Resaltar los valores para vivir virtudes

Cuantos lamentos se oyen habitualmente sobre los tiempos que vivimos, sobre la falta de valores, la queja continúa de tanta desinformaci&oacute…

Forum Libertas

Cuantos lamentos se oyen habitualmente sobre los tiempos que vivimos, sobre la falta de valores, la queja continúa de tanta desinformación y criterios ambiguos que van invadiendo una sociedad que se va construyendo en el vacío. Esta sociedad es la nuestra, la de todos, pero que de alguna manera y poco a poco se va perdiendo el protagonismo en ella. Si seguimos su corriente nos preguntaremos hacia donde vamos. Opiniones contrarias existieron siempre entre generaciones, fueron de confrontación y los tiempos actuales en los que nos toca vivir, también están marcados por situaciones extrañas que sin caer en el derrotismo sí que son preocupantes.

Este mundo actual a veces se asemeja a la Torre de Babel, donde cada uno hablaba en su idioma, pero a su vez se entendían. Nuestra Torre de Babel es diferente, cada uno habla en su idioma pero es difícil entenderse. La falta de un criterio firme, los vaivenes y bandazos de los mensajes de una información no acertada, desconcierta.

Está claro, es preocupante y nos hace pensar el daño que puede causar esta situación que vemos como se extiende en temas morales y también preocupa ver cómo se ahogan las raíces de una sociedad que puede en su recorrido arrastrar no ya sólo en el ámbito moral (que ya es mucho) sino en la falta de exigencia que el hombre necesita para si mismo. Si así fuere y se conformara y dejara de pensar, mal irían las cosas.

Pero, la peor derrota será el silencio y la inhibición, como si esos asuntos no nos concernieran, porque un buen ciudadano no debe limitarse por ejemplo a dar su voto a un partido por su afinidad de ideología en temas sociales o de aparente identificación, seria de ingenuidad, como la del ciego cuando lanza su piedra sin saber hacia donde irá.

La cooperación al bien incluye lógicamente no cooperar al mal, sobre todo a las decisiones importantes que puede destruir una juventud llena de esperanza y deseosa de soluciones. La falta de valores preocupa, como la educación, el lenguaje, la indiferencia, el pasotismo, son contrarias a la responsabilidad. Hay que encontrar la moneda de cambio que tanto preocupa a mucha gente.

Es grande el panorama que se presenta a un cambio de ciclo político. Se podría alcanzar si se obra con cordura y sensatez, afán de cambiar situaciones injustas que van unidas al bien común. En ese bien común el hombre no debe olvidar los criterios humanos, pero solo con ‘ideas’, no se puede caminar, habría que meter un sentido sobrenatural que sirviera de visión de futuro. Ahí se encuentra la razón de la ayuda a los demás para que ello redunde en medio de la sociedad a serenar los ánimos, a calmar a los violentos, a dar sentido a la ignorancia que puede ser el mayor enemigo del hombre, y así despertar y hacer sentir en cada ciudadano la necesidad de seguir la ley natural, que rompa esquemas en otras leyes impuestas por el hombre.

Si la libertad es lo que el hombre busca por encima de la sumisión y queriéndose saltar imposiciones injustas -está en su derecho-, también quien quiere encontrar otra libertad, la de sabiéndose hijo de Dios y aceptar sus normas y consecuencias aún a sabiendo que caminará en contra de una corriente adversa, está en su derecho. Durante esa búsqueda hay que encontrar ese halo de aire fresco inspirador, donde alentado por valores y virtudes marque con naturalidad un estilo de vida con responsabilidad y valentía.

No hace mucho recogía una frase de un articulo de Juan Manuel De Prada que dice: “Si el hombre se conforma con adorarse así mismo, no se concibe como criatura con defecto y tiende a enjuiciar sus pensamientos y omisiones como un compendio de virtudes (aunque el hombre endiosado no habla de virtudes, sino de ‘valores’), que son algo así como el fantasma de las virtudes puestas en alza o en baja según al hombre endiosado le convenga”.

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