El reto de Francisco a Europa

El papa Francisco besa y lava los pies de varios refugiados

Una habilidad del Papa Francisco y que pone de manera total al servicio de Cristo y de la Iglesia es su gran capacidad de comunicación. Lo evidencia una y otra vez en temas diversos. Incluso en campos en los que no hace cosa distinta de los papas anteriores, parece darles un aire nuevo. Por ejemplo, para recordarnos a todos los cristianos la importancia de la confesión sacramental hace unas semanas en un encuentro con jóvenes se puso a confesar con otros sacerdotes en la propia plaza de San Pedro. Los papas que le precedieron, como Juan Pablo II, también confesaban de vez en cuando a los feligreses, pero Francisco le ha dado más proyección al hacerlo en la calle y en una gran concentración. Y, además, a jóvenes, probablemente menos acostumbrados a la confesión porque en muchos lugares la práctica de este sacramento casi ha desaparecido.

Lo mismo ha hecho en otros campos. Para dar muestra de la importancia de vivir con sencillez reside en Santa Marta y no en los aposentos destinados a los pontífices. Para llamar la atención del mundo hacia los emigrantes y refugiados hizo las visitas a las islas de Lampedusa y Lesbos, y de esta última se trajo consigo a tres familias que totalizaban doce personas y las acogieron en el Vaticano.

La falta de atención y acogida a los cientos de miles de refugiados que llegan a Europa desde Oriente Medio, Asia y África como consecuencia de los conflictos armados ha sido en los últimos meses una de las preocupaciones –y ocupaciones- de Francisco. Especialmente significativos fueron tanto sus gestos como sus palabras al recibir el Premio Carlomagno. En lugar de ir él a Aquisgrán, donde se hace la entrega de manera habitual, los más altos mandatarios europeos se desplazaron al Vaticano. Allí el Papa lanzó retos a Europa con palabras como las siguientes:

¿Qué te ha sucedido, Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad? ¿Qué te ha pasado, Europa, tierra de poetas, filósofos, artistas, músicos y escritores? ¿Qué te ha ocurrido, Europa, madre de pueblos y naciones, madre de grandes hombres y mujeres que fueron capaces de defender y dar la vida por la dignidad de sus hermanos?

Recordó los proyectos de los Padres fundadores de Europa, entre ellos a Robert Schuman i Alcide de Gasperi, y la necesidad de seguir sus pasos.  Por cierto, aquellos dos tienen abiertos procesos de beatificación, ya que, aunque a veces nos lo esconden, el proyecto de la Europa unida es esencialmente una visión y creación de personas con profundas convicciones y vivencias católicas.

En la última parte de su discurso el Papa decía ante los grandes líderes europeos:

Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida. Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio. Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte. Sueño una Europa donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable. Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de los hijos más que en el aumento de los bienes. Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño con una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía.

Se podría aplicar aquí aquello de que “puede decirse más alto pero no más claro”.

Un aspecto del cambio que pide para Europa se plasma en la acogida a los refugiados. Desde las instituciones cristianas se está dispuesto a ayudar.  También aquí. A través de Caritas y otras instituciones católicas, en colaboración con organismos no confesionales, se han ofrecido equipamientos y recursos para atender a varios miles de refugiados e inmigrantes. Quizás cada uno de nosotros, a través de la parroquia o de otras instituciones, no nos lo hemos planteado de forma bien concreta: yo y mi familia, ¿qué podemos hacer por los refugiados? Seguramente no estemos en condiciones de acoger en casa a una familia o de aportar grandes recursos para los refugiados, pero seguro que, en unión con otros, algo podemos hacer. Incluido el enfrentarnos a actitudes egoístas de algunos conciudadanos.

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2 Comments

  1. 1

    Hablar del tema de los refugiados sin saber que existe el Plan Kalergi y que éste está en plena actividad, es hablar sin conocimientos de base. Una vez se sabe que existe este plan escondido, se podrá opinar y decir lo que sea, a favor o en contra.

    • 2

      SI ESTA LLENO DE AMOR Y CRITERIO, INEVITABLEMENTE HAY QUE RECURRIR A EL PARA AYUDAR A LOS REFUGIADOS Y RECURRIR A EL CON GENTE QUE NO LO CONOZCA SU CONTENIDO PERO LLENA DE AMPLIO CRITERIO, UNA MESA MULTIDISCIPLINARIA Y SIEMPRE SERA A FAVOR DE NUESTROS REFUGIADOS.

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