Se parece a la objeción

Me parece que la cuestión que se debate se parece mucho a la objeción de conciencia: un padre no quiere que su hijo sea educado en un co…

Forum Libertas

Me parece que la cuestión que se debate se parece mucho a la objeción de conciencia: un padre no quiere que su hijo sea educado en un contexto cultural que toma en consideración el hecho religioso, en concreto el cristiano; pide que se retiren los símbolos del aula y tiene derecho a ello.

Porque ese padre, busca, dirigir la educación de su hijo en un sentido concreto y del que la escuela pública(el Estado) es subsidiaria, que por eso le atiende la petición, reconociendo ese dato con el acto de la retirada.

Ahora voy yo y pido que no se enseñe a mi hija en la escuela que el aborto es un derecho fundamental de las mujeres. Y el Estado no me atiende.

Pido que no se adoctrine a mi hija en la religión del Estado, la laicista… perdón, del Gobierno del Estado. Y el Gobierno me manda a mi a freír espárragos. Y a mi hija le imparte la asignatura de la ideología.

Ahora ya no es subsidiario respecto de la educación, ahora me ha encomendado a mí una parte de la educación, la más costosa por cierto. Y me vigila para que la haga bien o me retira el encargo. Aquí lo que tenemos es el imperio de la arbitrariedad en la que el Gobierno ha venido a ser juez y parte. Y nosotros sus esclavos.

Si somos correa de transmisión de sus principios y directrices nos aplaude como buenos ciudadanos. Como no… la retirada de la patria potestad, la cárcel, el destierro… pareciera que se perjudicaría a la hija o al hijo por suspenderle y, con ello, impedirle su desarrollo educativo, pero no, porque para evitar esa injusticia se culparía a los padres de maltrato por su terquedad y se le retira la custodia y santas pascuas.

Esta democracia, tachada a veces de totalitarismo encubierto es un totalitarismo cada vez menos encubierto. ¿Que los católicos podemos y tenemos mucho que decir y actuar?: Sí: frecuentar los sacramentos, vivir el domingo, anunciar a Cristo, dedicar tiempo a la oración, no acudir al circo… y tener paciencia.

Porque intentar imponer la verdad evangelica para que rija los destinos de todos es contrario al mensaje cristiano. Es aquella tentación que se le hizo a Cristo: baja de la Cruz. Y no quiso bajar, le dejó al pueblo salirse con la suya. Y así la vida se abrió camino porque se abrió camino el amor.

Ciertamente los cristianos no tenemos más que una estratégia por delante: ser buenos cristianos y anunciar el evangelio oportuna e inoportunamente, como propuesta.

No vayamos a ser la casa cimentada sobre arena que está siendo arrastrada por la riada y calcula como detener el cauce mientras navega. Más vale dejarla pasar estando bien cimentados que la historia va para largo. Según yo creo.

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