Rajoy no entra en los asuntos que afectan a la familia, la vida y la enseñanza

El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha perdido una gran oportunidad, con este Debate sobre el Estado de la Nació…

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El presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha perdido una gran oportunidad, con este Debate sobre el Estado de la Nación, para dejar en evidencia la falta de diálogo del Gobierno en los temas de familia y defensa de la vida sobre los que ya ha presentado iniciativas legislativas. El matrimonio homosexual, el divorcio rápido y la investigación con embriones fueron exhibidos como un éxito por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó a decir que, en este último año, ha hecho “del diálogo un principio de actuación permanente”. En la misma línea, se refirió a la enseñanza para ofrecer datos sobre una supuesta mejora de la calidad del sistema, sin entrar en los recortes en la libertad de elección de centro. Pero la única referencia del líder popular a algo indirectamente relacionado con estos 4 gtrandes temas fue comentar que el actual Gobierno “provoca conflictos con los creyentes, con los educadores, con las familias, con Estados Unidos e incluso con quienes defienden la Constitución en el País Vasco”. Una mezcla que, en el desarrollo posterior, se limitó casi exclusivamente a la última idea.

 

Rajoy no preguntó a su adversario, por ejemplo, por qué no ha dialogado con el Foro Español de la Familia y las entidades que apoyan la Iniciativa Legislativa Popular a favor del matrimonio entre hombre y mujer, como tampoco le recriminó que no haya tenido en cuenta los informes desfavorables sobre el matrimonio gay elaborados por el Consejo de Estado y del Consejo del Poder Judicial, entre otros organismos y colectivos, o el hecho de que no haya recibido en la Moncloa a los representantes de los padres católicos (CONCAPA) que le presentaron más de 3 millones de firmas a favor de la asignatura de religión. Por otro lado, el líder popular no entró en el tema de la investigación con embriones, defendida por Zapatero en su discurso inicial como un signo de progreso y que, además, es una práctica incluida, como algo normal y en contra del mandato de la ONU, en la Ley de Reproducción Asistida aprobada por el ejecutivo el pasado viernes 6 de mayo.

 

Rajoy centró su intervención más importante, la del miércoles por la tarde, en la política antiterrorista y el modelo territorial de España, en ambos casos con críticas permanentes al Gobierno, al que acusó, entre otras cosas, de “traicionar a los muertos”, de “traicionar la Ley de Partidos” que permitió la ilegalización de Batasuna y de “meter en el congelador el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo”. Sobre la reforma de los estatutos de las comunidades autónomas, denunció que Zapatero “ha organizado el mayor lío autonómico que hemos conocido desde que comenzó la transición”. Sólo algunas referencias a la situación económica, diciendo que el actual Gobierno no ha hecho nada y “vive de las rentas”, y algunas pinceladas sobre otros asuntos sociales completaron un discurso en el que no aprovechó la ocasión de desmontar con más claridad los planteamientos del presidente del ejecutivo.

 

La actitud del presidente del PP dejó solo al líder del grupo de Convergència i Unió (CIU), Josep Antoni Duran Lleida, que fue el único que denunció claramente la falta de diálogo del Gobierno, especialmente a la hora de tramitar la reforma del Código Civil que permite casarse a dos personas del mismo sexo y, por tanto, adoptar hijos. El presidente democristiano acusó a Zapatero de utilizar argumentos “altamente demagógicos” para situar el debate en el tema de los sentimientos, pero el jefe del ejecutivo replicó diciendo que era un problema de igualdad de derechos. Cabe recordar que Unió Democràtica anunció hace pocos días que tiene previsto impulsar una iniciativa legislativa en el Congreso para que se regule el derecho a la objeción de conciencia de los cargos públicos, lo que afectaría directamente a la posibilidad de negarse a celebrar bodas de personas del mismo sexo.

