¡Y se extrañan de que gane Podemos!

Las predicciones electorales señalan tiempo revuelto por el posible sorpasso de Podemos al histórico PSOE, y que el PP, a pesar de la campaña de polarización, no consiga asegurar la primera posición con una ventaja más clara. Las razones son muchas y reiteradas. Corrupción, partidos autistas ante las necesidades reales de los ciudadanos son algunas de las más evidentes. Pero hay una que creo que destaca, no está resuelta y sigue siendo subvalorada. Se trata de la profundización de la injusticia social que la crisis económica ha exasperado. Profundización quiere decir que los efectos de desigualdad y pobreza no revierten en términos reales sino que se prolongan, incluso en sectores se profundizan a pesar de que la renta haya dejado de caer y se esté creando ocupación.

Dos situaciones concretas ejemplifican el escenario. Un muy reciente estudio de Fedea, “Observatorio sobre el reparto de ingreso entre los hogares españoles”, muestra la injusticia absurda de la situación. El trabajo determina la carga total de impuestos sobre cada hogar, por consiguiente, también el IVA y los demás indirectos, así como la cuota a la seguridad social. El resultado es que solo el último quintil, el  1% de la población con mayores ingresos que ganan entre 133.721 y 438.728€ por hogar y año, supera con un 33,1% de impuestos sobre su renta bruta, al quintil inferior, el 20% que menos ganan, que pagan el 28,21% de sus ingresos. Eso es lo que se les evapora a quienes poseen una renta bruta inferior a los 11.584, que pagan un 28,21% prácticamente lo mismo que el segundo grupo de mayor renta, el quintil 91-99 que comprende el intervalo de los 62.133€ a los 133.721€, que pagan el 29,92.

Los que menos ingresan son de los que más pagan

Un hogar con unos ingresos de 10.000 euros se queda con poco más de 7.000 como renta disponible, mientras que otro con 200.000, a pesar de que paga una tercera parte sigue disponiendo de 133.333 que le mantiene en la pequeña cúspide de la gente con mayores ingresos.

Esto es así porque el IVA actúa como un impuesto regresivo, y también, según el estudio, por la perjudicial -para ellos- forma de tributación de los autónomos, y porque las cotizaciones sociales se comportan como ligeramente regresivas. Esta es la manera como la institución fiscal ahonda en la desigualdad y la pobreza, y es también una cuestión abordada por los partidos políticos. La lógica sería esta: menos promesas de subvenciones, que, en definitiva, es el fracasado “modelo andaluz”, y una mejor redistribución de los impuestos para las rentas inferiores. Es necesario un pleno replanteamiento fiscal que corrija los efectos del IVA; sea un modelo de impuesto negativo sobre la renta, sea otra solución

El segundo dato concreto que explica el corrimiento electoral: es evidente que el turismo y la hostelería no solo contratan a mucha gente, sino que se encuentran en pleno auge y sus expectativas son muy buenas, entre otras razones porque los competidores del sur del mediterráneo, Grecia, Turquía, están fuera de juego. Pues bien, los ultimo datos interanuales señalan que los salarios en ambos sectores no solo no han crecido en los últimos 12 meses, sino que han retrocedido cerca de un 1,5%, y para el conjunto ha crecido solo un pobre 0,7% Bien está la contención salarial, pero no a expensas de ahogar a la gente que tiene determinados oficios, porque además venimos de un largo periodo de evaluación exterior a expensas precisamente de las retribuciones de los trabajadores. Si usted estuviera en estas situaciones, bajos ingresos, o bien fuera autónomo o lo hubieran contratado para la temporada turística con un sueldo mini mileurista, o trabajara en un hotel en una empresa externa, el famosos outsourcing que acogota sin parar ¿a quién votaría?

Cataluña, otrora feudo de CiU, verá previsiblemente como esta fuerza se sitúa en los últimos lugares, quizás el último en la provincia de Barcelona, mientras la alianza de Podemos y el grupo de Ada Colau, que ni siquiera es un partido, arrasa. ¿Por qué? Porque se han posicionado con una formula muy sencilla: justicia social+ Consulta+ ser creíbles.

Claro que la solución de Podemos no es tal solución. Pensar solo en redistribuir sin abordar con realismo los problemas sobre la capacidad de producir bienes y servicios de este país, y que arranca en la educación, es meternos en otro callejón sin salida.  Pero, al menos des del punto de vista moral, han situado la justicia social en primer término desde siempre, y poseen una cierta credibilidad ante los necesitados. La cosa está tan mal que a demasiada gente le basta con esto.

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