Recuerda el contenido de las cámaras ocultas que llevaron al doctor Morín a juicio

Repasamos los diálogos de las cámaras ocultas de diarios extranjeros que sirvieron para llevar a cabo el mayor juicio por abortos ilegales de la historia de Europa

El ”caso Morín” supuso un escándalo sobre cómo algunas clínicas abortistas llevaban a cabo supuestamente sus prácticas al margen de la ley. También destapó una serie de aspectos dramáticos y actos médicos inhumanos que conmocionaron a la opinión pública. El nuevo juicio al doctor Carlos Morín y sus colaboradores ha sido la oportunidad para que estos hechos no quedaran impunes.

A continuación repasamos los diálogos de las cámaras ocultas de diarios extranjeros que sirvieron para llevar al doctor Morín y a su equipo a la justicia.

La cinta inglesa de 2004

Una cinta que se grabó con imágenes es la que hicieron los periodistas del dominical inglés “The Sunday Telegraph” en 2004 con cámara oculta para su reportaje sobre las clínicas de Morín. No se emitieron porque se trataba de un periódico y de imágenes sin tratar. La cinta no circula por Internet, pero se pudo ver ver completa en 2004 en un pase abierto organizado por e-Cristians.

La periodista embarazada era atendida en una de las clínicas de Morín por el doctor abortista cubano Ramón Tanda. Sería el protagonista del reportaje del Telegraph. Ahora, en 2016, la sentencia absuelve a Tanda porque considera que toda la autoridad en el entramado abortista la tenía sólo Morín.

En el vídeo de 2004 Tanda metía prisas a la chica para que rellenara sus formularios. Se veía claramente que se trataba de una formalidad, que nadie examinaba su supuesto “riesgo grave para la salud psíquica de la madre”. Era angustioso ver a Tanda insistir en que la chica, ya en bata, se tumbase para empezar el aborto.

La periodista infiltrada farfulla entonces una excusa del tipo “tengo que ir al lavabo un momento” y se fuga de la clínica, con la cámara recogiendo sus jadeos y agitación al huir. La bebé que llevaba la periodista inglesa y que Tanda tenía prisas por eliminar es hoy una preadolescente de 12 años.

La cinta danesa que TV3 no quiso emitir

La otra cinta es la de la televisión pública danesa de 2006, mucho más famosa: la emitió el país nórdico, y también la televisión pública francesa, y en España la emitió Telecinco en 2007 (bajo estas líneas, una noticia resumen de Telecinco de ese año con imágenes del vídeo). De hecho, en el Parlament catalán, CiU, entonces en la oposición y menos complaciente con el aborto que en la actualidad, preguntó en 2006 por qué TV3 no la emitía.

El documental tiene bastante información, contexto, declaraciones de expertos, etcétera, pero lo realmente valioso son los diálogos en inglés grabados “a escondidas” por los periodistas con el doctor Morín y su personal. Esos diálogos se transcribieron en ForumLibertas en noviembre de 2006.

Estos son los diálogos que los jueces del caso Morín no querían que retumbaran en las sesiones del juicio. En ellos se ve con claridad que los formularios psicológicos son un trámite, la única forma de justificar, con una pantomima, el aborto ante la ley con el coladero del “grave riesgo psíquico para la mujer”.

Los diálogos en inglés del vídeo danés

Minuto 2: la periodista telefonea a Barcelona; la atiende el mismísimo Morín

– ¿Hola?

– Hola, ¿es usted un doctor?

– Sí, soy un doctor

– Llamo para hacerme un aborto.

-¿De qué país llama?

– De Dinamarca

Minuto 3

– Por lo que me has contado estamos en la línea en que podemos ayudarte. Son 30 semanas, ¿no?

-Sí, 30 semanas. ¿Es eso un problema?

-No, no es un problema, pero necesitamos tenerte aquí cuanto antes.

Minuto 7: la periodista danesa embarazada ya está en Ginemedex, en Barcelona, y habla con Morín

– ¿No es un problema que sea tan tarde? ¿Cuántas semanas eran, treinta?

-Treinta y una coma tres

-¿No es eso un problema?

– Hay que tener más cuidado, pero no es un problema.

-Entonces, ¿es absolutamente seguro?

– ¿Para ti? Te lo prometo -dice Morín haciendo un gesto solemne con la mano.

[…]

– ¿Cómo se hace?

– Es como un parto, pero inducido. Es un parto, pero no natural, sino artificial.

Minuto 8

– Así, lo que hacemos es, primero, que deje de latir el corazón del feto -explica Morín.

-¿Dentro?

-¿Dentro? Sí.