 

En cuanto a la enseñanza, ni Rajoy ni Duran preguntaron a Zapatero nada sobre las acusaciones de falta de diálogo en la reforma educativa, unas críticas que llegan constantemente desde la comunidad educativa, desde las asociaciones de padres y desde numerosas entidades de la sociedad civil. Todas coinciden a la hora de denunciar que el proceso de estos últimos meses, que ha culminado en la reciente presentación del anteproyecto de Ley Orgánica de la Educación (LOE), no ha incluido el necesario diálogo para alcanzar un acuerdo entre todas las partes. Además, son muchos los ciudadanos que se quejan de que la iniciativa que aprobará en breve el Gobierno y que presentará a las Cortes “recorta derechos y viola el mandato constitucional de respetar la libertad de elección de centro que tienen los padres, de acuerdo con sus convicciones”. A pesar de ello, nadie ha pedido explicaciones a Zapatero sobre este importante asunto.

 

La segunda jornada, más tranquila

 

Por otro lado, el Congreso vivió este jueves la segunda jornada del debate. En una mañana marcada por la tranquilidad, intervinieron los representantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Izquierda Unida-Iniciativa (IU-IC-V) y Coalición Canaria (CC). El líder de IU, Gaspar LLamazares, expresó al Gobierno su apoyo a la estrategia antiterrorista que había expuesto el miércoles, aunque también le reclamó que firme un pacto contra ETA entre todas las fuerzas políticas, una vez "certificada la defunción" del sellado con el PP. El primero en tomar la palabra fue el portavoz de los nacionalistas vascos, Josu Erkoreka. El PNV centró buena parte de su intervención en las críticas al presidente del Gobierno por "no haber secundado con actuaciones sus gestos amables", entre ellos la revisión de la legislación aprobada por la mayoría absoluta del PP que, según él, “vulnera competencias autonómicas".

 

El portavoz nacionalista quiso subrayar en su discurso, que, al margen de la ruptura escenificada el miércoles por PP y PSOE, entre ambos partidos existe unidad en lo que se refiere al "nervio patriótico". "El PP nunca falla en el cierre de filas contra el resto de los grupos cuando plantean iniciativas que superan la línea roja de la ortodoxia patriótica", asegura Josu Erkoreka, quien mantiene que "la construcción del Estado autonómico ha sido fruto de un pacto a dos".

 

Diálogo con ETA

 

En materia de lucha antiterrorista, los nacionalistas vascos expresaron su apoyo al Gobierno, siempre que ponga en marcha "intentos serios" de acabar con el terrorismo en el País Vasco, y le pidió que "aborde los problemas de frente" y "negocie con quien tenga que negociar" tanto “en público como en privado". Los reproches en la materia ya habían centrado la primera jornada de debate entre Zapatero y el líder de la oposición. Y esa ruptura volvió a quedar de manifiesto en la respuesta del presidente del Gobierno al PNV este jueves. Zapatero negó que existiese una situación similar en "términos de diálogo" en PP y PSOE. Tras el duro enfrentamiento del día anterior, según el jefe del ejecutivo, queda claro que ambos partidos "sólo comparten mucho dolor, unos y otros, por el terrorismo. En este momento no compartimos nada más". También añadió que su Gobierno estará del lado de la inmensa mayoría de los vascos en la búsqueda de la convivencia y del final de la violencia, "tengamos que arriesgar lo que tengamos que arriesgar".

 

La política antiterrorista también centró parte del discurso de Llamazares, quien mostró al presidente del Gobierno su apoyo "para la estrategia que se puso en marcha el miércoles con el autismo del Grupo Popular". En opinión del líder de Izquierda unida, Rajoy y Zapatero "han firmado aquí el certificado de defunción del Pacto Antiterrorista", del que el PP "ha hecho un uso partidista", según sus palabras. El dirigente de IU manifestó su compromiso de "acabar con la violencia para lograr la paz" y, para ello, calificó de "necesario” reconducir el pacto hacia una mesa por la paz con representación de todas las fuerzas políticas, un pacto que tenga una relación fluida con las instituciones vascas, que hable no sólo de estrategia antiterrorista, sino de estrategia por la paz. "La paz no es un desfiladero, sino una necesidad para que este país tenga todas las libertades posibles y sea posible la convivencia”.

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