Regeneran el cráneo de una niña de 7 años con células madre adultas

El pasado 1 de diciembre informábamos de que un grupo de científicos catalanes ha conseguido restaurar huesos fracturados a partir de células madre ex…

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El pasado 1 de diciembre informábamos de que un grupo de científicos catalanes ha conseguido restaurar huesos fracturados a partir de células madre extraídas del propio paciente. Ahora, un equipo de cirujanos alemanes viene a confirmar la viabilidad de las células estaminales adultas en este tipo de intervenciones al conseguir regenerar el cráneo de una niña de 7 años utilizando su propio tejido óseo, extraído de la pelvis, y células de grasa, también obtenidas de los glúteos de la propia niña.

El tratamiento muestra que las células madre de tejido graso pueden ayudar a regenerar hueso en una persona. Al tratarse de un primer caso, los especialistas alemanes no saben aún a ciencia cierta si esta estrategia se puede llegar a convertir en un tratamiento habitual para las fracturas y para las enfermedades óseas como la osteoporosis, pero se muestran muy esperanzados al respecto.

2 años con casco

La niña había sufrido a los 5 años una fractura de cráneo en una caída accidental que le había destruido más de 100 centímetros cuadrados de hueso. Una primera intervención quirúrgica le salvó la vida, pero no consiguió reconstruir los huesos dañados. Desde entonces, la pequeña se había visto obligada a llevar siempre un casco protector. El orificio que había abierto la fractura era demasiado extenso para poder repararlo sólo con implantes óseos procedentes de otros huesos de su cuerpo, según explicaba Hans-Peter Howaldt, cirujano de la Universidad Justus Liebig de Giessen que realizó la intervención.

Sin embargo, una semana después de la terapia con células madre, la niña pudo empezar a quitarse el casco, según informan los científicos en el número de diciembre de la revista Journal of Cranio-Maxillofacial Surgery. Una fina pero sólida capa de hueso, que resulta lisa al tacto, cubre ahora el orificio del cráneo hasta entonces dañado.

Mezcla de células madre y huesos

Los médicos llegaron a la conclusión de que si mezclaban células estaminales obtenidas de materia grasa con pequeños fragmentos de huesos, extraídos ambos del cuerpo de la propia paciente, tal vez las células madre se convertirían en células productoras de hueso, tal como ocurrió posteriormente. El equipo de Howaldt procedió a realizar una larga operación quirúrgica en la que, primero, extrajeron una pequeña cantidad de hueso de la pelvis y unos 40 gramos de grasa de los glúteos. Mientras unos cirujanos preparaban el cráneo y otros troceaban el hueso en fragmentos de unos dos milímetros de longitud, un tercer equipo cultivaba las células madre obtenidas del tejido graso. La mezcla de las células cultivadas con los pequeños trozos de hueso fueron implantadas posteriormente en la cabeza de la niña. Semanas después, el cráneo estaba totalmente regenerado. Los especialistas confían en que el hueso regenerado pueda crecer al mismo ritmo que la niña, conforme ésta se haga mayor. 

“No puedo demostrar que el éxito se debe sólo a las células madre, pero la combinación de células madre y hueso funcionó”, ha declarado Howaldt en una entrevista telefónica. La hipótesis del equipo de especialistas es que las células estaminales, que pueden convertirse en distintos tejidos del cuerpo humano, se convirtieron en células productoras de hueso porque estaban en contacto con los pequeños fragmentos extraídos de la pelvis de la pequeña.

Curar la cirrosis

 

Por otra parte, científicos británicos del Hospital de Hammersmith de Londres han empezado a utilizar células madre extraídas de la médula espinal de los propios pacientes para tratar la cirrosis, enfermedad que afecta al hígado. Hasta ahora, la única esperanza para este tipo de enfermos era el trasplante de hígado, pero la falta de donaciones hace cada vez más complicado este proceso.

En este nuevo procedimiento, que utiliza la sangre del paciente enfermo para separar el plasma de sus componentes, las células estaminales de la médula son aisladas de los glóbulos blancos e inyectadas en la arteria hepática del hígado, mientras que los glóbulos rojos son inyectados nuevamente al paciente a través del brazo. De acuerdo a los tests de laboratorio, el tratamiento mejora notablemente el funcionamiento del órgano afectado, provocando un aumento de sangre sana, a partir de las células madre.

El profesor Nagy Aviv, que dirige la investigación, ha declarado a la BBC: “Usualmente, estos pacientes necesitan un trasplante de hígado si quieren sobrevivir, pero ahora la opción será utilizar las células madre de sus médulas y regenerar el plasma”.

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