Reforma fiscal: ¿dónde está la izquierda?

Según los distintos expertos fiscales la reforma del IRPF va a castigar sobre todo a las rentas medias, en algunos casos a las rentas bajas y a los jó…

Según los distintos expertos fiscales la reforma del IRPF va a castigar sobre todo a las rentas medias, en algunos casos a las rentas bajas y a los jóvenes.

Los datos que maneja Hacienda para presentar el lado favorable de la reforma, afirmando que 6 de cada 10 contribuyentes tendrán un ahorro del 17%, ocultan la irregular distribución de estas ventajas. Que beneficiarán sobre todo a las rentas más altas y bajo distintos supuestos es claro, pero no en todos los casos a las más bajas. Esto es debido a que el cambio en las deducciones sobre la vivienda absorbe la rebaja de impuestos de muchas familias que no verán mejorada su situación o incluso puede darse el caso que acaben pagando más. El cambio del mínimo vital y la deducción por hijos solo beneficia a una minoría. Según CCOO las rentas hasta 12 mil euros, las inferiores, y las superiores a 100 mil euros son las que se verán más beneficiadas mientras que el tramo intermedio serán los peor tratados. Diversos expertos fiscales coinciden en señalar que las rentas medias no salen beneficiadas de la reforma y que el impacto de la deducción por vivienda que empeora, tendrá como resultado que acaben siendo peor tratadas.

En el ámbito de las empresas, es necesario subrayar que las innovadoras y las pymes temen que Hacienda les cueste más con la reforma fiscal como consecuencia de la supresión de deducciones que actuaban como incentivos a la I+D, la internacionalización, la formación, así como la deducción por reinversión de las plusvalías. Ahora estas deducciones desaparecen y se verán substituidas por las subvenciones. Esto presenta graves inconvenientes. Primero porque este otro instrumento no garantiza que todas las empresas puedan recibir lo que antes conseguían a través de la subvención, sobre todo cuando el gasto en investigación es estructural e importante. Por otro lado implica un mayor coste de gestión para las empresas como consecuencia de la tramitación, con la consiguiente desventaja para las pymes. Asimismo aumenta el coste de intermediación del Estado que es muy superior en el caso de la subvención que la desgravación y, por tanto, disminuye la productividad del sistema público en las políticas de fomento, que precisamente no detectan en este punto un nivel particularmente bueno. En lugar de responsabilizar al empresario a través de la subvención se pasa a una política de mayor intervención, y digámoslo también, de favorecer a aquellos que poseen mejores relaciones y contactos.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>