Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov

En el segundo volumen, de los seis previstos, de la gran obra de Shalámov, se recogen veinticinco relatos, que podrían ser cuentos, aunq…

En el segundo volumen, de los seis previstos, de la gran obra de Shalámov, se recogen veinticinco relatos, que podrían ser cuentos, aunque la realidad que describen es demasiado impactante como para relegarlos al ámbito de la ficción. Sobre el paisaje blanco y helado de los campos de trabajos soviéticos, construye Shalámov sus historias. En la vida de aquellos hombres, nos dice, llegaba un momento en que lo único real era la condena. Todo lo demás podía desdibujarse, caer bajo el manto de la apariencia o simplemente dejar de ser. Sólo la decisión de los tribunales, que nunca se cansaban de sacrificar hombres a su Molok particular, era indefectible.

Precisamente, de manera indirecta, nos da el autor la razón de todo aquello. En un momento, refiriéndose a una terrorista que fracasó en llevar a cabo un atentado, escribe: “El trabajo en contacto vivo con los hombres, el pasado heroico de Maria le jugaron una mala pasada en los preparativos para el atentado. Había que ser demasiado teórico, demasiado dogmático para no hacer caso a la vida viva. Maria ve que la gobierna una voluntad ajena, se siente anonadada ante el descubrimiento y se avergüenza de sí misma”.
El stanilismo se caracterizó por no confrontar sus postulados con la realidad de la vida y por ello desencadenó su maquinaria burocrática y aniquiladora, en la que no importaba más que no se sabe qué causa cada vez más difusa y extraña a la historia misma. Los condenados experimentaban, por el contrario, la deshumanización en las condiciones casi imposibles de los campos de trabajo, de las minas de oro, del frío, de la alimentación insuficiente. Pero también allí, como apunta el autor, testigo directo y en propia carne durante muchos años, de aquella sinrazón, existían retazos de gran humanidad, como el comité de los pobres, que devolvía algo de la dignidad a los presos más desfavorecidos al cederles, los que recibían ayuda del exterior, una parte de sus ingresos para que ellos mismos pudieran comprar lo que quisieran.
En un último relato apunta el autor a la pérdida del lenguaje que experimentó en Kilomá, donde apenas se leía o, si se hacía, no se retenía nada. Señala el redescubrimiento de algunas palabras, y con ellas de todo un mundo. Desde él, escribió, estos relatos. Los de este volumen, en traducción de Ricardo San Vicente, se hacen eco del dolor de aquellos hombres y mujeres, de la locura que lo propició, y nos colocan a nosotros ante la incómoda postura de no conformarnos simplemente con darnos por enterados.
Varlam Shalámov
Relatos de Kolimá
Volumen II
La orilla izquierda
Minúscula
Barcelona, 2009
366 páginas
Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>