Se ignora la suerte de Youcef Nadarkhani, el converso cristiano condenado a muerte en Irán

El régimen iraní habría ejecutado este miércoles, 28 de septiembre, a Youcef Nadarkhani. El caso de este joven de 34 a&nti…

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El régimen iraní habría ejecutado este miércoles, 28 de septiembre, a Youcef Nadarkhani. El caso de este joven de 34 años saltó al escaparate internacional cuando fue condenado a muerte el año pasado por el “delito de apostasía”, es decir, lo que el Islam considera un abandono irregular de el credo islámico.

Nadarkhani se convirtió a los 19 años al cristianismo y ahora era pastor cristiano evangélico. El American Center for Law and Justice (ACLJ) alertó de que la ejecución podría llevarse a cabo mañana, día 27. La Audiencia Provincial de Gilan, en el noroeste del país, señaló que Nadarkhani tiene ascendencia islámica y, según ellos, no tiene derecho a ser cristiano, así que debe renegar de Cristo.

Youcef se ha negado a retractarse de su fe cristiana

En una escena propia de una de las peores dictaduras del mundo, los magistrados que juzgaban al joven pastor evangélico le conminaron a “arrepentirse”. Youcef respondió: “arrepentirse significa retornar. ¿A qué debería retornar? ¿A la blasfemia que tenía antes de mi fe en Cristo?” Los jueces replicaron: “a la religión de tus ancestros, el Islam”. Youcef entonces respondió de forma categórica: “no puedo”.

Según la Shariah (ley islámica), al apóstata sólo se le conceden tres oportunidades de retractarse, tras lo cual, de no hacerlo, puede ser ejecutado por el simple hecho de negarse a abrazar el Islam. Youcef ya se ha negado a retractarse dos veces: hace dos días estaba previsto que se le planteara la tercera y última.

Desde entonces el régimen de Teherán guarda silencio sobre la ejecución del joven cristiano y, aunque normalmente se publicitan esas muertes para dar una lección al pueblo, en este caso desde Irán se está cerrando filas entorno a un caso que ha tenido eco internacional y no se tienen noticias de lo sucedido al momento del cierre de este artículo.

Cada cinco minutos se asesina a un cristiano por razón de su fe

“Cada cinco minutos se asesina un cristiano por razón de su fe. Cada año 105.000 cristianos en el mundo son condenados al martirio. Un verdadero holocausto del que se habla muy poco”. Estos son algunos de los datos que se han proporcionado en la conferencia de Roma titulada ‘Los buenos serán martirizados. Las persecuciones a los cristianos en el siglo XXI’.

El evento se ha desarrollado en la Universidad Pontificia Lateranense, con ocasión del veinte aniversario del nacimiento en Roma de “Luci sull’ Est”, una asociación de voluntariado laico de inspiración católica que, después de la caída de la Unión Soviética, comenzó a enviar libros, rosarios y otros materiales religiosos a los países ex-soviéticos.

El obispo de San Marino-Montefeltro, monseñor Luigi Negri, al tomar la palabra, afirmó que el martirio de los cristianos es una parte importante en el misterio de la iniquidad, ya que no nace de la maldad, sino de un odio intelectual, ideológico, de la imposibilidad de acoger el mensaje de Cristo y de la “ideología sobre la autosuficiencia del hombre”, “porque todas las ideologías convergen, más allá de sus diferencias, en el hecho de que el hombre se ha convertido en el Dios de sí mismo”.

La Santa Sede pide a la ONU una defensa clara de la libertad religiosa

Es por esa circunstancia de virulencia en la que se encuentran millones de cristianos en el mundo que la Santa Sede ha pedido a la ONU que dé la cara en defensa de la libertad religiosa.

Monseñor Dominique Mamberti, secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, en su discurso ayer en la 66ª sesión de la Asamblea General de la ONU, subrayó que el respeto a la libertad religiosa de todas las personas es uno de los tres grandes desafíos, junto el de la gestión de la crisis humanitarias y el de la crisis económica, que debe afrontar hoy la comunidad internacional.

El respeto de la libertad religiosa, dijo el representante vaticano, “es el camino fundamental para la construcción de la paz, el reconocimiento de la dignidad humana y la salvaguarda de los derechos del hombre”, según expresa Zénit.

Sin embargo, advirtió, “las situaciones en las que el derecho a la libertad religiosa es lesionado o negado a los creyentes de las diferentes religiones, son desgraciadamente numerosos”.

Especialmente, el prelado puso sobre la mesa la situación de las minorías religiosas en algunos países.

“El peso particular de una religión determinada en una nación no debería jamas implicar que los ciudadanos pertenecientes a otras confesiones sean discriminados en la vida social o, peor aún se tolere la violencia contra ellos”, afirmó.

Sobre todo, quiso llamar la atención sobre la persecución que padecen las minorías cristianas, y subrayó que los cristianos “son ciudadanos con el mismo título que los demás, ligados a su patria y fieles a todos sus deberes nacionales”.

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