Minuto 9

– ¿Y es seguro que cuando el bebé nace está muerto? – pregunta la chica danesa a Morín, usando la palabra “baby”.

– Sí. Seguro al 300%.

– ¿Qué es lo se le da?

– Digoxina. Es lo que se pone cuando se tiene un ataque al corazón, pero en sobredosis.

Minuto 11

-Esto es un formulario que tenemos que rellenar de todos los casos que vienen de Inglaterra, Holanda, Alemania…

– … y Dinamarca -concluye la chica.

– ¿Por qué? -pregunta el acompañante danés (el otro periodista) cuando ella se aleja a rellenar el formulario.

– Porque, ya sabes, es arriesgado, ella tiene que estar convencida… hay complicaciones morales, religiosas…

– ¿Y los pacientes aquí vienen de todo el mundo?

-Sí, incluso de Australia

Minuto 13

-Al padre del niño ya no lo veo más, simplemente no se quiere relacionar con el niño… -dice la danesa

-Y aquí estás… – responde Morín, con tono comprensivo y empático

-Y aquí estoy…

Minuto 20

-¿Test psicológico? -pregunta la danesa

-Sí.

-¿Por qué?

-La única forma en que podemos hacer esto es demostrar que tú estás, o puedes estar, con ansiedad o depresión …. Porque la ley dice que si quieres un aborto es porque tienes un problema psicológico tan grande que entonces podemos ayudarte -explica Morín.

-O sea, que dices que tienes eso…

-Sí, es burocracia -dice el magnate abortista.

Minuto 21

– La ley en este país -explica Morín- dice que para abortar has de estar bajo un problema psicologico grave, y la forma de demostrarlo es con este test. ¿Seguro que quieres hacerlo?

-Sí -responde la chica.

-¿Tienes el dinero? -pregunta una secretaria

-Sí, pero no aquí, está en el hotel. ¿Cuánto cuesta?

– Cuatro mil euros

– Bueno, vamos al hotel a buscarlo y volvemos.

Los periodistas con cámara al hombro

La chica ya no volverá a la clínica abortista. El bebé está a salvo. Los que sí van son sus compañeros periodistas, que llegan a Ginemedex con una cámara grande al hombro.

– ¿Hola? ¿Doctor Carlos? Soy de la TV Danesa, tengo preguntas para usted…

-¿Sí? Bienvenido.

-¿Está haciendo abortos aquí? ¿Puedo ponerle un micro?

Minuto 27

-La ley en España -explica Morín al periodista danés- dice que si tienes enfermedad mental o puedes tenerla, puedes ir a diversos psiquiatras, antes de intentarlo. Y así no hay límites. Esta chica ha ido a dos, y el segundo ha dicho que vaya a un tercero.

– ¿Y qué pasa con la moral?

– Es cosa suya, mía… usted tiene su moral, yo la mía…

– ¿Pero usted tiene moral?

– Eso lo tiene que decidir usted, yo ya sé lo que tengo.

Minuto 29

– O sea, ¿que usted no puede entender que la gente critique lo que hace?

– Lo que yo entiendo es que: uno, soy un profesional, un doctor. Dos, hablo varias lenguas. Tercero, soy mayor que usted. Cuarto, mis creencias son distintas a las suyas; usted piensa una cosa y yo otra. Eso es lo que nos diferencia.

[…]

– Algunos de los abortos que usted hace aquí son de fetos que podrían sobrevivir fuera del útero… -insiste el periodista danés.

– Yo no soy un filósofo, no estoy aquí para preguntarme si un feto respiraría o no…

– Pero un poco de moral….

– Coja su moral y quédesela, que usted tiene la suya; yo la mía; no tengo nada que ver con la moral de usted.

Minuto 30

– La entrevista ha terminado -dice Morín tras una llamada de teléfono.

– ¿Terminado? ¡Tengo más preguntas!

– No responderé.

– ¿Por qué?

– ¿No entiende usted? Terminado.

– Pero no entiendo por qué. ¡Sólo un par de preguntas más!

Minuto 31

– ¿Podría llamarle con otras preguntas? -insiste el periodista

– Tengo mi moral. He de trabajar -responde Morín en la puerta.

La moral de Morín, incluso con la Ley española de Aborto de 1985, la de Felipe González, que amparó más de un millón de abortos, más del 90% por supuestos “riesgos psíquicos para la salud de la madre” (este caso demuestra con qué facilidad se falsean), resultó ser incompatible con la legislación. Se han necesitado 12 años y mucha insistencia tenaz para demostrarlo.

Carlos Morín y su mujer a la entrada de los juzgados

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