Rouhaní, en el encuentro con el Papa Francisco: “le pido que rece por mí”

El presidente iraní ha apreciado el lenguaje del Santo Padre en contra de la guerra, de la violencia cometida en nombre de Dios y en contra del tráfico de armas. “Le agradezco mucho esta visita y confío en la paz”, ha respondido Francisco

El presidente iraní ha agradecido a Francisco su lenguaje y sus palabras sobre la paz El presidente iraní ha agradecido a Francisco su lenguaje y sus palabras sobre la paz

Este martes, 26 de enero, el presidente de la República Islámica de Irán, Hassan Rouhaní, ha mantenido un encuentro de 40 minutos en el Vaticano con el Papa Francisco. Al final de la visita, el presidente iraní, con la ayuda del intérprete, dijo al Papa: “le pido que rece por mí”.

Durante la audiencia en el Vaticano, Rouhaní agradeció a Francisco por su lenguaje, sus palabras sobre la paz y también por no haber dejado de denunciar con fuerza y en varias ocasiones el tráfico de armas y los negocios que prosperan detrás de ciertas guerras y detrás del terrorismo fundamentalista del llamado Estado Islámico.

Un segundo aspecto también importante es el mensaje que surgió del encuentro entre el Pontífice y el presidente de Irán: el exponente chiita no solo pidió al Papa que rezara por él, sino que tuvo palabras profundas sobre la importancia de la convivencia pacífica entre cristianos, hebreos y musulmanes.

“Todos somos flores en el jardín de Dios”, dijo Rouhaní. La Imagen en la que aparecen ambos, mientras intercambian regalos y de estrechan la mano, tiene un elevado valor simbólico, en una red en donde se multiplican los mensajes delirantes del EI y de su bandera negra en San Pedro.

El encuentro ha confirmado la voluntad de la Santa Sede de dialogar con todos para favorecer la paz y la reconciliación en el mundo y en particular en la región del Medio Oriente: Irán es un país clave para la estabilizad en la zona, y se ha comprobado desde los primeros meses después del fin de la guerra en Irak, en 2003, cuando no se involucró a Teherán en los planes de pacificación postbélicos, hecho que contribuyó a que el país cayera en el caos.

El Vaticano no se ha visto involucrado de ninguna manera en la larga y delicada negociación sobre la energía nuclear iraní, pero ha expresado en varias ocasiones su satisfacción por el resultado alcanzado.

En septiembre del año pasado, ante la Asamblea general de la ONU, el Papa Francisco dijo: “Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser ‘Naciones unidas por el miedo y la desconfianza’. Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos”.

“El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio —añadió— es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas”.

Francisco observó inmediatamente después que “no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional”.

Todavía hay que dar muchos pasos en el campo de los derechos humanos en Irán (como en muchos países que son citados con menor frecuencia, porque son buenos aliados históricos del Occidente), pero no se pueden dejar de reconocer los cambios que se han dado. Justamente se recuerdan las frases absurdas negacionistas sobre el Holocausto del presidente Ahmadinejad.

Pero, como recordó Claudio Toscano en un comentario publicado por el periódico italiano La Repubblica, a finales de 2014, después de un año de presidencia, “el periódico israelí ‘Haaretz’ publicó una investigación muy positiva sobre la polaca de Rouhaní, en relación con la comunidad hebraica en Irán (unas 20 mil personas), subrayando la importancia de señales como la autorización para que las escuelas hebraicas cierren el sábado, o la concesión de consistentes ayudas estatales para el hospital hebraico de Teherán”.

El enfoque de la Santa Sede sobre las cuestiones de política internacional sigue siendo el de buscar un diálogo con todos y no dejar de intentar nada para alcanzar soluciones pacíficas, para deshacer los nudos, para que cesen las guerras. El papel de la República Islámica de Irán es y será fundamental para la paz en el Medio Oriente y para la paz en el mundo.

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