Relaciones España-Francia: la hora de la verdad

Zaragoza acogió este martes, 7 de diciembre, una nueva cumbre hispanofrancesa, la primera que se celebra en tierras españolas desde que José Luis Rodr…

Zaragoza acogió este martes, 7 de diciembre, una nueva cumbre hispanofrancesa, la primera que se celebra en tierras españolas desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó al Gobierno. Entre los temas de la agenda, destacan la cooperación en la lucha antiterrorista, una cuestión en la que ambos gobiernos encontraron plena sintonía, y también asuntos europeos de gran importancia como el Tratado Constitucional, el Pacto de Estabilidad, que el eje francoalemán no respeta y pide revisar desde hace unos meses, o los fondos de cohesión, un dinero que España recibía para sus zonas más necesitadas pero que ahora, con la ampliación de la Unión a 25 países, puede verse notablemente reducido si no se alcanza un acuerdo para el que sería muy importante el apoyo de países como Francia o Alemania. Pero de momento, en estos últimos puntos, nada nuevo. No se concretaron cuestiones importantes en una cumbre que sirvió, eso sí, para que Zapatero escenificase el giro de su política exterior, con el eje francoalemán como socio preferente.

Participaron en el encuentro los respectivos ministros de Interior, Asuntos Exteriores, Asuntos Europeos (con cartera propia sólo en Francia), Defensa, Fomento e Industria. Uno de los acuerdos más importantes que se tomaron fue mantener conjuntamente para el año 2009 la inauguración del tramo del Tren de Gran Velocidad (TGV) entre Figueres y Perpiñán. Al margen de esta cuestión, enmarcada en el debate sobre las conexiones ferroviarias entre ambos países, las delegaciones encabezadas por Jacques Chirac y José Luis Rodríguez Zapatero analizaron la situación de la lucha antiterrorista, la ratificación del Tratado Constitucional europeo en referéndum (en España será el 20 de febrero y en Francia en el segundo semestre) y la ampliación de la Unión.

En cuanto a la lucha contra ETA, los ministros del Interior, José Antonio Alonso y Dominique de Villepin, aseguraron que las relaciones políticas y policiales en esta cuestión se encuentran en “excelente estado”. Ambos constataron la “absoluta determinación” de Francia para seguir en la línea actual. “Esto es una buena noticia para España, que ve absolutamente indispensable la colaboración francesa para acabar con el terrorismo de ETA”, aseguró el representante español. Por su parte, el responsable francés de la seguridad puso el ejemplo de los éxitos policiales de los últimos meses para calificar de “muy estrecha” la colaboración. También se refirió al equipo conjunto de investigación creado recientemente, que “permite una mayor eficacia y da a los dos países una capacidad todavía más fuerte”. Finalmente, cabe destacar que Alonso no quiso desvelar los datos que maneja ahora la Policía sobre las explosiones del lunes, día de la Constitución, y pidió dejar trabajar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado “tranquila y discretamente” en la investigación.

Pero no todo fueron sonrisas en la cumbre hispanofrancesa. Zapatero se ha encontrado con la dura realidad en algunos temas que afectan seriamente a los españoles. De momento, se mantienen las diferencias en la reivindicación española de seguir cobrando los fondos de cohesión de la Unión Europea. Como ya sucedió con el último encuentro bilateral con Alemania, el presidente español no ha ofrecido tampoco ahora un acuerdo utilizando el Pacto de Estabilidad y su apoyo a las tesis revisionistas, en este caso de Francia, a cambio de un apoyo francés a la aspiración española en el tema de las ayudas.

Presidentes autonómicos y llamada a Kofi Annan

Destaca, por otro lado, la presencia en la reunión de tres presidentes autonómicos de los 4 que habían sido convocados (sólo falló el lehendakari Juan José Ibarretxe): el de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, el de Navarra, Miguel Sanz, y el de Aragón, Marcelino Iglesias, que intervino en nombre de los tres durante la sesión plenaria celebrada por la tarde. Pero esta novedad introducida por Zapatero, la de invitar a las cumbres a los presidentes de las comunidades autónomas fronterizas (lo hizo también en la reunión con Portugal), no fue bien vista por el presidente francés y su delegación. El tema incluso creó una pequeña fricción entre los dos mandatarios, en parte por el centralismo francés de interpretación radical y en parte también por la imprevisión de Rodríguez Zapatero, que vio cómo la presencia de los líderes autonómicos se quedó en algo testimonial, sin apenas valor práctico si quitamos las palabras del anfitrión aragonés y la foto del mediodía en la que pudieron salir.

También por la tarde, se produjo otro hecho como mínimo curioso. Zapatero y Chirac llamaron por teléfono conjuntamente al secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan, pero no para tratar asuntos de interés para los ciudadanos franceses y españoles, sino principalmente para expresarle su apoyo ante lo que ambos presidentes calificaron de “ataques injustificados contra su gestión”, en referencia a la última moción de censura del personal de la ONU contra  su máximo dirigente y a otras acusaciones contra él. Dejando al margen esta anécdota, que resulta sorprendente, no parece que la cumbre hispanofrancesa vaya a dar frutos concretos a corto plazo en aquellos temas que son de verdad importantes. Eso sí, es básico el fortalecimiento de la lucha antiterrorista, un capítulo en el que también salió el terrorismo islámico.

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