Rouco defiende el diálogo con la administración civil

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco, apostó este lunes por la continuidad, en un discurso conciliador y abie…

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco, apostó este lunes por la continuidad, en un discurso conciliador y abierto al diálogo con el que se inauguró la Asamblea Plenaria de la Iglesia católica española, que procederá entre este lunes y el martes a la renovación de todos sus cargos a excepción del de secretario general, que seguirá ocupando Juan Antonio Martínez Camino. El arzobispo de Madrid, que renovará su mandato por un tercer trienio si logra dos tercios de los votos (51 de los 76 electores), afirmó en las conclusiones de su mensaje que esta Plenaria se celebra "bajo el signo de la continuidad" y de "la renovación institucional de nuestra joven Conferencia". Además, añadió que los horizontes pastorales son amplios y los retos que se presentan "no son de menor cuantía".

Se refirió también, en la parte final de su discurso, a la conmemoración de los atentados del 11-M para decir que "el flagelo inhumano del terrorismo -cualquier terrorismo- debe desaparecer. Todos hemos de colaborar con energía en su erradicación". "No es posible ningún tipo de compromiso con quienes instrumentalizan a las personas y las asesinan indiscriminadamente, sin recatarse de reivindicar tales crímenes como si de acciones nobles se tratara. La Iglesia sigue elevando su oración constante por el final del terrorismo", añadió.

Relación con el Gobierno

El cardenal también habló en su discurso del encuentro de la semana pasada entre el vicepresidente y el secretario general del Episcopado con la vicepresidenta del Gobierno y el ministro de Justicia, para decir que esa reunión "pone de manifiesto la voluntad de cooperación de la Iglesia con la autoridad legítima". Tras reconocer que hay cuestiones de la agenda política del Gobierno que "suscitan serias reservas e incluso la clara oposición" para los cristianos, Rouco Varela confirmó la voluntad de la Conferencia Episcopal "de mantener unas relaciones positivas de colaboración con las autoridades del Estado, en el marco del ordenamiento constitucional y de los acuerdos vigentes entre España y la Santa Sede".

Además, el cardenal hizo referencia a los obispos españoles que acudieron las semanas pasadas a Roma para la visita Ad Limina. En este sentido, indicó que los obispos que fueron recibidos por Juan Pablo II "hemos podido comprobar personalmente una vez más cómo Juan Pablo II gasta y desgasta su vida en aras del ministerio que se le ha confiado, con una entrega completa y conmovedora".

Previsiones inciertas

Aunque el método de elección de los altos cargos es secreto y no existen candidaturas, en los pasillos de la Conferencia Episcopal suenan varios nombres. En el caso de que el cardenal Rouco no salga el elegido, la ‘lógica’ del funcionamiento electoral da ‘más papeletas’ a los obispos de mayor rango, significados y de notoriedad pública, y que ya han ocupado puestos de responsabilidad en comisiones episcopales. Según fuentes episcopales, entre éstos destaca Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla y el único de los cinco cardenales españoles que no es ya demasiado mayor para ocupar el cargo.

Otro posible candidato es Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Valladolid, una de las sedes episcopales más importantes de la Iglesia Española. Además, es miembro de la Comisión Permanente (tercer órgano en rango) y preside la Comisión del Apostolado Seglar, es decir, el órgano doctrinal de las familias católicas españolas. Asimismo, están bien posicionados el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, presidente de la Comisión del Clero; y Antonio Cañizares, presidente de la Comisión de Enseñanza y Catequesis, arzobispo de Toledo y primado de España, que es considerado uno de los obispos más ‘duros’ en las relaciones con el Gobierno.

El proceso de elección

El centro de la atención reside en comprobar si Rouco renovará la confianza de sus compañeros de la jerarquía católica. Para ello deberá obtener el voto favorable de al menos dos tercios de los 76 obispos integrantes en la Asamblea Plenaria. En la historia de la Conferencia Episcopal, únicamente repitió un tercer mandato el cardenal arzobispo de Madrid Vicente Enrique y Tarancón, que ejerció su cargo entre 1971 y 1981, gozando de respeto y notoriedad, tanto por parte de la jerarquía católica como de los poderes públicos del Estado. Después de Tarancón, el resto de los presidentes no lograron superar los dos trienios al frente de la CEE: Gabino Díaz Merchán (1981-1987), Ángel Suquía (1987-1993) y Elías Yanes (1993-1999). En proceso de votación, no hay candidatos,ni por tanto campañas de personalidad.

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