dios y no aceptar la derrota jamás, jamás, jamás. Sin Dios este proceso no se hubiera podido llevar a cabo, es Jesús quien lo ha hecho todo, lo único que yo he hecho ha sido dejarme guiar por Él y confiar en Él. Pedí auxilio a Dios desde el fondo de mi alma y Él me escuchó. Claro que hay bendiciones, pero también seguirán habiendo problemas y dificultades. Tengo que seguir unido a Jesús para mantenerme en pie. Yo no puedo hacer nada, ni soy nada sin Él.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>