Reflexión sobre catástrofes naturales

El paso del huracán Stan por Centroamérica, que dejará con toda seguridad un balance de miles de muertos, y el terremoto que ha afectado a Pakistán y …

Forum Libertas

El paso del huracán Stan por Centroamérica, que dejará con toda seguridad un balance de miles de muertos, y el terremoto que ha afectado a Pakistán y el suroeste asiático, con decenas de miles de víctimas (entre 30.000 y 40.000 según datos provisionales), nos interpelan y son un motivo para la reflexión por muchos motivos. En primer lugar, todos debemos reaccionar ayudando como podamos a los damnificados, a través de las cuentas corrientes que ponen a nuestra disposición grandes organizaciones como Cáritas y Manos Unidas. También nos tenemos que sentir llamados a influir en nuestros responsables políticos para que establezcan, a nivel internacional, todos los mecanismos de prevención que humanamente posible. Sabemos que esto no acabará con los desastres, que están provocados por la naturaleza, pero sí que puede ayudar a reducir las víctimas mortales en el futuro, especialmente en los países subdesarrollados. Por cierto, otro dato para la reflexión: En Estados Unidos, el huracán Katrina, a pesar de la ferocidad con que llegó a Nueva Orleáns a principios de septiembre, provocó 1.100 muertos, una cifra muy inferior a la de estos días en Centroamérica y Asia.

 

Pero más allá de la evidencia de que estas catástrofes siempre perjudican más a las zonas pobres del planeta, nuestra reflexión debe pasar por otra realidad: la desigualdad con que los medios de comunicación españoles han tratado lo que pasó hace un mes en Estados Unidos y la desgracia de ahora en Centroamérica y Asia de forma casi simultánea. En el primer caso, todas las televisiones y la prensa escrita nos bombardearon, durante al menos diez días seguidos, con la llegada del Katrina a las costas estadounidenses. Por cierto, inicialmente algunos, especialmente los más afines al Gobierno de Rodríguez Zapatero, llegaron a afirmar que habían muerto decenas de miles de personas y que el Gobierno de George W. Bush lo había hecho tan mal que podría ver muy comprometida su continuidad. Nos identificaron el desastre natural con el político. Luego resultó que las víctimas, aunque igualmente lamentables, no fueron tantas (pero nadie pide disculpas) y que no fue exclusivamente un problema de falta de previsión, aunque ciertamente esto también existió. Estos días, aunque los desastres de Asia y América Central lógicamente han salido en los medios, su presencia no ha sido tan destacada. ¿Por qué esta desigualdad en el tratamiento informativo?

 

Es muy triste que los medios nos repitan hasta la saciedad la idea de que “Estados Unidos no sabe gestionar sus desastres naturales” y luego, cuando de verdad nos jugamos el futuro de países mucho más necesitados económicamente (Pakistán, El Salvador, Guatemala, India y muchos otros), no se potencie tanto la sensibilización de los ciudadanos. El Katrina fue primera noticia en todos los telediarios durante diez días consecutivos, sin excepción, y ahora no pasa lo mismo con el terremoto asiático y con el huracán centroamericano.

 

Esta desigualdad, de hecho, no es nueva. Ya sabemos que noticias como la epidemia de cólera que afecta a casi media África, con una emergencia humanitaria de imprevisibles consecuencias, la hambruna de Níger o la situación de las víctimas de las minas antipersona en países como Camboya no tienen presencia destacada en los medios de comunicación. Las vemos demasiado lejanas. Y aquí no sólo fallan nuestras televisiones, sino todos y cada uno individualmente. Vivimos todos en un solo mundo, pero la sociedad de la desvinculación nos levanta un muro, cada día más alto, entre el bienestar de Occidente y la miseria de una parte importante de la humanidad. Ésta es la gran reflexión para todos.

Hazte socio

También te puede gustar