Se expande la tregua entre pandillas, ahora a Honduras (I)

Hace pocos días, monseñor Emiliani, obispo de San Pedro Sula, Honduras declaró que próximamente se harían publican …

Hace pocos días, monseñor Emiliani, obispo de San Pedro Sula, Honduras declaró que próximamente se harían publican una declaraciones de acuerdo entre las dos principales pandillas de Honduras, que son las mismas que en todo Centroamérica y California, principalmente. Monseñor habría actuado como mediador entre los dos grupos para llegar a este acuerdo.

Efectivamente, al cabo de dos días en el Penal de San Pedro Sula aparecieron dirigentes de las dos pandillas con los rostros cubiertos ante la televisión. En la comparecencia, ambos dirigentes pidieron perdón a la población por el mucho sufrimiento que habían ocasionado, manifestaron la existencia de un acuerdo entre ellos de no agresión y que progresivamente se iban a producir actuaciones tendentes a ir disminuyendo progresivamente los actos delictivos. Recordemos que hoy en día Honduras está en el primer lugar de los países más violentos del mundo.

Las peleas entre las dos pandillas principales van asociadas a su fundación. En Los Ángeles existía la mara calle 18 dominada por xicanos, pero vino la sucesiva llegada de salvadoreños, que aunque a mucha distancia es el segundo grupo hispano más importante en Estados Unidos. Las peleas entre los antiguos y los nuevos hicieron que los salvadoreños terminaran creando su propia organización, la mara Salvatrucha, que comenzó disputando territorio a la M-18. Los asesinatos entre unos y otros fueron épicos y cuando las autoridades comenzaron a deportar a sus países de origen a los mareros estos reprodujeron sus actividades allí, pues era lo que habían aprendido a hacer. Así fue como se exportó el crimen a todos los países, principalmente El Salvador, Honduras y Guatemala. Estas organizaciones son terriblemente territoriales, de ahí que las peleas por el dominio territorial son básicas para garantizar los ingresos de las mismas, a más territorio más ingresos. Las peleas no han cesado y han llegado a trasladarse a otras maras subsidiarias de las dos importantes.

La tregua quiere seguir el modelo salvadoreño, donde existe desde hace un año. Aquí existe desde que los pandilleros llegaron a la convicción de que reponer tantas bajas era muy costoso y comenzaron conversaciones que duraron como dos años. En un momento dado aparecieron el señor Mijango, ex subcomandante del grupo guerrillero ERP, que a través de una ONG que trataba el tema pandillas y monseñor Colindres obispo castrense (ejército y policía), presentaron en un momento dado a los dirigentes de las pandillas, que mostraron su acuerdo a una tregua. Acuerdo que tuvo gran impacto en todo el mundo y que llevó a una espectacular disminución de los asesinatos de 14 al día a 5. Pero la tregua no ha tenido una transparencia muy grande. Así, se desconoce la implicación del Gobierno en la misma, aunque sí se sabe que los dirigentes fueron trasladados a cárceles con condiciones muy relajadas, televisión y otros beneficios. De la misma forma, me informan que algunas personas se han acercado a los familiares de los líderes llevándoles la mesada.

Pero, ¿qué agenda tiene la tregua? La verdad es que ha pasado un año con gran expectación por parte de todos, inclusive con actos con el Ministro de Justicia y Seguridad y la presencia del Secretario General de la OEA, y el señor Insulza saludando a los jefes mareros. Lo cierto es que no ha habido progresos sustantivos aparte de dos entregas de armas un tanto ridículas. Esto ha llegado a tal punto que, hace una semana, la conferencia episcopal de El Salvador emitió un escrito firmado por todos los obispos en el que solicitaba mayores avances y concreciones dado el gran sufrimiento de la población. Las extorsiones han aumentado, las rentas también. Una señora de la limpieza de la cooperación española se le adjudicó el pago de 500 $ cuando ya había pagado por la extorsión a la otra mara, pero como está en una zona de frontera le toco pagar a las dos. Al quejarse le dijeron que esto es lo que habían decidido los jefes en el penal y que no había nada que hacer y que sus compañeros españoles le darían el dinero y, si no, ya sabía que tenía dos hijas. El jueves pasado un grupo de personas pidió asilo en la embajada de España porque eran perseguidos por la mara y ya habían asesinado a dos miembros de la familia. Pero el estar perseguido por maras no entra en el derecho internacional y no se les pudo dar refugio. Algunos señalan que este periodo de tregua solo sirvió para fortalecer a las maras, mantuvieron o ampliaron sus ingresos, no tuvieron pérdidas humanas y adquirieron un status casi de ex combatientes que es el que pretenden tener.

De todas formas, la situación es difícil. Una última evaluación señaló que había en El Salvador 54.000 mareros y que el entorno suyo, o sea los que dependían de ellos, alcanzaban los 240.000. Otros elevan las cifras hasta 75.000 y 500.000 respectivamente. Y la pregunta que surge inmediatamente es: ¿de qué va a vivir tanta gente si cierran la empresa? A un supuesto 10 $ por persona ellos necesitan ingresar entre 1M y 5M$ diarios para sobrevivir.

El proceso es difícil. El propio Gobierno, que prometió 100.000 puestos de trabajo que no ha conseguido, no tiene recursos para poder atender una solución y es evidente que la subvención directa es inviable y la creación de empleos y viviendas es difícil. El Gobierno se halla en práctica bancarrota. La empresa española Calvo instalada en El Salvador, en La Unión, contrató a quince mareros de la zona que no estaban implicados en crímenes y además cinco que van embarcados con la flota pesquera. Hasta la fecha no han tenido problemas con ellos, que han comenzado por los trabajos más sencillos. Pero quién se anima a seguir con el ejemplo.

Delante de una encuesta en la que un 75% de la población se mostraba contrario a la tregua, el candidato del partido ARENA (derecha), Norman Quijano, se declara en contra de la misma y presenta un conjunto de 13 medidas que van desde una mejor dotación de la fiscalía, protección al testigo, mejora de los efectivos policiales (remuneración y capacitación), inteligencia policial, mejora de la judicatura, creación de empleo, etc.

Vivimos en una situación de intermedio entre la tregua y el “a saber”. De momento, alegrémonos de la baja de asesinatos y a ver qué consiguen los hondureños, y ojalá encontremos una hoja de ruta que implique seguir mejorando. La situación en algunas zonas es insostenible, mientras que en otros lugares se está ensayando la creación de municipios libres de la violencia. Muchos aquí somos los que rezamos.

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